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José Marín Rodríguez: 'Algún valiente debió decir en la prensa este tío es honesto'

El ex secretario del Distrito Macarena fue condenado por el caso de las facturas falsas a cuatro años y tres meses de prisión. Tras diez meses encerrado, ya sólo tiene que acudir a la cárcel para dormir gracias a que tiene trabajo. Él mantiene que no se lucró y que todo se debió a un "error".

el 05 mar 2011 / 18:25 h.

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José Marín posa en la avenida de la Constitución, donde todos los días acude a trabajar. Sólo va a la prisión para dormir.
José Marín nos recibe en su despacho de Ausbanc, donde acude cada día a trabajar "más que puntual". Desde hace tres semanas sólo acude a la cárcel a dormir, gracias a que tiene trabajo y su buen comportamiento en prisión. Ahora asegura que disfruta más de las cosas cotidianas y se emociona cuando habla de sus amigos y su familia.


-Ya sólo duerme en la cárcel. ¿Qué sintió cuando salió?
-Los dos primeros días estaba flotando, no me lo creía. Estoy muy feliz, soy el más feliz del mundo. Nada más salir mi mujer me llevó a San Benito, porque se lo había prometido. Lo que no se me va a olvidar es el ruido de los cerrojazos. Eso te marca mucho.

-Se ha criticado su salida.
-El que diga que esto ha sido un paseo, que se lo pegue él. No he hecho nada que me avergüence, cometí un error y lo he pagado muy caro. Lo que están haciendo conmigo no es un privilegio, sino aplicar el reglamento penitenciario.

-¿Qué sintió cuando supo que tenía que ir a prisión? ¿Se lo imaginó durante el proceso?
-Nunca. Pensaba que verían que fue un error y confiaba en que algún recurso prosperaría.

-¿Se ha arrepentido por no aceptar la conformidad que planteaba su anterior abogado?
-Muchas veces.

-No habría pisado la prisión.
-Pero confiaba en que iba a resplandecer la verdad, pero la verdad que resplandeció fue otra. Para mí era muy duro aceptar un castigo por algo que no había hecho. El fiscal y el juez dijeron que no me llevé el dinero, pero es muy fuerte que por un error te condenen a cuatro años y pico.

-¿Siente que ha pagado los platos rotos de otro?
-No lo sé. Los seis meses que estuve en el Distrito fue una locura. Era el final de un mandato y acaban de cesar a un concejal [Carmelo Gómez]. El día que llegamos no teníamos ni ordenadores y todos los días había una cola de gente para cobrar pagos pendientes. Fueron seis meses duros, y no se me olvidarán en la vida por lo caro que me costaron.

-¿Y un cabeza de turco?
-(Piensa unos segundos) Sí, he sido un cabeza de turco.

-El PA insiste en que hay más de lo que se pudo demostrar...
-Creo que en el PA al no tener un concejal en Sevilla, ni ningún diputado en Andalucía, que es muy triste, no tienen otra cosa para salir en la prensa.

-El caso de las facturas se tildó de auténtico escándalo, comparado con Mercasevilla...
-(Se ríe) Un amigo me decía que si siguieran con Mercasevilla el mismo rasero que conmigo tendría que estar en la cárcel todo el consejo de administración. No le deseo mal a nadie y en ese consejo hay gente que quiero. A mí me duele que se digan estas cosas porque se mete a todos los políticos en el mismo saco, pero el 90% tiene las manos limpias.

-Su nombre salió en este caso. ¿Teme que le impliquen?
-No lo temo, si me llaman iré a declarar para demostrar que nunca he estado con Pardal [empresario que asegura que recibió ofrecimientos] y que nunca le he dado un cheque al Patín Macarena porque en 2005 llevaba dos años fuera del Distrito.

-¿Se ha sentido abandonado por el partido?
-No. Me he sentido muy arropado. Sí me hubiera gustado que alguna vez un valiente hubiese dicho en la prensa lo que a mí personalmente. El PSOE me ha apoyado fuera y dentro de la prisión y no guardo rencor ni al partido ni a nadie. Dimití para no meter en follones al partido, pero alguna vez alguien tendrían que haber dicho este tío es honesto.

-¿Piensa volver a la política?
-No, porque ya estoy mayor. Si algún día me lo permiten me afiliaré, pero sólo por estar afiliado. Ya tengo 60 años y los últimos seis años han sido durísimos.

-¿Está defraudado por la política tras lo que ha pasado?
-Posiblemente. La política es una cosa y lo que se hace ahora es otra. Creo que los políticos tendrían que ir más a las propuestas, en lugar de tirarle al adversario y acabar con los corruptos entre todos.

-¿Qué le parece que el fiscal sacara a José Antonio García del caso?
-(Ríe) Me parece bien.

-¿Y que Pardo esté en busca y captura?
-A mí me da mucha pena de Pardo, no es que sea su amigo, pero no siento animadversión hacia él, aunque sí me he sentido engañado. Yo tenía que pagar y estoy pagando, de qué me sirve que entre Pardo o no. A mí me hubiese valido que él hubiera dicho que no hice nada.

-¿Le darán el indulto?
-No creo que vaya a ser favorable. Sinceramente, me da igual. ¿Va a decir que soy inocente? No, así que para la gente soy culpable y por eso estoy en la cárcel.

-¿Cómo pasaba el tiempo?
-En la secretaría del módulo, donde daba clases a los presos y controlaba las entradas y salidas. Por la tarde, leyendo. Aunque los primeros meses me era imposible leer. Luego fui capaz de leerme un libro en un día y medio.

-¿Qué fue lo que más le ha impactado de la cárcel?
-La metadona. En el comedor lanzaban el grito de "¡metadona!" y se levantaban unos cuantos. No lo puedo olvidar.

-¿Qué ha aprendido?
-A valorar las cosas. Allí echaba de menos hasta un plato de pescaíto o algo tan insignificante como una tostada. Cosas a las que no les echamos cuenta porque las tenemos. Son tantas cosas las que te faltan.

-¿El José Marín que ha salido de prisión es otro diferente al que entró?
-Sí. Me he vuelto más tranquilo. Y tengo claro que me tengo que dedicar a mi mujer, a mis hijas, a mis nietos y a mis amigos. Ahora me emociono con mucha más facilidad.

-¿Ha llorado en la cárcel?
-Muchísimo. Cualquier cosa me emocionaba.

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