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«Aún hay un 10% de diabéticos que se hallan sin diagnosticar»

El endocrinólogo del Hospital Puerta del Mar es el nuevo director del Plan Andaluz de Diabetes, que estará en vigor hasta 2013. El experto alerta de la evolución al alza de la enfermedad, un «grave problema de salud pública»

el 15 sep 2009 / 20:47 h.

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El endocrinólogo del Hospital Puerta del Mar es el nuevo director del Plan Andaluz de Diabetes, que estará en vigor hasta 2013. El experto alerta de la evolución al alza de la enfermedad, un «grave problema de salud pública»

-¿Cuántos diabéticos hay en Andalucía en este momento?

-Se calcula que más de medio millón. De ellos, entre el 5% y el 10%, unos 50.000, son diabéticos tipo I, que necesitan insulina diariamente. El resto son del tipo II, la versión más leve de la enfermedad. También está la diabetes durante el embarazo que, aunque sólo afecte al 5% de las embarazadas, es muy importante detectarla y atenderla para evitar problemas a la mujer y al bebé.

-¿Están aumentando los pacientes con diabetes?

-Sí, y muy claramente en los dos tipos. En el caso de la diabetes tipo II está muy vinculado a hábitos de vida: estrés, mala alimentación, sobrepeso, falta de ejercicio... El problema es que la tipo I también está aumentado y no se sabe por qué. Pero hace ocho años el dato era ocho nuevos casos por cada 100.000 habitantes y año, y ahora las estadísticas están en 20 casos.

-¿Se prevén nuevas terapias a corto plazo?

-Es difícil decirlo. La biomedicina está aún en pañales y cada vez que decimos la fecha en que podrá haber una terapia nos equivocamos... Pero además las que se basan en células madre sólo servirían para la diabetes de tipo I, que ayudarían a regenerar las células beta del páncreas. En el tipo II ese problema no existe, la diabetes surge porque la regulación de la insulina es mala, pero el órgano tiene células beta, y claro el tipo II es el 90% o más de los diabéticos. En Andalucía, hay ensayos en ratón sobre posibles terapias pero todavía estamos lejos de poder trasladar eso a ensayos en humanos.

-¿Y qué perspectivas de curación tiene la tipo II?

-Actualmente, los avances farmacológicos, por un lado, que ofrecen cada vez más combinaciones posibles pare regular la secreción de insulina. En el futuro la solución puede venir, además de la medicina regenerativa, de la electrofísica: se trataría de colocar un implante, un chip en el abdomen del enfermo. Este mecanismo mediría en tiempo real el nivel de insulina en el paciente y la segregaría o regularía según cada resultado. Se están haciendo experimentos ya con este chip pero son muy iniciales aún.

-¿Qué aspectos tiene que mejorar Andalucía en la atención a estos enfermos?

-En general, los diabéticos están bien atendidos, pero hay que garantizar los recursos en los hospitales comarcales para evitar en lo posible que estos pacientes tengan que desplazarse a hospitales de referencia. También hay que trabajar mucho la prevención de la patología y, una vez que surge, de sus síntomas y sus complicaciones para garantizar al paciente la mayor calidad de vida durante el mayor tiempo posible.

-La diabetes, al tratarse de una enfermedad crónica, genera no sólo un alto gasto médico sino también sociolaborales. ¿Están cuantificados?

-Los estudios hablan de que el coste medio de un diabético a la sociedad, entre directos e indirectos, es de 4.000 euros cada año. La mitad de ese dinero es gasto médico, que podría mermarse mejorando la prevención de la enfermedad, pero los otros 2.000 euros son gasto social, como jubilaciones anticipadas y problemas de este tipo.

-¿Puede haber aún muchas personas sin diagnosticar?

-Del tipo I no porque los síntomas son muy severos, pero sí del tipo II. De todos modos se ha avanzado mucho: en 1992 hicimos un estudio que indicó que un 30% no estaba diagnosticado. Aunque hoy la situación es distinta, se calcula que un 10% está aún sin diagnosticar.

-¿Hasta qué punto hay una predisposición genética en la persona con esta patología?

-Al contrario de lo que pudiera parecer, la predisposición genética está sobre todo detrás del tipo II, el leve, más que del I. El 80% de los que tienen la versión severa de la enfermedad no tiene ningún familiar directo con diabetes.

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