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El gol más complicado de toda mi vida periodística

el 02 dic 2009 / 08:16 h.

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Como ya les he explicado, el presidente del PAOK, en la segunda visita a Salónica, en 1990, no nos dejaba entrar si no pagábamos un millón de las antiguas pesetas. No lo hicimos, alquilamos un televisor y no tuvimos la previsión de la prórroga y los penaltis.El partido de la vuelta en el estadio Toumba terminó, como en la ida, empatado a cero. En la prórroga no hubo goles.

Se llegó al lanzamiento desde el punto de penalti. Las dos horas de alquiler del aparato se quedaban cortas. Paró Unzué el primer lanzamiento de los griegos y Bengoechea falló el primero de los sevillistas. Los siguientes fueron goles, tanto para uno como para otro. El quinto del PAOK se estrelló en el larguero y cuando Diego cogió el balón para tirar el último y decisivo se fue la imagen. No me pregunten cómo.

Lo único que puedo contarles es que envié a Manolo Arenas a la sala de televisión en la que estaban dando el partido y que no nos permitieron a nosotros colocarnos, porque molestábamos y empecé a decir: ¡Gooooooool! Y así estuve hasta que llegó mi compañero técnico, que gritaba desde la escalera que había entrado el tiro de Diego y se había clasificado el Sevilla. Salvé milagrosamente la situación y mi cabeza, porque no sé qué hubiera pasado si Diego hubiese fallado el penalti.

Explicar lo sucedido si el balón no hubiese entrado quizás hubiera sido complicado y para muchos difícil de creer. Veinte años después, queda como una anécdota, pero el momento no se lo deseo ni a mi peor enemigo, ¿verdad Manolito Arenas?

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