lunes, 16 septiembre 2019
17:51
, última actualización

¿Seguro que el mundo es redondo?

Álvaro Romero @aromerobernal1 /
16 ago 2019 / 08:09 h - Actualizado: 16 ago 2019 / 08:12 h.
  • ¿Seguro que el mundo es redondo?

Cinco siglos después de la primera vuelta al mundo, seguimos dándole vueltas a la globalización, pues no nos terminamos de querer enterar de que la madre del borrego no son los inmigrantes, sino los pobres.

A estas alturas de la historia deberíamos haber comprendido que el mundo y la vida y hasta el egoísmo son redondos, aunque no lo parezcan. Cuando ya estaba demostrada la redondez del planeta, surgió el colonialismo y nos hicieron creer en un primer mundo desde el que decidíamos sobre el tercero, como si el mundo no fuera uno, sino muchos, ordenados en una escalera de escalones insalvables. Lo de los tres estados del feudalismo visto a lo grande, disfrazado de posmodernidad, la metáfora del pez grande que se come al chico, la ley de la selva, la obtusa jerarquía del cuento de la buena pipa.

La soberanía de cada estado sirve ahora para que alguno de sus ministros imponga el dictado de sus cojones al dictado de ninguna sentencia. Al Mare Nostrum lo mantienen los chiringuitos de sus orillas, pero como en alta mar no hay impuestos que cobrar y solo pobres que recoger, los estados repliegan velas en sus respectivas soberanías para que esa labor de barrenderos la ejerzan las ONG, al albur de la caridad, el humanismo y la lógica, es decir, todo ese corpus teórico que la legislación se pasa siempre por el forro de las chaquetas parlamentarias.

Así que, de momento, un nuevo barco de moribundos continúa rondando las costas italianas mientras varios países están dispuestos a acoger a esos inmigrantes rescatados en el oleaje desesperado de las terribles hambrunas, las guerras y otros infiernos que el nuevo fascismo disfrazado de responsabilidad estatal ignora para tacharnos de buenistas. Quienes pedimos que se metan sus leyes por donde les quepa pero que salven de una muerte segura a gente que viene acosada por la muerte desde la otra punta del planeta es que estamos afectados de buenismo, somos ingenuos, cretinos irresponsables, capaces de habernos creído de veras que el mundo es redondo, cuando hasta Magallanes se marchó al otro sin haberse convencido.

Tanta globalización solo para que a nuestros niños no les falte el wifi.


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