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Educación amplía la oferta de colegios para los niños del Vacie

Educación ha reunido a los directores de los 16 colegios que reciben alumnos del Vacie para abordar un cambio en la escolarización de la zona. Casi todos estudian en la Macarena (200), pero la Junta quiere dispersarlos por otros barrios para evitar consolidar los guetos.

el 15 sep 2009 / 19:13 h.

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Educación ha reunido a los directores de los 16 colegios que reciben alumnos del Vacie para abordar un cambio en la escolarización de la zona. Casi todos estudian en la Macarena (200), pero la Junta quiere dispersarlos por otros barrios para evitar consolidar los guetos y planea implicar a más colegios de Pino Montano, San Diego y San Jerónimo.

Hace 15 días, con el curso bastante avanzado, las ONG que trabajan en el Vacie informaron a la Delegación Provincial de Educación de Sevilla de que acababan de entrar familias nuevas en el poblado chabolista. Algunas eran viejas conocidas, ya censadas en el pasado, que regresaban después de un tiempo fuera. Otras venían para asentarse por primera vez. El resultado fue que, de repente, tenían a 17 niños sin escolarizar y urgía encontrarles un colegio. Educación les buscó plaza en los centros públicos de la Macarena, donde están escolarizados la gran mayoría de 198 alumnos del Vacie de entre 3 y 16 años. Se eligió a los más veteranos, a los colegios que han trabajado en la integración de estos niños desde hace diez años, pero los directores protestaron. "Lograr que un niño se adapte al ritmo de la clase a finales de noviembre es difícil, pero si además viene del poblado chabolista, cuesta muchísimo más", explica Miguel Rosa, director del San José Obrero.

Los colegios decidieron organizarse para presentar a la delegación un informe conjunto con las consecuencias que comporta una escolarización repentina de alumnos del Vacie. Si la administración permite que entren demasiados en un mismo centro, las posibilidades de lograr objetivos, no sólo académicos, sino de socialización, disminuyen. Además, si el número de alumnos chabolistas crece demasiado, las familias del barrio podrían empezar a llevarse a sus hijos a otros colegios, como había ocurrido en el pasado.

El informe no llegó a cobrar vida. Al parecer, Educación estaba vislumbrando los mismos problemas en el horizonte, y decidió convocar a una reunión a los directores de los colegios e institutos que concentran a todo el alumnado del Vacie: 16 en total. Hace una semana, la jefa de ordenación de la delegación, Carmen Liévana, y los 16 directores, casi todos de la Macarena, iniciaron una ronda de contactos para rediseñar una nueva estrategia en la escolarización de los niños del Vacie. El objetivo es romper los guetos que se han creado y ayudar a que esos chicos se integren con niños de otros barrios. Para eso es necesario contar con el apoyo de más colegios.

Educación planea dispersar a los 200 alumnos del Vacie, ahora concentrados en un puñado de centros de Macarena norte, e implicar en su escolarización a los colegios de San Diego, Pino Montano y San Jerónimo, que, pese a estar ubicados más cerca del asentamiento chabolista, hasta ahora nunca habían recibido alumnado del Vacie, o recibido a muy pocos. Liévana cuenta con el respaldo de los 16 directores para implicar a otros 19 centros escolares en esta política de dispersión (los dos distritos escolares más próximos al Vacie suman 35 colegios de Infantil, Primaria y Secundaria). Al ampliar la zona escolar que afecta al Vacie, la Junta podrá limitar el número de niños absentistas que matricula en cada colegio, y el que estudia en cada clase. Algunos han llegado a tener hasta 65 niños del Vacie, algo que ha bloqueado cualquier iniciativa pedagógica para lograr su integración. Ahora, el centro que más tiene, el Blas Infante, en Polígono Norte, cuenta con 36 alumnos procedentes del poblado chabolista.

La idea de fijar un máximo de niños chabolistas en cada escuela se va a topar con un problema añadido: en cualquier lista de clase con niños del Vacie el maestro se encuentra con los mismos apellidos repetidos varias veces, dado que las familias gitanas que viven en el poblado tienen bastante descendencia. Los hermanos y primos son enviados juntos al mismo colegio, lo cual complica la dispersión. La Junta revisará los criterios de escolarización, y ya ha descartado matricular a familias enteras en un solo centro. Tratará de que los hermanos vayan juntos, pero los primos irán a otro colegio. También tendrán en cuenta que las familias rivales no lleven a sus hijos a la misma escuela. Los 16 colegios- Vacie deben decidir, junto a la delegación, qué niños trasladan y quiénes siguen el año que viene.

Macarena norte no es la zona más cercana al núcleo chabolista, sin embargo, casi todos los críos del Vacie son trasladados a sus colegios en un autobús escolar. Esa decisión se tomó por primera vez hace diez años. Cinco centros públicos de Macarena recibieron a todos los muchachos que los servicios sociales sacaban del Vacie, y entonces el poblado chabolista ni siquiera estaba dentro del distrito escolar de Macarena. Educación modificó el mapa escolar para hacerlo legal pero, ni entonces ni ahora, los colegios más cercanos al Vacie eran los de Polígono norte, del Cerezo, de la Hermandad del Trabajo o de la barriada Villegas.

Las escuelas más próximas estaban y están en San Jerónimo y en Pino Montano, pero se decidió ampliar a la Macarena la zona escolar por dos razones: primero porque Educación consideró que era necesario alejar lo más posible a aquellos niños que vivían entre montañas de basura del ambiente en el que se estaban criando. Y segundo, porque el perfil social de Macarena norte era más permeable a recibir niños del Vacie que el de San Jerónimo. Aún así, la llegada de chabolistas a la Macarena provocó una deserción masiva en los colegios. "Muchos padres sacaron a sus hijos de nuestras escuelas. Nos ha costado años llegar donde estamos.

No se puede decir que los niños del Vacie ahora son como los de entonces", explica Mariana Viñas, directora del colegio Pedro Garfias. Los llamados colegios-Vacie tuvieron que cerrar aulas por la pérdida de alumnos. Hasta hace tres años no han empezado a recuperarse y ha sido, en parte, gracias a la llegada de alumnado inmigrante, porque familias magrebíes, lationamericanas o africanas han creado su propio espacio en la Macarena. El contexto social de San Jerónimo es muy distinto, por eso Educación buscará el apoyo de los colegios del barrio antes de asignarles a los niños del Vacie. Así evitarán que ocurra lo mismo que pasó en la Macarena hace 10 años.

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