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Cofradías

El respeto de la noche estuvo presente en la Buena Muerte

MORÓN DE LA FRONTERA. En el Martes Santo, el recogimiento de la tarde se hizo patente en Morón de la Frontera mientras los sagrados titulares realizaban su estación de penitencia.

el 15 abr 2014 / 21:56 h.

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buena-muerte-moron La Virgen de la Amargura realizando su estación de penitencia por las calles de Morón. Foto: María Montiel Con la caída de la tarde en Morón, llega la hora más esperada para los cofrades en el Martes Santo, la salida del Cristo de la Buena Muerte, María Santísima de la Amargura y San Juan Bosco. El silencio reinante a las puertas de la Iglesia de María Auxiliadora era roto por los sonidos de los pasos de los costaleros bajo las trabajaderas. Las ganas de disfrutar de la hermandad, que no pudo procesionar en el año 2013, hizo que los vecinos acompañaran en masa la salida de sus sagrados titulares en la calle Marquesa de Sales. Era hace cuatro años cuando cambiaba la fisonomía del paso de Cristo de la Buena Muerte al elevar la talla del popularmente conocido como tumbaíto. Una importante modificación en la Semana Santa que los moronenses han acogido con agrado, aunque cada año recuerdan con cariño la diferente forma de procesionar con el Cristo tumbado sobre un monte de claveles a modo de Viacrucis. Sin embargo, la calidad de la talla ha resplandecido, un martes más, mostrándose en todo su esplendor de manera vertical. Tras la elevación de la talla una vez cruzada las puertas de la iglesia, el recogimiento de la música de capilla y una coral ponían la nota musical al Cristo de la Buena Muerte, reflejo de la hermandad de los Estudiantes de Sevilla. Unas voces celestiales que marcaban la importante novedad con respecto a años anteriores y que ha sorprendido a los cofrades al paso de la hermandad. El cortejo de nazarenos ataviados con túnica blanca y antifaz negro daba un respiro a las emociones que volvían a hacer acto de presencia cuando bajo el son de la marcha Amarguras, 30 costaleros levantaban hacia el cielo a la Virgen María Santísima de la Amargura, quien este año ha estrenado los faldones del paso de palio. Era la hora de mostrar su gloria en un Martes Santos como hace años no se recordaba. El hecho de no estar constantemente mirando al cielo, tranquilizaba a una Junta de Gobierno que lleva tres años sin realizar su estación de penitencia completa. Entre las novedades destacables, el acompañamiento musical de la Banda de Nuestra Señora del Sol. Una apuesta importante que ha contado con la aprobación de los oídos cofrades más selectos. Tras pedir la venía el diputado de Gobierno José Tristancho, a las 21.15 se adentraba la cofradía en la Carrera Oficial, entrando en San Miguel una hora después de su paso por el palco de autoridades y realizando la vuelta a su templo por la calle Las Morenas.

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