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Cultura

Maribel contra todas

Tardó lo suyo en lograrlo, pero el año pasado Maribel Verdú pudo al fin celebrar un Goya. Y ahora, en el momento más dulce de su carrera, no va a ser fácil apearla de las quinielas. En esta edición es candidata con Los girasoles ciegos. Foto: EFE

el 15 sep 2009 / 21:54 h.

Tardó lo suyo en lograrlo, pero el año pasado Maribel Verdú pudo al fin celebrar un Goya. Y ahora, en el momento más dulce de su carrera, no va a ser fácil apearla de las quinielas. En esta edición es candidata con Los girasoles ciegos, pero sus oponentes no estás dispuestas a regalarle el premio sin pelear.

Que se lo digan, si no, a Carme Elías, que a sus 58 gloriosos años y después de haber hecho de todo en la interpretación -cine, teatro y televisión- ha firmado un trabajo magistral en Camino, la última película de Javier Fesser, y con ella ha obtenido su primera candidatura a los Goya. Ya era hora.

Más joven, pero también con una imponente filmografía a sus espaldas, Ariadna Gil sí sabe lo que es oír su nombre desde el patio de butacas -ya se llevó uno por Belle Epoque en 1993-, pero son ya cuatro las veces que se lo han quitado de las manos. ¿Le tocará ahora?

Quien tiene menos posibilidades de llevárselo es quizá Verónica Echegui, la impagable Juani de Bigas Luna que el año pasado vio como el Goya a la Mejor actriz revelación volaba a otras manos. En este tiempo parece haber madurado extraordinariamente, pero difícilmente puede competir con el peso de sus contrincantes. Especialmente -insistimos-, la Verdú, imparable tras ser redescubierta por Guillermo del Toro en El laberinto del Fauno, luego reclamada por Coppola en Tetro, ganadora de un Goya por Siete mesas de billar francés, y este año de nuevo favorita y sin espina clavada ya.

En cuanto a los varones, la cosa está mucho más repartida. Este año están en las votaciones finales dos nombres de no poco peso internacional, como los hollywoodianos Benicio del Toro y Diego Luna -por Ché, el argentino y Sólo quiero caminar, respectivamente-, junto a un español como Javier Cámara que, poquito a poco y como quien no quiere la cosa, ha ido ampliando su espectro de admiradores en Europa y Estados Unidos, especialmente desde su trabajo con Almodóvar en Hable con ella.

El convidado de piedra en esta modalidad bien podría haberlo interpretado el todavía joven Raúl Arévalo, si no fuera porque el filme con el que concurre, Los girasoles ciegos, es uno de los mayores fenómenos del cine español de los últimos años. Todos ellos tienen, pues, méritos suficientes para ser los elegidos en la ceremonia del próximo domingo.

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