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Donación

Música y pasión para donantes

La entrada del Hospital Virgen del Rocío albergó este martes un homenaje a la gratitud de los donantes de órganos

Juan-Carlos Arias jcdetective /
05 jun 2019 / 08:49 h - Actualizado: 05 jun 2019 / 08:59 h.
  • Acto de homenaje a los donantes de órganos en el Virgen del Rocío. / El Correo
    Acto de homenaje a los donantes de órganos en el Virgen del Rocío. / El Correo

La entrada principal del Hospital Universitario Virgen del Rocío (HUVR), durante la tarde de este martes, eran nervios, tesón y gratitud hacia los donantes de órganos. Los actos que celebran homenajes a quienes dan vida centraron un bullicio inusual con motivo de un concierto de jóvenes músicos que estudian hasta alcanzar la profesionalización en el Conservatorio ‘Francisco Guerrero’ sevillano. El lema que congregó el multitudinario acto fue #YODONOVIDA

Una orquesta de cuerda con 32 miembros, dirigida por José Alberto Morales, concentró los aplausos en una soleada tarde que estrenó una obra (Marcha Funeral) del compositor Luís Núñez, un trasplantado hepático. Fue testigo, orgulloso, del rotundo apoyo de la concurrencia que deparó su primicia, sobre la que no se defraudaron las mejores expectativas. La orquesta, toda vestida de negro, era música y pasión. Con talentosa mayoría femenina unió sus sonrisas y partituras para homenajear a quienes dan lo mejor de su cuerpo para salvar vidas. Los donantes de órganos eran los héroes anónimos cuyas almas pululaban por la entrada del hospital.

Música y pasión para donantes
A la derecha, el compositor Luís Núñez, un transplantado hepático. / El Correo

El público estaba entregado. Se repartía entre familiares de la orquesta, prensa, profesionales sanitarios, enfermos del Hospital y visitantes que se paraban ante tan original homenaje artístico. La buena onda la consolidaba el gran ‘conseguidor’ de los trasplantes en Sevilla, Dr. Pérez Bernal. El médico que coordinó cientos de trasplantes no jubila su entusiasmo y gran corazón, aunque conste ya como pensionista. Un stand de ADSTOS (Asociación de Donantes de sangre, Tejidos y Órganos de Sevilla), que atendían Carmen y Juan, redondeaba el filón solidario que se congregó en un acto difícil de olvidar

Programa de altura

El listón estaba alto para situar la gratitud de los trasplantados hacia sus donantes. Muchas horas de ensayo llevó ejecutar un programa musical que promete sorpresas futuras sobre el dominio artístico de violinistas y contrabajistas. Abrió el programa Forever Joyful (Brian Balmages). Era el aperitivo que abrió paso a una perfecta armonía entre el director de la orquesta y los músicos, cuya plantilla masculina se veía veterana.

Música y pasión para donantes
Acto de homenaje a los donantes de órganos en el Virgen del Rocío. / El Correo

Oblivian, compuesta por Piazzola y arreglada por quien llevaba la batuta, navegó a la concurrencia hacia la música con mayúsculas. Una ortodoxia del clásico maridó con los sones de José Gómez Macías al clarinete con ese toque personal que sólo sabe dar el músico bien formado y conoce el oficio.

La banda sonora de Moulin Rouge (Tango de Roxanne), que también arregló el director de orquesta, tuvo al personal consumando la mejor música que refrendó con un aplauso sonoro cuando Eugenio Iglesias tocaba las teclas de su saxo. El solista agrandaba el ritmo de la partitura. La ira se suponía que centraba su intervención musical, aunque salió airoso del reto.

Música y pasión para donantes

Un stand de ADSTOS (Asociación de Donantes de sangre, Tejidos y Órganos de Sevilla), que atendían Carmen y Juan. / El Correo

El ‘Libertango’, también de Astor Piazzola, centraba en el concierto la libertad que recibe de vida el trasplantado. Al saxo tenor estaba un solista que enriqueció las notas originales. Nos referimos a un Alberto Reinoso pletórico disfrutando con un clásico musical que encaja al baile tanguero, al jazz de Paquito D’Rivera maridado con el son cubano o la mejor versión que se conoce de la pieza de Piazzola que repitió improvisada mientras vivía Gato Barbieri. Ese otro argentino tenía la vis del tango musicado que oímos de Reinoso en plena ejecución.

La obra que se estrenaba de Luis Núñez no defraudó a la concurrencia. Exigió un doblete para perfeccionar su acústica. Los aplausos reinaron sobre la excelente orquesta que mejor Director y solistas no pudo tener. Vaticinamos que de este grupo de disciplinados saldrá alguna gloria artística que paseará el alma del Maestro Guerrero y la marca de Sevilla por el mundo.

Los actos que centran en el HUVR a donantes y trasplantados fueron muchos más. Y pocos son por la meritoria labor social, humanitaria y de solidaridad que representan. La orquesta del conservatorio sevillano añadió valor a la labor silente aunque efectiva de donantes, familias, profesionales sanitarios y receptores de órganos nos hacen mejores personas. Ayer, jóvenes pusieron un importante granito de arena en ese océano de solidaridad que debe enorgullecernos. Rememoraron al Mahatma Ghandi: ‘Los humanos podemos aportar poco por los demás, pero es muy importante que lo hagamos’.


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