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Sucesos

El padre dice que el bebé se atragantó tomando el biberón

El joven de 19 años negó ante el juez que le golpeara. El hospital dio aviso a los servicios municipales de la situación moderada de riesgo social del menor

19 jun 2017 / 21:04 h - Actualizado: 20 jun 2017 / 07:33 h.
  • El bloque donde vive la familia del bebé, en la barriada de El Cerezo. / Jesús Barrera
    El bloque donde vive la familia del bebé, en la barriada de El Cerezo. / Jesús Barrera

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Ni lo golpeó ni lo zarandeó. Brian Steven R., el padre del bebé fallecido el pasado sábado tras haber sido maltratado, explicó ante el juez que el pequeño se atragantó cuando estaba dando el biberón y que al no reaccionar decidió acudir al hospital Virgen Macarena, situado a escasos metros de donde vivían. El padre del pequeño negó en todo momento que él le golpeara o la zarandeara y aseguró que cuando ingresó su hijo no tenía esas lesiones. El pequeño falleció el sábado, tras seis días en muerte cerebral, por un edema provocada por una fractura en el cráneo.

Fuentes judiciales explicaron a este periódico que el padre del bebé, con diversos antecedentes por robo que incluso le llevaron a la prisión, negó en todo momento los supuestos malos tratos de los que se le acusa. Según su relato, la tarde del lunes su pareja, Ruth F. G., acudió a casa de su hermana, que vivía en una calle cercana en la barriada de El Cerezo, para pedirle una pastilla para el dolor de la regla. Él se quedó al cuidado del pequeño y comenzó a darle el biberón, pero el niño se atragantó. Fue entonces cuando al ver que el bebé no reaccionaba decide acudir al hospital Virgen Macarena para auxiliarlo.

En su declaración judicial, el joven, que se encuentra en prisión preventiva desde el pasado jueves por la noche, no es capaz de aclarar ni de dar una explicación sobre cómo fueron provocadas las lesiones que presentaba en el cráneo y en las retinas. Lo único que, según las fuentes consultadas, acierta a decir es que cuando entró en el hospital no las tenía.

Brian Steven R. reconoció en todo momento que estaba solo con el niño y dijo que ni siquiera cuando se atragantó lo zarandeo con violencia. Sin embargo, el pequeño presentaba el síndrome del niño sacudido, pero también una fractura craneal que la autopsia, que ya se le ha practicado, deberá determinar cómo se produjo. Cuando se le tomó declaración a la pareja los forenses no podían precisar si además de las lesiones cerebrales tenía otras en el resto del cuerpo, ya que el estado de gravedad que presentaba entonces el pequeño impedía que se llevara a cabo una exploración, según las fuentes consultadas. Ahora la autopsia determinará si tenía otros daños o si mostraba alguna lesión anterior. Tras escuchar la declaración de ambos, el Juzgado de Guardia decretó el ingreso en prisión preventiva para el padre por un delito de malos tratos familiares. La madre quedó en libertad con cargos por el mismo delito y con una orden de alejamiento.

Hematomas cerebrales

El sábado, el pequeño fallecía como consecuencia de las graves lesiones cerebrales que presentaba supuestamente por haber sido violentamente. Según el informe médico emitido por el hospital, consultado por este periódico, el bebé perdía la vida por «parada respiratoria, edema cerebral posparada, hematoma subgaleal parieto temporal derecho, hematoma subdural maninar occipital y temporal derecho, fractura occipital derecha y del vértice inferior del parietal derecho con fragmento desprendido, factura del vértice del temporal izquierda, hemorragias retinianas, hipoglucemia de estrés y acidosis mixta». Unas lesiones que, de haber sobrevivido, habrían dejado al niño en un estado prácticamente vegetativo.

El bebé, de solo seis meses, había nacido de forma prematura el pasado mes de diciembre, según relatan los familiares de la madre, poco después de que ésta saliera de prisión, donde estuvo «cinco meses» por un robo que cometió con su pareja. Fuentes judiciales aseguran que por estos mismos hechos el padre también estuvo cumpliendo condena en la cárcel.

El niño nació con tan solo un kilo y medio por lo que permaneció en la UCI del hospital Macarena dos meses, hasta que el pasado mes de febrero les fue entregado a sus padres. Fuentes consultadas indicaron que durante este tiempo el niño recibió la visita de sus progenitores en «muy pocas ocasiones». Una situación de la que alertó el hospital a los servicios sociales del Ayuntamiento de Sevilla de que el menor estaba en una situación social de «riesgo moderado». Fuentes municipales indicaron a este periódico que en mayo recibieron este informe del trabajador social del hospital y recuerdan que de haber sido «un caso grave» se hubiera enviado directamente a la Fiscalía de Menores y al Servicio de Protección de Menores de la Junta de Andalucía. Precisamente, la Administración andaluza decretó el desamparo provisional del bebé, asumiendo así su tutela ante «la situación de grave riesgo» en la que hubiera estado si superaba las lesiones.

La pareja, ambos con numerosos antecedentes por robo, llevaban unos dos años de relación y se conocieron en El Cerezo, el barrio donde residían. Allí vivían en un piso okupado, sin que ninguno de ellos tuviera trabajo. Según una vecina, el niño, aunque había faltado revisiones de niño sano, «tenía buen aspecto y se veía bien alimentado».


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