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Actualizado: 20 dic 2021 / 12:40 h.
  • Separación entre los espectadores de la plaza de toros de El Puerto en el verano de 2020. / Foto: Lances de Futuro
    Separación entre los espectadores de la plaza de toros de El Puerto en el verano de 2020. / Foto: Lances de Futuro

La preparación de la temporada que vendrá, tercera de la era covid, sigue su curso mientras las nuevas cepas del dichoso bichito que llegó de la China siguen campando a sus anchas. Es una certeza irremediable: el nivel de contagio anda desbocado. Pero también hay que subrayar otros datos: el número de ingresos y la tasa de mortalidad no tienen nada que ver con las primeras oleadas de esta pandemia que está empeñada en seguir marcando el ritmo de nuestras vidas. No, no se trata de negar nada pero sí convendría desdramatizar un poco un tema que enmascara otras urgencias y, especialmente, la insolvencia de un gobierno más que amortizado.

Pero el asunto está ahí ¿Cómo afectará a las primeras ferias de la temporada? No hay que irse muy lejos. Antes de que acabe enero se tendrían que haber celebrado las dos novilladas promocionales y los correspondientes encierros matinales en La Puebla del Río para conmemorar San Sebastián bajo la batuta de Morante de la Puebla. Sin solución de continuidad llegaría la feria de San Blas de Valdemorillo –con el propio diestro cigarrero en el cartel- y en el estreno de marzo –hay margen para pensar que la situación puede mejorar- se recuperarían las fechas habituales de la feria de Olivenza, definitivo telonazo de la gran temporada. A partir de ahí se deben encadenar Castellón, Valencia, Sevilla...

Hay que reiterar la pregunta: ¿Qué pasará con las corridas de toros? ¿Qué medidas tomarán las distintas administraciones autonómicas para gestionar esta nueva ola? Y sobre todo... ¿cuándo podremos recuperar la ansiada normalidad? ¿Cuándo rehabilitaremos ese largo retablo de afectos que hacen que la vida sea algo más que un calendario de rutinas?

Sobre los carteles de Olivenza

Habíamos mencionado la cartelería oliventina, presentada días atrás con ruido de trompetería e invitados de fuste en la bellísima localidad de la raya pacense. El breve e intenso ciclo del primer fin de semana de marzo es el mejor hallazgo social, taurino y empresarial de Pepe Cutiño, metido en las órbitas de la casa Bailleres desde la creación de la famosa Fusión Internacional de la Tauromaquia. Los carteles serían fenomenales...hace veinte años. Y es que la combinación de nombres, ésa es la verdad, hace escasas concesiones a las apuestas de futuro y no acierta a tomarle el auténtico pulso a un escalafón, el de los matadores de toros, que ha encontrado su nueva brújula en los postulados del toreo más clásico. No hace falta citar nombres.

Las dos tardes de Morante son oportunas e ilusionantes, quién lo duda. También son de agradecer y hay que reconocer el esfuerzo que supone sumar dos novilladas al abono. Pero habría merecido la pena refrescar el vino de algunas tinajas sin necesidad de señalar con el dedo. Lo haremos al revés: Roca o de Justo –dos puertas de Madrid y dos orejones en Sevilla- tienen ganado el puesto pero los seis toros de Ferrera, sumido en su propia catarsis surrealista, se antojan un exceso por más que pueda soplar 25 velas de alternativa. Pues en esas estamos. La imaginación al poder.

Malos presagios...
Pepe Luis Vázquez, en su última época en los ruedos. / Foto: Sevillatoro.com

En el centenario de Pepe Luis

Y nos vamos marchando ya, rindiendo nuestro particular homenaje a una figura, recentísimamente fallecida, a la que no trató bien el tiempo. Hablamos de Ángel Teruel, uno de los mejores toreros que dio el Foro. Le tocó bregar en la dureza de los años 70 pero su torería cheli sigue recortada en el recuerdo de los buenos aficionados. Descanse en paz. Pero antes de bajar el batiscafo tenemos que recordar, una vez más, que este martes se cumple el centenario de un torero fundamental para entender el hilo de la tauromaquia según Sevilla. Pepe Luis Vázquez Garcés nació en la calle Campamento del torerísimo barrio de San Bernardo hace un siglo exacto. Clarito, el perspicaz crítico aragonés, dijo de él que “supo hacer densa la espuma”. Seguramente sea la más exacta definición de un maestro de referencia que fue más allá de lo decorativo.

El arte y el conocimiento se dieron la mano en este matador de referencia que ofrece una de las fachadas de la mejor Sevilla. Este martes, precisamente, se va a presentar en la Caja Rural el completo programa de actos coordinado por Álvaro Avecedo al frente de la comisión creada al efecto. La programación gravitará en torno a la exposición organizada en el Ayuntamiento de Sevilla entre abril y mayo –que viajará después a Málaga y Madrid- y un ciclo de conferencias que se moverá entre la plaza de toros, la Fundación Cajasol y la Hermandad de San Bernardo. El llamado ‘Sócrates de San Bernardo’ fue un gran torero, un inigualable artista... pero también un ser humano formidable. Gloria a Pepe Luis.

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