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¿Una familia normal?

29 ene 2018 / 20:27 h - Actualizado: 29 ene 2018 / 22:16 h.

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Con motivo de los cincuenta años del rey Felipe, la Casa Real ha decidido abrir puertas y ventanas para que los ciudadanos veamos que son más normales de lo que pensamos. Ya ven, una sencilla sopa, que eso hasta un parado de larga duración o un pensionista se lo podrían permitir la primera semana de cada mes. Lo ideal sería una cámara oculta, porque entonces veríamos de verdad cómo son estos reyes tan majos y aparentemente campechanos. Por ejemplo, en las tiendas donde la reina Leticia se compra la lujosa ropa que lleva, los zapatos o los complementos. ¿Regateará, como seguramente haría antes de reinar? De verdad que viendo el vídeo parece una familia normal, sin criados, guardaespaldas o pesados asesores de imagen pendientes de todo. Son reyes y viven como tales, para qué darle más vueltas al asunto. El pasado mes de diciembre estuve en Viena y visité el Palacio Imperial. Dos horas viendo cubiertos de oro y plata, trajes de ensueño, muebles caros y alfombras que casi daba pena pisar. El lujo de Francisco José y Sisí. Y sin complejos, claro.

Con motivo de los cincuenta años del rey Felipe, la Casa Real ha decidido abrir puertas y ventanas para que los ciudadanos veamos que son más normales de lo que pensamos. Ya ven, una sencilla sopa, que eso hasta un parado de larga duración o un pensionista se lo podrían permitir la primera semana de cada mes. Lo ideal sería una cámara oculta, porque entonces veríamos de verdad cómo son estos reyes tan majos y aparentemente campechanos. Por ejemplo, en las tiendas donde la reina Leticia se compra la lujosa ropa que lleva, los zapatos o los complementos. ¿Regateará, como seguramente haría antes de reinar? De verdad que viendo el vídeo parece una familia normal, sin criados, guardaespaldas o pesados asesores de imagen pendientes de todo. Son reyes y viven como tales, para qué darle más vueltas al asunto. El pasado mes de diciembre estuve en Viena y visité el Palacio Imperial. Dos horas viendo cubiertos de oro y plata, trajes de ensueño, muebles caros y alfombras que casi daba pena pisar. El lujo de Francisco José y Sisí. Y sin complejos, claro


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