domingo, 16 junio 2019
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Una infanta en el banquillo

19 feb 2017 / 23:23 h - Actualizado: 19 feb 2017 / 18:29 h.

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Llevo un par de días sintiéndome menos demócrata, más alejado de un sistema que se ha mostrado a lo largo de la historia como el sistema político menos tirano y que más logros consiguió para sus sociedades en menos tiempo. Quizás lo mejor de la democracia es que jamás necesita de ser un acto de fe porque sus propios hechos crean convencimientos. Pero parece que a nuestros gobernantes, y a los ocultos dirigentes, esto empieza a parecerles secundario, que es más importante mantener el establishment de sus oligarquías y hechos ocurridos en los últimos años parecen demostrarlo.

Pero esta semana ha habido un paso más contra la maltrecha democracia, esta vez del lado de la justicia. No es la primera vez que sentimos que la justicia no es igual para todos, pero nos queda la sensación de que esta vez ha sido la más descarada. Las sentencias del caso Nóos han creado una sensación de estafa judicial en la sociedad, que no por esperada es menos indignante. Creo que a la sociedad le quedaba la remota esperanza de que la justicia salvara el triste papel de la fiscalía y las malas artes del poder, pero no fue así y ello nos deteriora como país, como patria.

Ayer leía unas declaraciones del obediente fiscal del caso Nóos en las que afirmaba que a la infanta se le ha sentado en el banquillo por ser quien es y no por lo que hizo. Quizás ahí esté la clave, que se ha juzgado a una infanta y se han podido perder de vista los actos de una ciudadana cuyas cuentas familiares de las que ella participa son de origen ilícito. El colmo es que le haya salido a devolver.


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