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Europa regresa repleta de glamour

LA PREVIA. El Sevilla no puede fallar ante el Gladbach, tercero en la Bundesliga. Los ojos estarán sobre Emery y su gestión de la eliminatoria. Nervión lucirá con todo su esplendor.

el 19 feb 2015 / 13:45 h.

Unai Emery, en el entrenamiento de ayer (Foto: Manuel Gómez). Unai Emery, en el entrenamiento de ayer (Foto: Manuel Gómez). Regresa la Europa League a Nervión con una de esas noches mágicas que han hecho leyenda en el coliseo sevillista. Comienzan las eliminatorias, esas que no permiten el más mínimo error, y ante un rival de enjundia en el Viejo Continente como es el Borussia Mönchengladbach. Están todos los ingredientes para vivir un verdadero espectáculo. El aficionado del Sevilla ya tiene ese gusanillo que sólo le da este torneo, donde ha convertidos sus sueños en realidad y donde quiere seguir haciéndolo. Lo sucedido la pasada temporada, con eliminatorias extremadamente igualadas y una final de infarto, ha demostrado que todo es posible y que la vitola de favorito es un simple cartel que te cuelgan. Esto es Europa. Nadie regala nada. Y el Sevilla no será menos. Arranca lo bueno. Y eso que en los dieciseisavos de final ha tocado un hueso de los duros de verdad. Un poco desconocido para el gran público, el Gladbach es un conjunto alemán que vivió su época dorada en los 70, pero es considerado como un histórico dentro de la Bundesliga. A día de hoy está tercero en su campeonato y ofreciendo un fútbol del nuevo gusto mundial, parecido al que practican las selecciones de España y Alemania. Mezcla de jugadores prometedores y consagrados. Y con un objetivo claro: dar que hablar en la Europa League. Uno de los actores principales de esta noche será Unai Emery. Su figura como entrenador se ha hecho grande con esta competición. El título logrado el pasado año lo ha mostrado en el escaparate mundial. Pero, quizás, lo más importante es que demostró a la afición nervionense que no era un entrenador más, que su paso por la capital de Andalucía no se reduciría a entrar en Europa y pelear tímidamente por objetivos fuera de la Liga, competición en la que se mide bien el vasco. Unai vino para crecer junto a un Sevilla que había olvidado lo que era ser referente europeo en unos años para olvidar. Llegó para soñar y hacer lo mismo con su hinchada. Y hasta la fecha lo está consiguiendo. Otro tema es que la exigente afición nervionense no se conforme con sólo eso e insaciablemente pida un éxito tras otro, condenando duramente lo que considere un sonado fracaso. La eliminación a manos del Espanyol en la Copa del Rey es catalogada por muchos como el peor petardazo en años. Se tocaba la final con los dedos cuando sólo se había eliminado a Sabadell y Granada. Dos eliminatorias más había que superar. Y en la primera se hincó la rodilla. Emery estuvo espantoso en la gestión del doble enfrentamiento ante los catalanes. Desacertado desde el uno al minuto 180. Aun así, como suele ocurrirle a este técnico, las tintas se cargaron sólo contra él con una violencia exagerada a más no poder. Este escenario, unido con su fantástica relación con Europa con el escudo del Sevilla en su pecho, harán que la noche sea de vértigo, y él juzgado en 90 minutos. No puede errar. Y el equipo, evidentemente, menos. Nadie piensa que dentro de una semana, cuando se termine el duelo en tierras alemanas, el club de Nervión se encuentre fuera de las dos competiciones en las que podía alcanzar una final y hacer historia. Aún quedaría una larga temporada por delante. Mejor ni pensarlo. En cuanto al once, es donde Unai tiene menos dudas. Pocas opciones para el preparador nervionense debido a las lesiones de la plantilla. Sabe lo que le funciona, por lo que la alineación debería ser idéntica a la que derrotó al Córdoba hace una semana. Sólo pujan por entrar jóvenes como Deulofeu y Denis Suárez, en estos momentos más en el papel de revulsivo que como titulares. Dentro de lo dramático que es tener una enfermería cargada, Emery puede dar gracias de haberse quedado con un once que le ofrece plenas garantías. Sobre todo en un centro del campo donde el Sevilla debe marcar la diferencia ante el juego de toque veloz alemán. Su fortaleza en la medular y su autoridad como local, algunas de las claves para una noche europea.

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