miércoles, 15 agosto 2018
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El silencio roto de las víctimas

13 mar 2018 / 08:38 h - Actualizado: 13 mar 2018 / 08:38 h.
  • El silencio roto de las víctimas

El año 2017 se recibieron en los juzgados españoles 166.620 denuncias por violencia de género. Muchísimas, demasiadas. Representan un 16,4 por ciento más que el año anterior. Y esto, siendo una noticia muy lamentable, podría tener una lectura ligeramente positiva y es que las víctimas de violencia de género son capaces de denunciar cada día más. Una de las lacras que se suman a la violencia machista es la del silencio de las víctimas y el de las personas del entorno más próximo de la víctima. Y sería un avance magnífico que las denuncias aumentasen para conocer la dimensión de un problema más que preocupante y que no cede ante las campañas informativas, ni ante la fuerza de la Ley. En cualquier caso, las denuncias durante el año 2016 se elevaron hasta las 142.893 frente a las 166.620 de 2017. Una cifra que causa estupor.

También se observa un incremento en el número de mujeres víctimas de violencia machista. Fueron 158.217 y el incremento representa un 17,7 por ciento.

Según el Observatorio contra la Violencia Doméstica y de Género del Consejo General del Poder Judicial, que es la entidad que ha hecho pública esta estadística, aumenta el número de condenas de los maltratadores y asesinos, aumenta el porcentaje de adopción de órdenes de protección (23.874 órdenes de alejamiento y 22.825 medidas de prohibición de comunicación, por ejemplo). Aumenta todo y, a pesar de los intentos de lecturas positivas, lo cierto es que el problema es inmenso y parece que nadie sabe cómo puede atajarse de forma rápida y contundente.

Unos de los datos que causa más asombro es el de la violencia o actitudes violentas entre los jóvenes contra la mujer. Pasan a ser 266 menores de edad frente a los 179 que se contabilizaron el año anterior. Este es uno de los datos más preocupantes. Si los jóvenes van haciendo suyas estas actitudes, si la violencia machista se comienza a normalizar aunque sea de forma mínima, el fracaso puede ser descomunal.

Algo falla cuando una sociedad es incapaz de corregir algo como la violencia machista. Es posible que algunas actitudes estén tan arraigadas en la cultura de nuestra sociedad que no seamos capaces de percibir con claridad lo que sucede. Y eso se debe erradicar lo antes posible. Es necesario que el Gobierno actual y todos los que le sigan, doten de presupuesto partidas que se diseñen para luchar contra un tipo de violencia que debería avergonzar a un país como España.


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