La imputada por el plaguicida que mató a la familia de Alcalá de Guadaíra pide declarar

Según su letrado, los hechos "no sucedieron como declararon los demás imputados".

el 25 jul 2014 / 23:35 h.

La encargada de la empresa de gestión de residuos imputada por la muerte de tres miembros de una misma familia, que fallecieron intoxicados por plaguicida, ha desistido del recurso que tenía planteado y ha pedido declarar de forma voluntaria ante la juez. La imputada R.S.M. fue la única de los cuatro imputados que, el pasado día 21, no declaró ante la juez de instrucción 2 de Alcalá de Guadaíra (Sevilla), dado que tenía interpuesto ante la Audiencia de Sevilla un recurso derivado de su doble condición de imputada y testigo. El abogado de la imputada, Enrique Olivares, ha explicado hoy a Efe que han desistido del recurso ya que su cliente "está deseando colaborar y arrojar luz sobre la investigación". Según el letrado, los hechos "no sucedieron como declararon los demás imputados", sino que hay "aspectos oscuros que no quedaron claros" de su comparecencia y por ello su cliente solo tiene ánimo de "colaborar con la justicia y agilizar el procedimiento". El pasado día 21 declararon como imputados el representante legal de la empresa de gestión de residuos Alansu, que debía reciclar los envases de plaguicida, el de la chatarrería Reciclados Nivel, que se los compró, y un empleado de esta última empresa. Los acusados fueron imputados por tres presuntos delitos de homicidio por imprudencia y otro contra el medio ambiente por la muerte, en diciembre pasado en Alcalá de Guadaíra (Sevilla), de los padres y una hija de 14 años de la familia Caño Bautista. Según informaron entonces fuentes del caso, las declaraciones demostraron que fallaron los mecanismos de control y que se rompió la cadena de custodia, pues en lugar de desintoxicar los envases de plaguicida o eliminarlos a través de un gestor final autorizado, Alansu se los vendió al peso a la chatarrería. Reciclados Nivel pagó 308 euros por mil kilos de envases que creía que eran de aluminio y de los que desconocía que eran tóxicos o que estuvieran contaminados, según la declaración de su empleado P.G.C.. A continuación, la chatarrería entregó los tapones de los envases a la familia Caño Bautista, que los guardó en su bañera y donde, al contacto con la humedad, el fosfuro de aluminio que contenían se transformó en un gas muy letal llamado fosfina. Olivares ha declarado a Efe que su cliente "es la pieza que falta en el puzzle" y está dispuesta a "colaborar y arrojar luz a la investigación". Ha destacado también que R.S.M. colaboró desde el primer momento por ser la persona que mejor conocía lo sucedido y fue la primera a quien la Policía tomó declaración. Su escrito renunciando al recurso fue presentado el miércoles pero Olivares no cree que la encargada de Alansu sea llamada a declarar antes de las vacaciones judiciales de agosto.

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