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Cultura

'Transmission': Alienados por la no-tele

Hungría, 2009. Título original: Adás. Director: Roland Vranik. Producción: Gábor Kovács. Guión: Roland Vranik, András Barta. Fotografía: Gergely Pohámok. Música: Realistic Crew. Montaje: Wanda Kis. Intérpretes: Károly Hajduk, Zoltán Rátoti, Sándor Terhes, Kata Weber, Éva Kerekes,
Hanna Becker, Boróka Kóródi, Szabolcs Thuróczy, Ferenc Lengyel. 90 minutos.

el 11 nov 2009 / 20:42 h.

Empieza a instaurarse una nueva tradición en el Sevilla Festival de Cine. Éste es el segundo año en el que se repite la misma historia. En la pasada edición, la cinta húngara Delta dejó fría prácticamente a la totalidad de la crítica, y éste que suscribe se convirtió en el único defensor de la película (sinceramente, me había parecido de lo mejor que había pasado por la Sección Oficial). Este año ha vuelto a ocurrir: la única cinta húngara a concurso, Transmission, ha causado entre la crítica (en general) bastantes bostezos, pero a mí me ha gustado.

La historia que cuenta puede ser, para muchos, un cuento de terror. La acción se desarrolla en un mundo en el que algo (no se sabe qué) ha ocurrido que ha hecho que todas las pantallas dejen de funcionar. Ni las televisiones, ni los ordenadores... Ello implica (evidentemente) que todos los servicios de electricidad, vigilancia, agua corriente, etc. no se puedan controlar y, básicamente, tampoco funcionan como deberían. La cinta comienza meses después de que la última pantalla se haya apagado.

El tempo es lento, porque los personajes están abatidos. Acostumbrados a pasar horas delante de la televisión, ahora no tienen con qué llenar ese vacío. Son seres alienados, con un claro síndrome de abstinencia (el ejemplo más claro es el de uno de los protagonistas, acostumbrado a dormirse frente a la caja tonta, que ahora es incapaz de dormir y vive en un insufrible y permanente estado de insomnio).

La cinta puede entenderse como una crítica a cómo nos dejamos guiar por la televisión, que nos dice (no sólo) lo que debemos consumir, sino lo que debemos sentir, lo que nos tiene que emocionar, que exasperar, lo que nos debe hacer llorar, y a falta de esta guía, ¿qué hacemos, cómo actuar?

Las imágenes son oscuras, incluso en las emociones de los protagonistas; no saben expresarse, están desconectados permanentemente, parecen no tener sentimientos. Pero me gusta.

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