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Las oscuras golondrinas... no volverán

Un estudio reciente demuestra que en la Unión Europea el 20% de las aves se ha perdido en los últimos 30 años. Según la organización SEO/BirdLife, la situación en España es similar, llegando a un declive notable en el caso de golondrinas y gorriones en los paisajes españoles.

el 14 dic 2014 / 19:24 h.

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Golondrina común (Hirundo rustica) / El Correo Golondrina común (Hirundo rustica) / El Correo    Los censos de aves realizados durante décadas indican que están desapareciendo las aves más comunes. Los cambios ocurridos en el paisaje, el abandono de las prácticas agrícolas y ganaderas tradicionales, la ‘industrialización’ de la agricultura y el uso de productos químicos en el campo son factores que pueden estar alimentando esa tendencia. Las aves son un termómetro fiable para diagnosticar el estado de la naturaleza. «Si se mueren estos ejemplares a nuestro alrededor, deberíamos pensar que el medio ambiente, las ciudades y los pueblos, no pueden ser saludables para el ser humano si no son para gorriones y golondrinas», asegura Asunción Ruiz, directora ejecutiva de SEO/BirdLife. En el continente europeo se han perdido hasta 125 millones de aves en tan sólo dos décadas. «Nos estamos quedando solos», alerta el naturalista Joaquín Araujo quien añade que el clima es el árbitro de la vida. «Ninguno de los jugadores en este espléndido partido que jugamos todos puede convertirse a sí mismo en clima. Y eso es lo que ha hecho el ser humano. Se ha convertido en un clima que destruye», subraya.   10 millones menos En 2004 se estimó una población de 30 millones de golondrinas comunes en España. Programas como el SACRE (Seguimiento de Aves Comunes en Primavera), muestran un descenso superior al 30% de ejemplares en el periodo 1998-2013, lo que implica la desaparición de 10 millones de golondrinas. Estos datos suponen que, de acuerdo a los criterios de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, la golondrina podría considerarse en España dentro de la categoría de amenaza vulnerable, ya que ha sufrido un declive poblacional del 33% en los últimos 10 años y existe una clara probabilidad de extinción de al menos el 10% dentro de los próximos 100 años. En Europa su población experimenta un declive aún mayor que el observado en España, con un descenso en toda Europa del 35% para entre 1990-2011, según los datos del European Bird Census Council. Como parte de las actividades que este año buscan llamar la atención sobre el marcado descenso poblacional de la golondrina común en toda Europa, y coincidiendo con el comienzo de la temporada de cría, formación de parejas y ocupación de los nidos, SEO-Monticola y SEO/BirdLife han instalado una cámara web en alta definición que enfoca la entrada a uno de dichos nidos. Las imágenes están siendo emitidas continua y públicamente a través de un canal online, y con la etiqueta #webcamgolondrina, usuarios de Twitter están ayudando a construir una crónica colectiva sobre lo ocurre en el nido día tras día. «Las imágenes en directo nos permitirán conocer de cerca la reproducción de las golondrinas. En ellas podemos ver cómo la pareja aporta material al nido y lo mantiene, cómo la hembra mueve y cubre los huevos para incubarlos correctamente, o cómo interaccionan piando con otros miembros de la colonia. ¿Cuánto tiempo tardan en incubar los huevos?, ¿la hembra incuba constantemente o abandona el nido de vez en cuando?, ¿con cuánta frecuencia se alimenta a los pollos? Estas son preguntas que podremos contestar observando las imágenes del nido», afirman los promotores de la iniciativa.    Ránking de amenazas Las aves son excelentes indicadores del estado de la biodiversidad, no solo porque las tendencias de sus poblaciones integran muchos factores ecológicos sino también porque están presentes en todos los hábitats, son muy sensibles a los cambios ambientales y son, generalmente, fáciles de muestrear. El programa Sacre se realiza con la participación de más 1.000 voluntarios, que salen al campo cada primavera para registrar y contar las aves detectadas en los mismos lugares todos los años y siguiendo una misma metodología. Esto permite acumular una gran cantidad de datos que, con la continuidad de los años, permite detectar pautas en la evolución de las poblaciones de aves. Los resultados del último estudio realizado revela que el alcaudón real por sus cambios de hábitat, la codorniz común, debido a actividades cinegéticas, o la grajilla occidental como consecuencia de las modificaciones de las explotaciones agropecuarias son las especies que más reducen su presencia en la Península Ibérica, incluso por encima de la golondrina común. En cuanto a las aves que aumentan su presencia en el territorio, nos encontramos con especies adaptadas al ámbito urbano, como la tórtola turca, o a las que ha favorecido el incremento de la superficie forestal en España, como el pico picapinos o el pinzón vulgar.

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