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Cultura

El monumento de la biodramina

El Arenal cuenta desde ayer con un monolito que realza el protagonismo de Sevilla en la primera circunnavegación. Por la de vueltas que hay que darle para leer la leyenda que reza en él, ya hay quien le ha puesto un apelativo guasón

el 07 ene 2014 / 22:00 h.

monumento calle adriano01Pretende ser un monumento a una de las grandes gestas de la humanidad, la primera circunnavegación del planeta que protagonizaron Magallanes y Elcano hace ahora cinco siglos. Pero la guasa local ya se ha encargado de sacarle punta a este hito de la Sevilla de navegantes y marineros que antes de emprender la carrera de Indias y cruzar el Atlántico se encomendaban a la cruz que presidía el entonces llamado Monte del Baratillo. En la calle Adriano, en su confluencia con Gracia Fernández Palacios, se inauguraba ayer el segundo de los hitos tangibles del producto turístico La Sevilla de la Primera Vuelta al Mundo, que trata de realzar el indiscutible protagonismo del Puerto sevillano en la expedición marítima capitaneada por el portugués Magallanes y culminada por Juan Sebastián Elcano, que partió de Sevilla el 10 de agosto de 1519 con cinco barcos y 234 hombres y el 8 de septiembre de 1522 arribaba de nuevo al muelle sevillano con solamente un barco y 18 supervivientes a bordo.

Una cruz de cerrajería, idéntica a la que remata la fachada de la capilla de la hermandad del Baratillo, se alza desde ayer sobre una columna de mármol gris en el espacio denominado Compás del Baratillo para recordar a cuantos transeúntes paseen por este trozo de la ciudad la histórica vinculación del barrio del Arenal, charnela entre la urbe y el río, con la gesta naval de la Primera Vuelta al Mundo.

El monumento, diseñado por el arquitecto y catedrático de la Universidad de Sevilla Francisco Granero, encierra además una remembranza a las más de 60.000 personas que fallecieron en Sevilla en el año 1649 víctimas de la peste bubónica procedente de África que asoló la ciudad, exterminando al 46% de la población sevillana de entonces. Para dar sepultura a tantos fallecidos en las afueras de la ciudad se abrieron los denonimados “carneros” o fosas comunes. Uno de estos enterramientos masivos se situó en El Baratillo, colocándose ya entonces una cruz de hierro forjado para conmemorar la tragedia, convertida luego en el primer hito urbano que encontraban marineros y navegantes en sus salidas y llegadas a puerto. monumentoPues bien. En la columna “prismática” que sirve de obelisco a la cruz reza una larga leyenda para cuya correcta lectura a todo viandante se le hace imprescindible circundar las cuatro caras del monumento seis veces seguidas de manera completa. Normal que una de las primeras sevillanas que se topó con el recién inaugurado monumento concluyera, no sin razón, que “una termina mareᔠsi pretende conocer al detalle por qué se levanta allí tan pétreo monolito. “Pues no que parece que una va en el barco dando vueltas... Hay que tomar biodramina para leerse toda la explicación”, sentenciaba la buena señora. Para ahorrarles que tengan que darle seis vueltas al segundo hito que recuerda en la ciudad la gesta de Elcano –el primero es la esfera armilar que se levanta en la Plaza de Cuba–, a continuación le reproducimos la leyenda completa esculpida en el mármol de este monumento: “En el siglo XVI, Sevilla, centro de confluencia mundial y puerta de entrada de las riquezas que subían por el curso del Guadalquivir, fue punto de partida de la hazaña marítima más importante de la historia del hombre, la primera vuelta al mundo. En 1649 quedaron enterrados en este entorno, llamado Monte del Baratillo, marineros, pescadores y vecinos del Arenal que perecieron debido a una epidemia de peste. Existía en él esta cruz que se conmemora, convirtiéndose en un lugar de culto y devoción que dio origen a la hermandad de la cruz del Baratillo. Diciembre 2013”. Un total de 69.000 euros se han invertido en este nuevo hito del Plan Turístico de Sevilla, un mausoleo que ya ha sido bautizado popularmente como el monumento de las seis revueltas o de la biodramina.

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