domingo, 18 agosto 2019
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El día después

22 may 2017 / 23:07 h - Actualizado: 22 may 2017 / 23:09 h.
  • El día después

El pasado domingo resultó curioso que, cuando Pedro Sánchez quiso dar las gracias a Patxi López y Susana Díaz tras conocerse los resultados de las primarias, los militantes que le acompañaban en Ferraz intentaran impedírselo. Tuvo que pedir calma el nuevo secretario general del PSOE y recordar que sí, que eso era lo que había que hacer. Ese momento es, seguramente, un resumen de lo que irá sucediendo a partir de ahora.

Por otra parte, resultó curioso lo contentos que parecían los líderes de Podemos e Izquierda Unida tras conocerse la victoria de Pedro Sánchez. Además, en las redes, los mensajes de alegría de las bases de esos dos partidos, manifestaban su regocijo imaginando al PP salir por la parte de atrás de Congreso de los Diputados y del Senado.

En principio, se suponía que la unidad era el objetivo final de estas primarias y que los adversarios políticos deberían mirar desde la distancia lo que sucediera. Los seguidores de Sánchez (hubiera pasado lo mismo si hubieran sido los de Susana Díaz los que esperasen a su líder, en caso de haber vencido, puesto que la fractura es de una dimensión aterradora) y los adversarios políticos que, por cierto, han intentado destruir al PSOE sabiendo que eso sería una inmensa fuente de votos; han escenificado eso que nadie quiere reconocer como cierto y que es una evidencia. El PSOE se radicalizará a partir de ahora en sus propuestas y Pablo Iglesias ve una oportunidad de oro para colocarse mejor en el panorama político español.

El PSOE y Podemos están más cerca que nunca. Y aunque Pedro Sánchez rectificó sus planteamientos sobre la gran alianza de izquierdas que anunciaba como única solución, los militantes socialistas que le han votado, posiblemente, le hagan volver a pensar en esa alianza y, naturalmente, pegarse a Podemos para que la sangría de votos se alivie. Si esos militantes han dado la espalda a las otras dos candidaturas es por algo.

Pensar que la unidad dentro del PSOE es algo cierto, no parece una opción a día de hoy. Pensar que la integración de las candidaturas perdedoras es algo cierto, tampoco parece probable. Tal vez la de Patxi López tendrá alguna representación en los órganos de Gobierno del partido. Solo eso. Queda por delante la travesía por un desierto sin oasis que intentarán convertir en un viaje sin retorno los adversarios políticos colocados más a la izquierda de los socialistas buscando su propio beneficio.

El peligro que corría el PSOE el día 21 es el mismo que se plantea hoy.


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