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In fraganti

Tiendas pro espionaje: ¿Venden delitos, blanquean?

Hay negocios que nos causan sorpresa. Una céntrica tienda sevillana de espionaje fue registrada días atrás por la Guardia Civil y EUROPOL bajo orden judicial. El narco compraría allí

Juan-Carlos Arias jcdetective /
12 jun 2021 / 00:00 h - Actualizado: 12 jun 2021 / 04:00 h.
"Justicia","Guardia Civil","Desaparecidos","In fraganti","GPS"
  • Agentes de la Guardia Civil durante uno de los registros en La Casa del Espía, en Sevilla. / EFE/Raúl Caro
    Agentes de la Guardia Civil durante uno de los registros en La Casa del Espía, en Sevilla. / EFE/Raúl Caro

#Infraganti se cita con sus lectores, cada sábado e ininterrumpidamente, desde hace casi tres años. Aquí puede leerse la Sevilla más oscura que quiere seguir así, casi negra. Pero a veces la realidad supera la ficción. La capital de la Giralda imitaría al Miami de teleserie cuando el narco se provee más allá del Campo de Gibraltar.

Cualquiera que venda cuchillos sabe que la clientela quiere cortar pan, no acuchillar a la suegra. Quien vende armas o balas piensa que quien le compra es cazador, o tirador deportivo. Ni imagina que se cometerá un asesinato con sus mortíferas mercaderías. Pero quien vende, física y telemáticamente, artículos de espionaje no es un monje cartujano. Sabe que quien le paga trasgredirá casi seguro la norma, y en gerundio: espiando....

Los antecedentes

En Sevilla hay demasiados antecedentes de tiendas que venden herramientas para el espionaje más o menos sofisticado. El negocio, en sus principios, hacía que algunos paisanos viajaran a Ceuta, Andorra o Gibraltar para proveerse. Después revendía al cliente que encargaba o ‘colocaban’ los aparatos (chicharras, grabadoras...) a clientela predeterminada. Vamos a dejarlo ahí, en cuanto a lo de la clientela.

Una tienda, de duración efímera, se implantó en los bajos del Sevilla-1. La oferta era corta y la clientela escaseaba. Otra tienda tuvo más fortuna. Se ubicó al principio de la calle Sebastián Elcano, adonde llegó el primer marino, que dio la vuelta al mundo en barco. El aventurero que vendía era un ex policía que preguntaba mucho a quien compraba. Por allí repetían visitas agentes de la ley para comprarse utillaje que no les dan sus respectivos cuerpos. El vecindario estaba contento porque continuamente había patrulleros aparcados en segunda fila, casi enfrente de la antigua Tabacalera. Todo iba bien, hasta que todo ‘desapareció’. Y el ex policía preguntón. La tienda se llamaba CSI, para no desmerecer la teleserie.

Hay agencias de detectives virtuales, las que no tienen ni sede, ni teléfono fijo, que venden material de espionaje a precio de platino. Las compras ni se garantizan ni puede reclamarse nada tras ver quien paga foto y ‘gangas’ que acaban saliendo carísimas. Mejor pedir una investigación a un detective con licencia y en su agencia, no espiar en plan kamikaze. Arruina. A muchos ‘compradores/as’ estas adquisiciones le llevaron a comisaría de policía, puesto de la Guardia Civil o al banquillo judicial.

Lo que pasó en LARRY Detectives, donde la policía detuvo y multó a un veterano impostor y cerró la agencia semanas después, fue casi paralelo a lo que acaeció en restaurante Xkysyto Remedios. El gastro-espacio fue cerrado tras una redada policial que lo vinculaba al narco. El negocio estaba en el mismo bloque que los desaparecidos LARRY Detectives.

La redada de ESPIA2

Un espectacular operativo de la élite de la Guardia Civil registró e incautó un Spy Store llamado ESPIA2 en la calle Recaredo. El pasado 9 de junio muy temprano comenzó la Operación Telefonista en la que participaron casi 300 agentes de la Benemérita. Además de desmantelar la tienda sevillana y otras de la cadena en Algeciras, Marbella y Madrid registraron diez domicilios, varios de ellos en Sevilla, Carmona y Alcalá de Guadaira. La prensa informó que se detuvo a 12 personas, se incautaron vehículos de alta gama y un millón de euros en efectivo.

Ha causado revuelo la espectacularidad del registro en ESPIA2. Y filtrarse que esta cadena de tiendas sería parte de un entramado del narco. También, que la operación haya sido ejecutada por efectivos de EUROPOL supervisados por el Juzgado de Instrucción nº 9 de Sevilla. En su sede ya hay muchos secretos y nos aseguran que atesoran demasiadas sorpresas.

Las primeras vendrán, como en otros casos similares, cuando se vaya conociendo quién y qué se compraba en ESPIA2. El millón de euros intervenido explicaría el pago que no quiere dejar rastro bancario. ESPIA2 tenía publicidad corporativa explícita. Ofertaba ‘Cámaras Espía, Ocultas camufladas en HD, Pinganillos para Exámenes’. Buscaba clientela específica. Animaban a ‘Periodistas de investigación, científicos, estudiantes, docentes, investigadores privados y un sinfín más de profesionales’. Más claro, agua.

Repasando la publicidad de ESPIA2 insisten que es una TIENDA LEGAL (Excusatio non petita....) Se avala, la legalidad invocada, con un número de CIF que en realidad es un NIF más la identidad de Javier G. J. Es la misma persona que posee y administra las sociedades que operan las distintas tiendas de ESPIA2. Sospechamos que estos días este empresario estará cerca de abogados por la crisis reputacional que padece su cadena de tiendas. Seguro que añadirá el temple de los buenos jugadores de póker.

Qué venden, quién compra

La prensa y el subsiguiente escándalo desliza que el narco sería buen cliente de ESPIA2. El millón de euros hallado en un domicilio señalado de la operación ‘Telefonista’ sólo explica que no quiere factura quien paga los productos y aparatos que compra allí.

Viendo el catálogo visible de ESPIA2 podríamos concluir que venden para convertirse en el más allá del Mortadelo y Filemón que llevamos dentro. Nos explicamos: interesados en desvelar infidelidades, empresarios heterodoxos que espían a competidores o empleados, voyeurs, obsesos, chantajistas, víctimas de delitos jamás denunciados, etc...

Quien lo sabe añade que la tienda ESPIA2 sevillana no pasaba desapercibida ante miles de ojos ajenos. Raramente se veía clientela dentro ya que sus cristaleras permitían ‘cotillear’ al personal que pasaba por allí a quienes estaban dentro. Además, durante los días de confinamiento, la tienda abría puntualmente en horario laboral. Suponemos que vendían lo esencial, como las panaderías, farmacias, etc.... Esto de espiar daría mono

Lo que intuyen círculos expertos escribe palabras mayores. Algunos clientes, buenos pagadores, irían allí para trasgredir normas con medios, esquivar a la policía, engañar a los jueces o timar a competidores. Vaya, espiar con mayúsculas. Hablamos de inhibidores de frecuencia, visores nocturnos, microcámaras camufladas, geo-localizadores GPS, encriptadores para móviles y ordenadores, software espía... Por eso fue, días atrás, la Guardia Civil-EUROPOL por orden judicial.

Las bases clientelares, de proveedores, suministros y datos que pudieran dar ‘arrepentidos’ o antiguos clientes de ESPIA2 podrían ilustrar el sumario judicial que se documentará con la redada policial. El secreto de sumario pende sobre una causa en la que hay muchos ojos vigilantes. Un dato, llamativo, es que EUROPOL destacó a una de sus mejores agentes a Sevilla, lo mismo que la Guardia Civil mandó a sus mejores hombres. La Justicia tiene la palabra sobre ESPIA2. Sus abogados tienen trabajo.


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