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Arenas avanza firme hacia una mayoría absoluta en las andaluzas

El voto socialista se hunde con casi un millón menos de sufragios que dan al PP-A la victoria

el 21 nov 2011 / 00:27 h.

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Decenas de militantes se congregaron anoche en la sede del PP-A.

El Partido Popular andaluz de Javier Arenas confirmó que camina con paso firme hacia una mayoría absoluta que acaricia y que le permitiría gobernar en Andalucía en cuatro meses, cuando hay previstas elecciones autonómicas, después de 30 años de hegemonía socialista. Por vez primera en unas generales, los populares han vencido en Andalucía. 

El PP andaluz aportará al Congreso el mayor número de diputados de su historia, 33, frente a los 25 del PSOE. Izquierda Unida desde Andalucía vuelve a sumar escaños –no obtenía representación desde 2000– y obtiene dos representantes, por Sevilla y por Málaga. Habría que examinar qué traducción puede tener esto en la Cámara andaluza. El partido de Diego Valderas ya ha dejado claro que estaría dispuesto a una coalición con los socialistas.

En el que ha sido su bastión por excelencia el voto socialista se hunde. El PP obtendría 1,9 millones votos, frente a los 1,5 del PSOE. Lo más llamativo no es el avance en votos de los populares, sino el desplome de los socialistas, que pierden casi un millón. Estos sufragios se han repartido entre el PP, IU y otras fuerzas, pero los socialistas están seguros de que muchos de sus antiguos fieles se quedaron en casa.

Rompiendo la rutina impuesta desde 1994, cuando han coincidido generales y autonómicas, el secretario general del PSOE-A, José Antonio Griñán, optó por separar las andaluzas de las generales, donde se auguraba el estrepitoso batacazo cosechado.

Los resultados son históricos y cobran su justa magnitud en comparación con lo ocurrido hace cuatro años, en 2008, cuando los socialistas sacaron 11 diputados nacionales de ventaja y mayoría absoluta en el Parlamento andaluz. Atendiendo al porcentaje de votos obtenido, esos catorce puntos de ventaja a favor de las siglas socialistas se tornaron ayer en nueve puntos a favor del PP.

Andalucía no resiste el empellón del PP. Con los resultados en la mano, el PP andaluz estaría al filo de su mayoría absoluta, que se da por descontada con diez puntos de diferencia o a partir del 48% de los votos. Los socialistas se aferran a que no se ha superado esa barrera psicológica de los diez puntos, que dejaría prácticamente claro que no hay partido de aquí a marzo. El partido de Arenas cosecha su segunda victoria este año. Ya ganaron en las pasadas municipales con un brecha de 7,2 puntos y 300.000 votos a favor. Ahora han mejorado ese resultado.

El Partido Popular “ha hecho historia” en Andalucía, como intuían las encuestas. Los populares se han ganado a ellos mismos en cinco escaños frente a su mejor resultado, el que obtuvieron en 2000, cuando José María Aznar barrió en el país. Entonces el PP andaluz obtuvo 28 diputados y se quedo a dos de los 30 del PSOE. Ayer esos números se quedaron muy atrás. Para encontrar la única vez que la derecha ha ganado en Andalucía hay que remontarse a 1979, cuando la extinta UCD sacó un escaño de ventaja a los socialistas.

Por provincias, solo Sevilla se mantiene en rojo en el mapa andaluz. Se contabiliza el empate en Córdoba y Jaén. En el resto, el PP gana y directamente barre en Almería y Málaga. La participación, como en el resto del país estuvo ligeramente por debajo de la de los últimos comicios, pero alcanzó el 70,68%. Y los votos en nulo y en blanco podrían contabilizarse como la cuarta fuerza política en la comunidad. UPyD, el partido de Rosa Díaz, atesora un importantísimo incremento de votos que no obstante no le permitirá conseguir un escaño en el Congreso, aunque se queda a las puertas con un 4,89% de los votos (hubiera necesitado un 5%). Mucho más atrás se queda el Partido Andalucista (1,78%).

La debacle del PSOE en Andalucía se produce en la peor crisis económica de la historia y con una cifra récord de paro: un millón de desempleados. Medio millón más de los que había en marzo de 2008 (536.591).

Pero también ocurre después de 30 años de gobiernos socialistas y cuando el proyecto de este partido en la comunidad llevaba tiempo emitiendo señales de agotamiento. A pesar de que en 2008 Manuel Chaves logró revalidar una mayoría absoluta en las autonómicas después de 19 años de Gobierno, los socialistas optaron por la sucesión del dirigente andaluz cuando empezaron a encenderse luces de alarma que avisaban de una caída en picado del partido por la erosión de tantos años de gobierno.

El relevo se consumó en abril de 2009 y meses después de ser proclamado presidente de la Junta, José Antonio Griñán se aupaba también en un congreso extraordinario a la secretaría general del partido. Han sido dos años de sobresaltos internos a los que en los últimos meses además se ha sumado un presunto caso de corrupción, con las ayudas al empleo en el punto de mira. Tres cambios de Gobierno, dimisiones tan sonadas como la del número dos del PSOE-A, Rafael Velasco, y pulsos abiertos con agrupaciones como la de Cádiz –que ha terminado aglutinando a toda la vieja guardia de Chaves– han escrito una movida vida interna en el partido de Griñán. Una tensión que irá in crescendo en los próximos meses, cuando el partido tenga que afrontar el congreso federal que relevará a Zapatero y elegirá líder en el PSOE. Los socialistas andaluces, que se verán directamente afectados por este cónclave, tendrán mucho que decir en su fecha. Ante una derrota sin paliativos, el entorno de Griñán ya ha dicho que prefiere que el congreso sea en enero.

El líder de los populares andaluces consumará el próximo marzo su cuarto intento de llegar a San Telmo. Javier Arenas recibió el encargo de regresar a Andalucía en 2004, tras la derrota del PP, después de años formando parte de todos los Gobierno de José María Aznar y tras haber sido secretario general del PP. Encontró un partido en retroceso y solo logró moderar su derrota en 2008 en las generales aunque comenzó su remontada en las autonómicas. Nada que ver con los resultados obtenidos ayer.

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