miércoles, 24 abril 2019
17:40
, última actualización
Cultura

El primer Murillo profano ya está en España

El cuadro El piojoso, de Murillo, llegó ayer a España procedente del Museo del Louvre. El lunes brillará en la muestra El joven Murillo, que visitará Sevilla en febrero.

el 13 oct 2009 / 19:54 h.

TAGS:

Responsables del museo y el comisario de la exposición contemplan esta obra maestra.

Hay una liturgia profana, un ceremonioso protocolo repetido en cada desembalaje de una joya pictórica de las características de El piojoso.

El murillo que tanto ha costado arrancarle al Museo del Louvre -la última vez que visitó España lo hizo en 1982 para una exposición en el Museo del Prado- llegó ayer al Bellas Artes de Bilbao con todo el boato que merecía su excepcional salida de París; y allí fue desembalado, admirado por la prensa, los conservadores del centro y el comisario de la exposición El joven Murillo, que se inaugura la próxima semana en la capital vizcaína y que muestra 42 pinturas de la primera etapa del maestro sevillano, adscritas a su conciencia de justicia social.

Esta obra, pintada entre 1645 y 1648, es el primer lienzo de tema profano de Murillo y el primero en el que el pintor retrata como motivo principal a un muchacho, tema que, con el tiempo, se convertirá en uno de los más característicos de su producción.

Sentado en una esquina de un desangelado interior, el joven intenta librarse de algún parásito que le molesta. Junto a él, se sitúa "el magnífico bodegón" que componen el cántaro y el capazo, objetos que representan su oficio de "mozo de esportilla", es decir, de aguador y repartidor.

El aire solitario, y un tanto desvalido, del personaje, evoca a los protagonistas de la literatura picaresca: "La mayoría ejerció el oficio de aguadores", explicó ayer el comisario de la muestra, el profesor sevillano Benito Navarrete.

Así las cosas, la obra ha llegado a España una vez finalizado un proceso de restauración en el que se ha descubierto un "arrepentimiento" del artista, según asegura Navarrete. Los restauradores han comprobado que Murillo había pintado inicialmente un ánfora junto al protagonista y que, posteriormente, decidió cubrir dicha vasija para volver a pintarla algo más apartada del personaje.

Los visitantes de la exposición de Bilbao serán los primeros en contemplar la obra tras esa intervención de los restauradores del Louvre, que han ayudado, según el comisario, a destacar "aún más la utilización sublime de la luz" en la pintura barroca española y, más concretamente, en Murillo.

Una apreciación de la que podrán dar fe los sevillanos a partir del 18 de febrero de 2010, cuando la exposición ponga rumbo al Museo de Bellas Artes de Sevilla.

  • 1