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Un camino cargado de sentimientos

Sevilla Sur es la Hermandad que ha dado el pistoletazo de salida a todas las hermandades de Sevilla. Con ella alrededor de 500 peregrinos con ilusión y, sobre todo, mucha fe.

el 18 may 2010 / 13:41 h.

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Esta Hermandad como ya es costumbre desde 1987 pone rumbo a la aldea almonteña, y desde hace unos años  con la compañía de la Hermandad de Montequinto.  

Sevilla Sur ha comenzado hoy su recorrido tras celebrarse una misa de romeras en su parroquia de San Juan de Ávila. Antes de la salida del Simpecado, fuera todo listo, las carriolas dispuestas para marchar y rocieros llegando con la ilusión en sus caras para empezar a andar por las marismas. Como era de esperar, menos carriolas y menos peregrinos. La crisis, comentaba  Paco Martínez, teniente Hermano Mayor de la Hermandad, "se ha notado más en el número de carretas que en los peregrinos porque en lugar de ir dos familias van tres  e incluso  cuatro en una misma carriola. El personal, prácticamente, es el mismo".

Esta hermandad llegará al Río Quema, tan nombrado en esta fecha o más bien, cantado, el miércoles y al Rocío al medio día. Una vez allí todo cambia, las carretas se ‘aparcan' en una carpa de la hermandad, y "lo primero que hacemos nada más llegar es ir a la Ermita a verla, a su virgen del Rocío", ilusionado Juan Antonio, que lleva yendo al Rocío en "la barriga de mi madre, 60 años de camino".

La vuelta será el lunes, pero un incondicional rociero, con lástima: "es más tranquila, un día menos, se hace de otra manera, viene menos gente".  

Los rocieros se han servido de medidas anti-crisis para poder hacer otro año más el camino. Además de la que apuntaba Paco Martínez, se han recortado gastos en aspectos que eran innecesarios, mucho ahorro durante todo el año y al ser una hermandad pequeña, compartir con los demás. María, una peregrina, entre risas decía: "nos da igual comer jamón que mortadela, el caso es ir a verla, lo demás no tiene importancia".

Hay quienes el camino del Rocío les ha venido bien para hacer frente a su crisis particular, son los conductores de las carriolas. Como es el caso de Juan, un conductor, que este año iba a hacer el camino de una forma diferente, nos explicaba, "el dinero que se gana con este trabajo no es muy alto para ser una semana, pero con los tiempos que corren, por muy pequeño que sea, bienvenido es".

Las carriolas cada vez están mejor acondicionadas, no les falta un detalle. Cocina, ducha, camas, frigorífico en definitiva, lo imprescindible, no más. Francisco, lleva 23 años haciendo el camino, y recuerda años atrás: "Antes era distinto, no había nada. Se llevaba todo como se podía. Los tiempos van mejorando".

Este año, no sólo preocupa la crisis y el calor, el problema son los caminos. Rosamar Prieto-Castro, concejal de fiestas mayores de Sevilla, que acompañaba a la hermandad en su camino, aseguraba que los caminos están en perfecto estado y que se ha hecho un gran trabajo. Aprovechaba también para dirigirse a los sevillanos: "trasladar a los sevillanos el sentimiento de los que no estén trabajando es que salgan a ver las salidas de las hermandades del Rocío una cosa muy bella y festiva".  

Los rocieros como Mari manifestaron que "el camino lo siento 365 días al año. Cuando llega este día es muy emocionante y lo vivimos con mucha ilusión".  Otros como Francisco lo describen como una sensación personal, "cada uno tiene la suya". Mientras Paco Martínez, hermano mayor de la hermandad Sevilla Sur, llamó la atención de los menos devotos: "el que no tenga fe que se quede en su casa. Es una sensación inexplicable".

Los más pequeños con apenas unos meses y otros con más caminos hechos se desplazan al Rocío para disfrutar cargados de provisiones y hasta ocho trajes de gitana, las más rocieras.

 

 

 

 

 

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