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Jazz

El mejor jazz andaluz tributa al 28F

Un concierto con buena factura y arte compartido celebró el día después del 28F a ritmo de Jazz el homenaje de una música que sale airosa de todos los retos que se impone

Juan-Carlos Arias jcdetective /
02 mar 2021 / 06:28 h - Actualizado: 02 mar 2021 / 10:28 h.
"Teatro","Música","Arte","Jazz","Universidad de Sevilla","Día de Andalucía","Espacio Turina"
  • Foto: Gracia Gala
    Foto: Gracia Gala

Desde hace muchos años el Día de Andalucía conmemora la celebración del referéndum sobre la autonomía en 1980. Hereda, la jornada, aquellas manifestaciones -4D del 1977 entre otras- en pro de una Andalucía igual de derechos que otras nacionalidades históricas españolas.

Aquel 28F encontró la rebeldía de un presidente, Rafael Escuredo, en huelga de hambre contra una UCD. El extinto partido detestaba, no veía, una Andalucía liberada del yugo centralista. El 28F del 2021 fue triste, sentido, por la pandemia que ya mató a miles de andaluces. El actual Presidente emocionó sus palabras institucionales recordando los ausentes.

Los actos oficiales dejaron ramos de flores y se repartieron trofeos. En un Teatro de la Maestranza limitado sólo se aplaudió a los héroes que nos salvan y cuidan: bomberos, policías, guardias civiles, médicos, enfermeras, 112, protección civil... No hubo medallas para sus pechos y corazones.

Las mayores recompensas las dejó en casa el actual poder andaluz. Se auto-entregó medalla: a su Parlamento. O se la repitió a un Raphael que reinventó el Himno de Andalucía ensimismado. Hubo medalla para los Morancos trianeros, para no olvidar aquella Andalucía la que divierte de Pepe Suero. Dorantes, que universalizó el piano flamenco sin regatearle dosis de Jazz, no tuvo medalla. Al lebrijano no le bastaron sólidos apoyos del arte más emblemático para ser más profeta en su tierra. Otra vez será.

En el Espacio Turina (antiguo Teatro Álvarez Quintero), y en la Sala Silvio que recuerda al rockero de Los Remedios, el más florido jazz andaluz estaba a lo suyo. Había cónclave al modo Jazz de músicos de todas sus latitudes. Traían credenciales de talento y muchas ganas de hacer disfrutar al personal que casi llenó el patio de butacas con las limitaciones de aforo impuestas por la pandemia.

La Big Band Andalucía

El día después del 28F, al mediodía, era ocasión de repetir concierto titulado Cosecha propia con una Big Band que merece detalle. La dirigió Miguel Ángel López. Recordó que celebraban diez años de andadura -la Big Band Andalucía- ejecutando piezas y creando temas. Anunció nueva grabación del conjunto de músicos. Dr. Frankenstein será el título de la obra colectiva.

Big Band Andalucía inició sus pasos dentro del 14º Festival de Jazz de la Universidad de Sevilla. Fue un concierto en el que colaboró el saxofonista Ramón Cardo como director invitado. Es uno de los músicos españoles con más experiencia como director y compositor para Big Bands.

La orquesta la integraron dos Saxos altos (Pedro Cortejosa y Xema Espinosa), dos Saxos tenores (Javier Ortí y Leandro Perpiñán), un Saxo barítono (Ignacio Guarrochena), cuatro Trompetas (Pol Omedes, Lipi Calvo, Alejandra Artiel y Nacho Löring), cuatro Trombones (Miguel Barrones, A. M. R. Mauro, Jose V. Ortega y Miguel Jiménez), Piano (Javier Galiana), Guitarra (Álvaro Vieito), Contrabajo (Javier Delgado), Batería (Nacho Megina). Los textos y voz de Amada Blasco endulzaron varias piezas del concierto con un oficio estimable.

Esta formación se nutre, en parte, de las entrañas de la Asociación Sevillana del Jazz (ASSEJAZZ). Entre sus iniciativas, sus concurridas Jam sessions matinales de los domingos fueron reseñadas por este periódico en el Platea (Odeón Imperdible) en la entreplanta del CC Plaza de Armas.

El mejor jazz andaluz tributa al 28F

De otro lado, la Big Band Andalucía se vistió de largo con la publicación del disco Suite Trafalgar del pianista Javier Galiana. La obra se etiquetaría en la corriente del Third stream inaugurada por Schuller o Gil Evans, pero con pinceladas andaluzas. Esta obra, en suma, marida jazz y flamenco e improvisa con arreglos acertados. Es un híbrido jusicial actualizado a nuestros días. Galiana homenajea así a Falla y la costa gaditana.

La Big Band Andalucía no tiene, por lo que antecede, un empeño muy regionalista. No obvia rasgos de la cercanía con el flamenco y otros campos de la creación artística andaluza. Son los músicos los que nutren un repertorio cuya viveza enriquece la música y la improvisación que caracteriza el Jazz más genuino.

El concierto del post 28F seleccionó piezas del propio Galiana, Pedro Cortejosa y textos de la vocalista Blasco. También, partituras de Javier Ortí y Pedro Cortejosa o Leandro Perpiñán. Una pieza, Bolero Antico redondeó el concierto con solos de la trompetista Artiel. Ella demostró que las mujeres ante instrumentos de viento son iguales o mejores que sus congéneres masculinos. Otros solos de Perpiñán, Ortí, Vieito, Galiana y otros redondearon un concierto en el que se estrenaban partituras. Esto es parte del compromiso en la muestra de obras propias de la Big Band Andalucía. La creación no cesa.

El público del concierto aplaudió sin parar a una Big Band sureña, andaluza y cosmopolita que sin duda aúna talentos compartidos. La clave fue pasar un rato agradablemente acompañados. La cultura, y así se demuestra, debe de apoyarse en tiempos difíciles donde el virus no detendrá la creación.

El primer día después del 28F de la pandemia se celebró a ritmo de Jazz en un entorno acústico adecuado. También, imperaron las debidas medidas de seguridad. Todo ello invita a no quedarnos en casa ante las propuestas artísticas en una Sevilla donde hay mucho que hacer. El mejor Jazz andaluz tuvo cita en el Turina. Y la música más sugerente se vio. No era fantasía.

Hacen justo 30 años, en febrero del 1991, este periódico decano reseñó un memorable concierto de la United Nations Orchresta que lideraba Dizzy Gillespie en el Lope de Vega. Preguntaba quien suscribe al inolvidable trompetista en el camerino si veía la música, antes o después del concierto. Replicó, sorprendido, el norteamericano que sus ojos sentían la música siempre, hasta dormido. Vivía, sentía, la música.

Ayer, estimados lectores, los músicos de la Big Band Andalucía veían la música cómplices, creativos, desenfadados, sonrientes. Tocaban las palmas, se miraban. Estaban contentos, conjuntados. Y el público les veía, les sentía. Andalucía no es sólo el 28F oficial. Lo mejor, según constatamos, vino un lunes en la Sala Silvio del Turina.


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