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El Papa pide perdón por los "graves abusos sexuales" del clero

"Tanto tiempo disimulado con una complicidad que no tiene explicación", declaró el Papa Francisco en una misa ante seis víctimas de abusos sexuales por parte de sacerdotes.

el 07 jul 2014 / 19:20 h.

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El Papa Francisco. / EFE El Papa Francisco. / EFE El Papa Francisco ha expresado su "dolor" por los "crímenes graves  de abusos sexuales cometidos por el clero" y ha pedido perdón por  ellos así como por el "pecado de omisión" cometido por algunos  líderes de la Iglesia. "Expreso mi dolor por los pecados y crímenes graves de abusos  sexuales cometidos por el clero contra ustedes y humildemente pido  perdón", ha apuntado durante la homilía de este lunes en la Casa  Santa Marta donde ha celebrado una Misa con seis víctimas de abusos  sexuales por parte de sacerdotes, tres hombres y tres mujeres de  Reino Unido, Alemania e Irlanda. También les ha pedido perdón "por los pecados de omisión por parte  de líderes de la Iglesia que no han respondido adecuadamente a las  denuncias de abuso presentadas por familiares y por aquellos que  fueron víctimas del abuso". Esta actitud, según ha comentado, lleva a  un "sufrimiento adicional" para quienes habían sido abusados y "puso  en peligro a otros menores que estaban en situación de riesgo". En este sentido, ha calificado de "culto sacrílego" estos abusos.  "Es algo más que actos reprobables. Es como un culto sacrílego porque  esos chicos y esas chicas le fueron confiados al carisma sacerdotal  para llevarlos a Dios, y ellos los sacrificaron al ídolo de su  concupiscencia. Profanan la imagen misma de Dios", ha remarcado. COMPLICIDAD Concretamente, ha indicado que siente desde hace tiempo un  "profundo dolor, sufrimiento" y ha denunciado que haya estado "tanto  tiempo oculto, tanto tiempo disimulado con una complicidad" que a su  juicio, "no tiene explicación". Esto ocurrió, según ha matizado,  "hasta que alguien sintió que Jesús miraba, y otro lo mismo y otro lo  mismo y se animaron a sostener esa mirada" y contagiaron la  conciencia de "este crimen y grave pecado". El Papa se ha mostrado implacable y ha dicho con fuerza que "no  hay lugar en el ministerio de la Iglesia para aquellos que cometen  estos abusos" y se ha comprometido "a no tolerar el daño infligido a  un menor por parte de nadie, independientemente de su estado  clerical". Además ha precisado que "todos los obispos deben ejercer sus  oficios de pastores con sumo cuidado para salvaguardar la protección  de menores y rendirán cuentas de esta responsabilidad", al tiempo que  ha recalcado que seguirán "vigilantes en la preparación para el  sacerdocio". También ha denunciado que esas heridas "son fuente de profunda y a  menudo implacable angustia emocional y espiritual e incluso de  desesperación". Así, ha explicado que muchos de los que han sufrido  esta experiencia "han buscado paliativos por el camino de la  adicción", otros "han experimentado trastornos en las relaciones con  padres, cónyuges e hijos" e incluso "han sufrido la terrible tragedia  del suicido de un ser querido". Las muertes de estas personas, según  ha indicado, "pesan en el corazón y en la conciencia de toda la  Iglesia". El Papa ha reconocido que los pecados de abuso sexual contra  menores por parte del clero "tienen un efecto virulento en la fe y en  la esperanza en Dios" aunque ha señalado que la presencia de las  víctimas en Santa Marta "habla del milagro de la esperanza que  prevalece contra la más profunda oscuridad". VALENTIA DE LAS VICTIMAS Por otro lado, ha puesto de relieve "la valentía" de las víctimas  "al exponer la verdad" porque, según ha dicho, "fue un servicio de  amor" que "ha traído luz sobre una terrible oscuridad en la vida de  la Iglesia". "Hemos de hacer todo lo que sea posible para asegurar que tales  pecados no vuelvan a ocurrir en la Iglesia", ha insistido, para  destacar que en esta tarea cuenta "con los miembros de la Pontificia  Comisión para la Protección de Menores" para custodiar a "todos los  menores, sean de la religión que sean" porque "son retoños que Dios  mira con amor". En esta línea ha dicho que la Comisión que preside el cardenal  Sean O'Malley le ayuda "a asegurar que disponen "de las mejores  políticas y procedimientos en la Iglesia Universal para la protección  de menores y para la capacitación de personal de la Iglesia en la  implementación de dichas políticas y procedimientos". Hoy, según ha precisado Francisco, el corazón de la Iglesia mira  los ojos de Jesús en esos niños y niñas "y quiere llorar". Por ello,  ha pedido la "gracia de llorar ante los execrables actos de abuso  perpetrados contra menores" y ha dicho que son actos que "han dejado  cicatrices para toda la vida".

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