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Sevilla, capital del mudéjar

El mudéjar y su competido idilio ante la Unesco

El pleno ha aprobado la candidatura de este estilo arquitectónico sevillano sabedor de las dificultades para optar si quiera a ser Patrimonio de la Humanidad

10 nov 2017 / 21:30 h - Actualizado: 11 nov 2017 / 12:37 h.
  • Interior del Palacio de los Marqueses de La Algaba. / Reportaje gráfico: Jesús Barrera
    Interior del Palacio de los Marqueses de La Algaba. / Reportaje gráfico: Jesús Barrera
  • El promotor de la candidatura, Honorio Aguilar, frente a la iglesia de Santa Marina.
    El promotor de la candidatura, Honorio Aguilar, frente a la iglesia de Santa Marina.
  • Detalle de la iglesia de Omnium Sanctorum.
    Detalle de la iglesia de Omnium Sanctorum.

El mudéjar sevillano sueña con ser patrimonio de la Humanidad. Pero tiene ante sí un camino plagado de dificultades y con unos rivales que ya acumulan trienios en lista de espera. Sólo hay que ver el ejemplo de Medina Azahara, en Córdoba, que tras años de brega y de recabar apoyos, logró ser elegida por «aclamación y unanimidad» de la Comisión de Patrimonio Histórico, que cada año tiene el complicado cometido de seleccionar una candidatura para todo el territorio español. Ahora, que esté entre los elegidos está en manos de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), que tomará la decisión en el próximo 2018 una vez que haya analizado los informes elaborados por los expertos.

A esa aspiración, la de que el mudéjar sevillano engrose esta lista de privilegiados, ha puesto la primera piedra el arquitecto Honorio Aguilar, que este año presentó credenciales para la catalogación, en un futuro, del mudéjar sevillano con la máxima distinción patrimonial. El arquitecto sevillano, que obtuvo la calificación sobresaliente cum Laude en su tesis doctoral Iluminación natural y soleamiento en las iglesias mudéjares de Sevilla, presentó formalmente su petición al Ayuntamiento de Sevilla, en la que sugiere que la vía más efectiva consistiría en extender la declaración actual del Real Alcázar a los edificios mudéjares existentes, sobre todo de ámbito religioso, que son, según sus estudios e investigaciones, los que mejor han preservado la esencia de este estilo.

«Las iglesias eran, por aquel entonces, el centro del poder cultural y administrativo y en torno a ellos se ha construido la ciudad tal y como es», indicó Aguilar, que señala que se conservan 18 de las 23 iglesias sevillanas mudéjares que había en la capital hispalense y que guardan similitudes propias de este estilo arquitectónico: su alineación con la dirección Este-Oeste –con sus pequeñas desviaciones de apenas centímetros–, la cabecera o ábside hacia Oriente y los pies o fachada hacia Occidente, su armadura de madera,... Santa Marina y Omnium Sanctorum son ejemplos «puros» del mudéjar sevillano, aunque hay otros templos «camuflados» con «retablos renacentistas o barrocos», como las parroquias de San Esteban, San Román, San Marcos, San Andrés, San Vicente o San Pedro. En su reto hacia la Unesco, excluyó la edificación civil porque genera cierta confusión. Y es que hay lugares como la Casa de Pilatos o el Palacio de las Dueñas que, pese a tener reminiscencias mudéjares, no lo son, porque su construcción fue posterior a la conversión de los moriscos en el año 1503, cuando «Sevilla comenzó a ser la capital del mundo».

Su estrategia pasa por seguir una catalogación parecida a la que ostenta el mudéjar aragonés. En 1986, la Unesco declaró Patrimonio de la Humanidad al conjunto mudéjar de Teruel, algo que, 15 años después, se extendió a otros monumentos con el mismo estilo arquitectónico en Zaragoza y su provincia. «Al estar ya catalogado el Alcázar de Sevilla y tener este estilo, sólo había que extender la catalogación», reivindica Honorio Aguilar, que cree que el Ayuntamiento «está a tiempo» de elevar la candidatura, ya que la Comisión de Patrimonio Histórico, se reúne a finales de febrero para determinar su apuesta ante la Unesco. Es más, pretende seducir al gobierno municipal con las oportunidades, también turísticas, que puede abrir esta distinción. Entre ellas, la explotación del Palacio de los Marqueses de la Algaba con una reconversión del centro de interpretación del arte mudéjar en museo y crear «un triángulo de referencia con la iglesia de Omnium Sanctorum y el mercado de Feria».

El primer paso llegó desde Plaza Nueva. El último pleno del Ayuntamiento de Sevilla, con los votos de PP, Ciudadanos e IU, validó el inicio de los trámites y la creación de una comisión técnica para lanzar la candidatura. Sin embargo, se validó ya con inconvenientes, definidos por el propio gobierno local. «Es un viaje a ninguna parte», recalcó el delegado de Hábitat Urbano, Antonio Muñoz, que recordó el farragoso camino no ya para ser elegido, sino solo para optar a la candidatura. Cabe recordar que la última y única concesión de la Unesco con Sevilla, que fue la declaración como patrimonio de la humanidad del conjunto monumental formado por la Catedral, el Real Alcázar y el Archivo de Indias, data de hace más de 30 años y, no sin escollos, como las dudas que generó la construcción de la Torre Sevilla que pusieron en peligro la continuidad de estas distinciones. Nada más.

Demasiados rivales

Además, el patrimonio mudéjar se tendría que situar a la cola, ya que hay otros monumentos que se han postulado antes a recibir las loas de la Unesco. En septiembre de 2013, el por aquel entonces alcalde Juan Ignacio Zoido se embarcó en el anhelo de ampliar la declaración a la Torre del Oro y la Plaza de España, que naufragó sin presentar candidatura oficial alguna. Más reciente, el Gobierno local inició en mayo el procedimiento «que puede alargarse años» para sumar el Puerto de Indias –propuesto por Participa Sevilla en abril de 2016– y la Ruta Magallanes –presentada por el PSOE en marzo– al catálogo de Patrimonio de la Humanidad. Una tercera vía, la del mudéjar, rebaja las opciones para un galardón que necesita el respaldo máximo, que tampoco ganaría mayor protección patrimonial, ya que estos edificios ya recogen el máximo nivel posible a través del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU).

Ese bajar la pelota al suelo también llega desde la Junta, que valora el «rigor» de los trabajos y estudios realizados para intentar que el mudéjar sevillanos llegue a ser incluido en la lista de la Unesco. Pero son conscientes de las limitaciones. «La elección es una por año y corresponde al gobierno de la Nación. De hecho hasta 2024 ya están seleccionados los candidatos», señaló en comisión parlamentaria el consejero de Cultura, Miguel Ángel Vázquez, a preguntas del PP, que es el que más está abriendo el debate. Vázquez señaló, además, que la competencia es mucha. Incluso en la provincia de Sevilla, donde el mudéjar tiene como rival al conjunto arqueológico de Itálica. Pero Vázquez fue más allá e hizo un repaso de todos los que esperan oportunidad en Andalucía: los paisajes del olivar, los caballos de pura raza, la Catedral de Jaén, el Carnaval, la ciudad de Cádiz, las Alpujarras de Granada, la cueva de Nerja a o los Lugares Colombinos están en esa pugna. Y, ante tanta demanda, Cultura lo tiene claro: no dividir los esfuerzos.


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