sábado, 17 noviembre 2018
20:28
, última actualización
Local

Sevilla sigue "indignada" y toma la calle contra el poder de los mercados

Decenas de miles de personas se manifiestan por el centro de la ciudad para exigir democracia real y cargar contra los recortes.

el 15 oct 2011 / 16:42 h.

TAGS:

Miles de manifestantes por las calles de Sevilla convocados por el movimiento del 15-M.

“Nada ha cambiado. Seguimos indignados”. Así de alto y claro gritaron ayer decenas de miles de sevillanos que recorrieron durante dos horas y media el centro de la ciudad, uniéndose a una marea humana que ayer salió a la calle en 951 ciudades de 80 países, 60 españolas. De algunas de ellas se proyectaron imágenes, gracias a una conexión en directo por internet, en las setas de la Encarnación, punto final de la marcha con la que el movimiento 15-M volvió a la calle para demostrar que el paréntesis veraniego no ha desinflado sus ansias de “democracia real ya”.

“Toma la calle, rompe su bolsa, gobierna tu vida” era el lema de la cabecera, pero esta crónica podría llenarse sólo con las consignas leídas en las múltiples pancartas, algunas llevadas desde casa y otras hechas la noche del viernes entre un grupo de voluntarios del 15-M que al comienzo de la marcha, en la Plaza de España, se dispusieron en el suelo para que quien no fuera equipado tuviera dónde elegir. Las había humorísticas (“PPSOE, si me queréis irse”), filosóficas (“pensar es gratis, no hacerlo sale carísimo”, “lo imposible sólo lleva más tiempo”) y cabreadas (“no me da la gana”, “no a los recortes, basta de chantajes”).

La misma variedad dominó las consignas y cánticos coreados durante el recorrido por el speaker Pablo, que se dejó la garganta versionando canciones infantiles (un banquero se beneficiaba de la burbuja inmobiliaria, como veía que no reventaba fueron a llamar a otro banquero), populares (la ciudadana camina pá lante, los gobiernos caminan pá atrás) y hasta coplas (esta democracia da pena, penita, pena). En la Puerta de Jerez se transformó en Miguel Bosé para pedir a los indignados desde Triana a Rochelambert, hoy levántate, Sevilla/ de San Jerónimo a las Tres Mil, hoy se va a oír, Sevilla.

Zapatero, “Rubaljoy”, Toxo y Méndez (secretarios generales de CCOO y UGT) y hasta el líder de CIU Duran i Lleida por decir “que a los andaluces no se les entiende” o la duquesa de Alba porque “en Andalucía no tenemos explotadores, tenemos Hijas Predilectas”. Los indignados no dejaron títere con cabeza y tuvieron reproches para todos. Pero sin duda los que se llevaron la peor parte fueron los financieros, incluso más que los políticos. “Tenemos la solución, banqueros a prisión”, fue una de las consignas más coreadas. Cada una de las sedes de los bancos por las que pasaron –sólo el Santander tiene cinco en el recorrido– fueron señaladas como “las cuevas de Ali Baba”. 

Contrastes. El discurrir de la manifestación, por todo el centro de la ciudad y animado con performances, permitió que la marea fuera progresivamente en aumento. Los convocantes pasaron de una estimación de 20.000 manifestantes a la mitad a unos 40.000 al final (la Policía no dio cifras). Lo cierto es que a la Encarnación llegaron muchos más (había gente que la esperó directamente en las escaleras del Metropol Parasol) de los que salieron a las seis de la tarde, con 34 grados, de un Parque de María Luisa donde los manifestantes se alternaban con las familias que pasaban la tarde del sábado o los turistas que visitaban la Plaza de España. Algunos se unieron a la marcha, como una pareja de Lyon –“comunistas franceses”, se autodenominaron– que cambió, mapa en mano, la visita a los Jardines de Murillo por la manifestación. Otros no cambiaron sus planes, como cuatro mujeres que cogieron un coche de caballos en la Plaza de San Francisco. Entre los autóctonos, también hubo quien alternó su tarde de compras con la protesta y quienes miraban desde los bares de la calle San Fernando, sin soltar su gin tonic en copa de balón, o tras los escaparates de las tiendas de Tetuán. “No nos mires, únete”, les gritaban los manifestantes, de toda edad y condición.

Una de las obsesiones del 15-M es evitar que sus acciones sean politizadas. Por eso no tienen portavoces y un equipo de mediadores, identificados con chalecos reflectantes, velaron por el buen discurrir de la marcha y permanecieron atentos a la presencia de banderas ideológicas o de partidos y sindicatos. Llamaron la atención a tres personas que portaban dos banderas republicanas. “No la voy a quitar”, dijo uno de ellos. “Sólo le pedimos que no se ponga al lado de la cabecera”, le replicó uno de los mediadores sin éxito. “Déjalo, sólo quieren salir en la foto”, desistió su compañero. Durante un rato fueron muy visibles pero la marabunta acabó engulléndolos, al igual que a algún político o sindicalista que se dejó caer, como el alcalde de Marinaleda y diputado por IU Juan Manuel Sánchez Gordillo o el líder del Sindicato Andaluz de Trabajadores, Diego Cañamero.

Cuando la cabecera llegó a las setas, había aún gente por la Catedral donde, por cierto, el 15-M se solidarizó con los docentes interinos que llevan 20 días encerrados. En varios puntos se instalaron mesas para firmar la Iniciativa Legislativa Popular que pide que los ciudadanos puedan proponer leyes y reformas sin temas vetados.

  • 1