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El relevo en la Mancomunidad frena la huelga de la plantilla

Los trabajadores apuntan que les deben 2,5 millones pero dan un voto de confianza a la nueva presidenta.

el 02 feb 2012 / 20:44 h.

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Los 540 trabajadores de la Mancomunidad del Bajo Guadalquivir y Gesalquivir no irán finalmente a la huelga porque quieren darle "un voto de confianza" a la nueva presidenta del órgano supramunicipal, la alcaldesa de Lebrija, María José Fernández. Según los sindicatos, la deuda con la plantilla asciende a 2,5 millones. Ya se les deben cuatro nóminas y, a algunos trabajadores, incluso la paga extra.

Así lo explicó ayer Francisco Javier González, miembro de la sección sindical del sindicato UGT, para quien "contra todo pronóstico, la alcaldesa de Lebrija asumió la dirección de la Mancomunidad en un acto de responsabilidad ética y política". "Nos dijo -apostilló- que no tiene varita mágica ni hoja de ruta, pero que hay que actuar rápido, así que le daremos un voto de confianza y empezaremos a negociar para hallar una solución".

A su juicio, el origen de estas millonarias deudas de la Mancomunidad del Bajo Guadalquivir (conformada por 11 municipios de las provincias de Cádiz y Sevilla) está en la "dejación de responsabilidad durante muchos años". "No entendemos cómo se llegó a esto. Hubo una dejación de la función de control", indicó el sindicalista.

El futuro de la Mancomunidad del Bajo Guadalquivir, ahogado por los impagos, es incierto. No se habla abiertamente por ahora de una próxima disolución, pero sí de replantear hacia dónde se encamina el modelo de este ente supramunicipal. Y para ello debían contar con una cabeza visible. El PSOE había apostado desde hace días por el alcalde de Las Cabezas, Francisco Toajas, de lo cual él mismo no estaba convencido. Es más, el pleno de constitución se retrasó por una reunión de los representantes socialistas de donde salió un nuevo nombre: la alcaldesa de Lebrija, María José Fernández, que asumirá la presidencia "en un acto de responsabilidad" y en aras de buscar "una solución en el futuro inmediato de la Mancomunidad".

Ante los temores de disolución de la Mancomunidad, Fernández señaló que, aunque la situación es de "gran dificultad financiera" y con "una hoja de ruta muy compleja", intentará encontrar una salida "consensuada con los alcaldes", sin olvidar el diálogo con la plantilla. De hecho, tras un encuentro con los trabajadores afectados, acordó verse nuevamente con ellos la próxima semana.

El diputado provincial del PP Juan de la Rosa, por su parte, avisó de que la alcaldesa de Lebrija carece de "proyecto" para hacer frente, desde la presidencia de la Mancomunidad del Bajo Guadalquivir, a los problemas que atraviesa esta institución, entre ellos los impagos. Tras el nombramiento "en el último minuto", los populares lamentaron el "bochornoso espectáculo" protagonizado por los socialistas al demorar durante más de siete meses la renovación del organigrama de la institución. Además, criticó que se "premie" al anterior gestor, Antonio Maestre, con la vicepresidencia del Consorcio de Aguas del Huesna.

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