Narcotráfico en Barbate

Kiko el Cabra, el asesino de los guardia civiles en Barbate, los arrolló «para vengar a su socio muerto»

Kiko es un experto piloto de narcolanchas y cuenta con antecedentes por resistencia a la autoridad y blanqueo

12 feb 2024 / 07:31 h - Actualizado: 12 feb 2024 / 12:09 h.
"Narcotráfico en Barbate"
  • Kiko el Cabra, el asesino de los guardia civiles en Barbate, los arrolló «para vengar a su socio muerto»

Se llamaba Marcos y tenía 46 años. Era el socio inseparable de Francisco Javier M.P., alias Kiko el Cabra, que es el piloto que ha matado a dos guardia civiles tras arrollarlos con una narcolancha en Barbate. Los dos se dedicaban a «las gomas», que es como se conoce coloquialmente al pilotaje de las planeadoras que transportan la droga por el Estrecho. Pero Marcos falleció a finales de enero y Kiko el Cabra prometió venganza.

Se lo cuentan a EL PERIÓDICO DE ESPAÑA fuentes de la Guardia Civil, conocedoras del caso: «No hace ni dos semanas que se mató su socio en Sanlúcar de Barrameda». Marcos, un veterano del pilotaje de las lanchas rápidas, murió en un accidente de lancha en la desembocadura del río Guadalquivir, al chocar contra una patrullera de la Guardia Civil.

Los agentes de la patrullera se habrían acercado a la narcolancha donde se encontraba Marcos. La vieron detenida y sin nadie a bordo. En realidad, sus ocupantes, que transportaban gasolina, se encontraban acostados en la lancha. «O estaban descansando, o se estaban escondiendo al ver a los agentes», cuentan a este periódico fuentes de la Guardia Civil. Cuando los agentes estaban cerca, los traficantes arrancaron la lancha para intentar huir, con la mala fortuna de que impactaron contra la patrullera y Marcos murió tras el impacto.

Un veterano

El suceso tuvo lugar el 31 de enero. El fallecimiento de su amigo no fue, no obstante, razón suficiente para que Kiko el Cabra dejase las planeadoras tras más de 15 años de actividad. Un tipo que empezó en el negocio del narcotráfico desde abajo, descargando a mano los fardos de hachís que llegaban desde Marruecos a las playas gaditanas. De ahí pasó a «las gomas». Primero como copiloto y después como conductor, siendo actualmente uno de los pilotos más experimentados.

La muerte de su socio, otro piloto experimentado, no le empujó al retiro. Al contrario: ha seguido navegando y, como venganza, ha embestido contra una lancha de la Guardia Civil en Barbate, quitándole la vida a los agentes Miguel Ángel González Gómez y David Pérez Carracedo, de 39 y 43 años respectivamente. «Sólo así se explica lo que hizo. No pasó por encima de la lancha de la Guardia Civil por accidente. Los estuvo mareando hasta que los arrolló», cuentan a este periódico fuentes del Estrecho.

Kiko el Cabra, que conducía la narcolancha que pasó por encima de los dos agentes de la Benemérita, tenía antecedentes penales por resistencia a la autoridad, desobediencia y blanqueo de capitales. Su socio ya fallecido, Marcos, también contaba con antecedentes similares, en su caso por contrabando, tráfico de drogas y pertenencia a organización criminal. Entre ambos transportaban hachís, pero también tabaco. El Cabra fue detenido el año pasado con 40 kilos de hachís, pero se encontraba en libertad.

Vive en Villa Narco

El presunto autor de los atropellos de los agentes en Barbate tiene un alto tren de vida gracias a los elevados sueldos que ganan los pilotos de planeadoras, que pueden ascender a 15.000 por viaje. El Cabra tiene una casa en La Línea de la Concepción y otra en El Zabal, un área de la localidad conocida como Villa Narco, por la cantidad de traficantes que han fijado allí su residencia. También cuenta con un coche todoterreno 4x4, según explicó EFE.

En la planeadora viajaban seis personas en el momento en el que atropellaron a los agentes de la Guardia Civil. No obstante, tres de ellos abandonaron la embarcación al poco de producirse el accidente. Se montaron en un vehículo que les estaba esperando en Sotogrande, que es donde les dejó la planeadora. Al parecer, estas tres personas eran tres mecánicos de la planeadoras, que se habían subido para reparar una avería.

Después de dejar a estos tres hombres en Sotogrande, Kiko el Cabra y los otros dos tripulantes pasaron la noche en la embarcación, hasta que a la mañana siguiente encallaron en algún punto de La Línea y huyeron a pie hasta esconderse en la sierra de Carboneras, entre la maleza, mientras un dispositivo por tierra y aire les acorralaba hasta su detención sobre las dos de la tarde. Los otros dos tripulantes son dos varones. Uno de ellos tiene 39 años de edad y el otro 26. Ninguno de los dos cuenta con antecedentes penales.

Entretanto, los agentes fallecidos ya han recibido sepultura. Y en la capilla ardiente de uno de ellos se ha vivido un momento de tensión con el ministro Marlaska como protagonista. La viuda de David Pérez Carracedo, se negó a que el ministro de Interior, Fernando Grande-Marlaska, fuera quien colocase una medalla en el féretro. La viuda mostró su disconformidad con que fuera el ministro quien realizase este acto alegando que su marido «no hubiera querido esto».


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