Toros

Fallece Rafael Jiménez ‘Chicuelo’

El torero de la Alameda de Hércules pertenecía a una de las dinastías taurinas más frondosas de Sevilla y era hijo del genial diestro Manuel Jiménez ‘Chicuelo’

01 abr 2023 / 10:52 h - Actualizado: 01 abr 2023 / 10:54 h.
"Toros"
  • Chicuelo con sus hijos Manuel y Curro en la casa de la Alameda de Hércules. Foto: Manuel Gómez
    Chicuelo con sus hijos Manuel y Curro en la casa de la Alameda de Hércules. Foto: Manuel Gómez

La noticia no ha sorprendido al mundillo taurino sevillano que ha acogido con gran tristeza la desaparición de Rafaelito Chicuelo a los 86 años de edad debido a una fulminante enfermedad espoleada por una fractura de cadera. Rafaelito: así era conocido por esa gran familia vinculada al mundo de las sedas y los oros en la que el veterano torero de la Alameda de Hércules gozaba de un gran afecto y simpatía. Era hijo de Manuel Jiménez ‘Chicuelo’, ese torero imprescindible sin el que no se puede entender la propia transmisión del hilo del toreo desde la revolución gallista hasta la definitiva forja del toreo moderno en manos de Manolete, al que dio la alternativa en 1939.

Rafael también era nieto de matador de toros, el primer Chicuelo, y ejercía en el momento de su fallecimiento la condición de decano de los matadores de toros sevillanos que le profesaban un enorme respeto, desde los más antiguos –con su amigo Curro Romero a la cabeza- a los más modernos, como Juan Ortega que llegó a lucir un valioso capote bordado con la imagen del Gran Poder en una actuación en la plaza de Las Ventas que ahora se expone temporalmente en el Museo Municipal Taurino de Córdoba.

Sus hijos Manuel y Curro llegaron a intentar la aventura del toreo, en el caso de Manuel pagando un alto precio –estuvo a punto de perder la vida- al ser alcanzado por un novillo en un festejo del circuito rural castellano después de decidir pasarse a las filas de plata. Vivía en la misma casa de la Alameda de Hércules que compró su padre a raíz de su matrimonio con la gran artista Dora la Cordobesita, musa de Romero de Torres. Allí, en el mismo lugar en el que ha pasado sus últimos días rodeado del afecto de los suyos, nació el 7 de marzo de 1937 mamando su vocación taurina.

Trayectoria taurina

Sus primeras andanzas taurinas las compartió con Pepe Ordóñez, penúltimo hijo torero del Niño de la Palma con el que debutó directamente con caballos en 24 de junio de 1952 en la plaza de la localidad cordobesa de Cabra. En esa primera etapa llegó a haber una brevísima retirada, en el 54, año en el que debutó en la plaza de la Maestranza junto a Antonio Vázquez y Manuel Espinosa para despachar un envío de Tassara. Al año siguiente ya estaba de nuevo en la cancha despegando definitivamente en la temporada del 57 a raíz de su actuación en la plaza de Las Ventas, cortando una oreja a un novillo de Galache.

La alternativa ya no podía tardar y se resolvió, con un cartel de campanillas, en la mismísima plaza de la Maestranza. Antonio Ordóñez le cedió un toro de Carlos Núñez en presencia de Manolo Vázquez. Fue el Domingo de Resurrección de 1958. Un mes después, el 16 de mayo, confirmó el doctorado en Madrid de manos de Antonio Bienvenida y con Manolo Vázque oficiando otra vez de testigo con un ejemplar ensabanado de Salustiano Galache.

Su carrera no terminó de coger velocidad de crucero como matador. El mismo año de su alternativa iba a sufrir una cornada en Las Ventas. A partir de ahí, toreando poco, se suceden idas y venidas a los ruedos. Después de retirarse en el 64 retornaría en el 67 para volver a ecplisarse en el 68. Sus dos últimas tardes de esa época iban a resolverse en Sevilla y Madrid, confirmándole la alternativa a Miguel Márquez con una corrida del Conde de la Corte.

Pero ésa no iba a ser la última ocasión en la que se vistiera de oro. En 1981 aún logró entrar en la Feria de Abril de Sevilla, anunciado con sendos encierros de Núñez y Sayalero y Bandrés gracias a la mediación de Curro Romero, con el que compartió ambos paseíllos. EL segundo y último fue el 2 de mayo. Cerraba el cartel Manili. Y esa fue la última corrida de Rafael Jiménez ‘Chicuelo en el ruedo maestrante antes de vestirse de plata para cerrar su carrera como auxiliador del rejoneador Javier Buendía. Actuando a sus órdenes, en 1985, le cogió un toro en Almería provocándole la amputación de tres dedos de la mano derecha precipitando su retirada definitiva.