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In fraganti

Pandemia Covid-19: Verdades de Cristina Martín

La pandemia, como guerras, ruinas o magnicidios, generan libros, films, reportajes y revelaciones. La escritora sevillana Cristina Martín desenmascara a los Bildelberg

Juan-Carlos Arias jcdetective /
19 sep 2020 / 04:00 h - Actualizado: 19 sep 2020 / 04:00 h.
"In fraganti"
  • ‘La verdad de la pandemia’, de Cristina Martín. / El Correo
    ‘La verdad de la pandemia’, de Cristina Martín. / El Correo

La crisis, quiebras, gasto público, desempleo, caos, incertidumbres y otras consecuencias que se asocian al Covid-19 que contaminó el planeta hacen sufrir a una mayoría; mientras tanto, ganan, y ganarán más, una minoría. Los de siempre, pensamos algunos. La escasa perspectiva actual reitera que poco se sabe sobre el origen del patógeno y no mucho más el combatirlo. Y no están las vacunas, por más que estén colocadas a millones de humanos.

Este periódico decano sevillano ya publicó reseña sobre el último libro de Cristina Martín Jiménez. El literato Antonio Puente Mayor abordó, en una nutritiva y apreciable pieza, la vis literaria de ‘La verdad de la pandemia’ (Martínez Roca, Barcelona 2020)

Quien suscribe, sin embargo profundizará en la vertiente más #Infraganti que escribe una sevillana experta en el Club Bildelberg-CB. Ahí centró Martín el resto de su obra (Amos del mundo, Perdidos, Planes secretos del CB, Hijos del cielo...). Además, su licenciatura en Periodismo la doctoró ‘Cum laude’ con una Tesis sobre nexos del poder mercantil socio-político y mediático del Club Bildelberg.

El trabajo doctoral permanece inédito. Lo dirigió un sabio en retaguardias informativas. Nos referimos a una joya de este periódico, Ramón Reig, también Catedrático de Estructura de la Información en la Universidad de Sevilla-US; la experta en periodismo investigador, Profª. Dra. Rosalba Mancinas-Chávez sustanció el sesudo trabajo de la escritora, nacida en El Viso del Alcor.

Constatamos –pues- que el Club Bildelberg da calambre. Lo diremos sin rodeos: pretenden el control social, el poder mundial, influir la economía y manipular la mente del terrícola. El CB sesiona en secreto. Sus miembros -natos e invitados- jamás divulgan lo hablado en sus cónclaves. Y sabemos las consecuencias de su poderío. Vaya un dato: La ex Reina Sofía fue al CB, entre otras veces, en junio de 2014.

Días después, su marido abdicó. Desde entonces, la prensa sobre el mejor embajador y piloto de la transición española [el ‘Rey Emérito’ Juan Carlos I] difunde tabúes previos y lo impensable mientras reinó el Borbón: publica posibles blanqueos, comisiones, donaciones opacas, amoríos y maldades mil.

Sobre las entretelas del CB, llamativamente, encontramos a otro best-seller ligado a Sevilla, pero nacido en Lituania. Daniel Estulin (Vilna, 1966) fue agente de la inteligencia soviética, cuando la mandaba Vladimir Putin. Es padre de dos gemelas sevillanas con quienes vive en el downtown de Toronto (Canadá) tras divorciarse. Estulin es políglota, escritor y conferenciante de platino; además, conserva los reflejos de espía. Logró custodia, por sentencia judicial, de sus hijas tras sortear denuncias ¿fake? y demandas dinerarias atípicas de su ex esposa, vecina de Valencina de la Concepción.

La tesis del libro

La última obra de Cristina Martin es fruto de intenso trabajo investigador y documental excelentemente estructurado. Su base pivota para explicar quién ha sido y por qué de la pandemia que sufre el planeta. Abre telón con portada del The Economist de marzo 2020, en días de confinamiento de medio mundo: ‘Everything’s under control’ (todo está bajo control). El pronóstico del medio, que sólo leen millonarios en los 5 continentes, recrea a ‘una mano gigante sujetando con una correa un pequeño hombre, como si lo sacara a pasear y a hacer sus necesidades. Lo mismo que [esa persona] él hace con el perro que sostiene con su correa’ (Página 30).

Pandemia Covid-19: Verdades de Cristina Martín
La escritora Cristina Martín.

Según Martín, y acierta, la Organización Mundial de la Salud-OMS atraviesa horas bajas, justo tras anunciar –en septiembre 2020- que Covid-19 rebrotará con más pandemias. Sabíamos que algunos ‘edictos’ son arbitrarios. Los decretarían cuando ciertas farmacéuticas harán caja (Gripe A), exageran datos no contrastados (Évola), aplazan sine die autorizaciones para vacunas baratas (Malaria) o se adelantan erradicaciones pandémicas (Polio). ¡Tanto da!.

La cúpula de la OMS la ocupa, desde mayo 2017, el etíope Tedros Adhanom Ghebreyesus. Sin ser médico, fue Canciller y Ministro de Sanidad de un régimen estalinista. Le aupó al cargo China y sus satélites. Rápido, Don Tedros nombró Embajador de la OMS a Robert Mugabe, sátrapa de Zimbaue, aunque reculó tras ser arrestado; posteriormente murió, en 2019

Cristina Martín aboga -sobre el CB- que inspiraría a la OMS desde Wuhan (China). Allí está el mayor centro virológico asiático. CB maneja la ideología de élites globalistas que aspiran a implantar su dogma mediante manipulaciones para justificar un ‘nuevo orden social’ y una ‘nueva normalidad’ ¿Les suenan sendos conceptos, hoy muy repetidos?.

Para tan discutibles empeños, Martín sustancia en laboratorios de manipulación social de Chicago y –previamente- en Frankfurt la doctrina. Los de USA los financió Rockefeller. Su mantra supremacista sería que sobra gente del planeta.

Ese tinglado se actualizaría desde el Massachusetts Institute of Technology-MIT, parte de Universidad de Harvard, donde más premios Nóbel han investigado. En el MIT se cocinaría una guerra mundial tranquila con armas silenciosas. Para ello, se precisan enemigos, control masivo y el miedo-pánico colectivo cuyo negocio ya abordamos en #Infraganti justo hace 18 meses. En el MIT usan estas armas: Big data, Inteligencia Artificial, Ingeniería Social, Analytics...

Esa guerra que induce la pandemia se lucha en varios frentes: globócratas contra antiglobalistas, nuevo crack económico [incluido desplome mundial de la economía], farmacéuticas y multimedias domando mentes y captando carteras, privadas y estatales. La consigna subliminal sería ésta: ‘controla materias primas y fuentes de energía y controlarás naciones; controla el trabajo, el hambre, la salud y el miedo y controlarás a las personas’ (Página 309).

En la palestra de Martín no se obvia la ‘Tesis Kissinguer’ que sustituyó a la de Rockefeller. Bill Gates, de su parte, vende filantropía controlando vacunas y experimentos sociales. Ya sabíamos que lo cobra todo, que aboga por el monopolio planetario con negocios millonarios. El CB, según Martín, es un actor oculto en la guerra informativa y de influencers, donde sólo sobresalen fake news, bulos y hábiles mentiras con padrinos Los tertulianos de Cuarto Milenio-Cuatro TV (Horizonte) corroboran en parte a Martín y su tesis sobre esa gran manipulación. Su director, Iker Jiménez, ya predijo en febrero de este 2020 lo que sufrimos del Covid-19 meses después.

Obviamente, el CB registra ‘arrepentidos’, regeneradores sinceros y quienes ven esos huecos, o escaleras, a esos muros que parecen infranqueables. Se sabe que en la IIIª Guerra Mundial los soldados aparecerán al final, si toca que desfilen. Las antaño armas convencionales hoy se lanzan en la bolsa, bancos, despachos del poder, del dinero, redes sociales, internet y donde se obtenga algún retorno lucrativo.

Ahora, por ejemplo, se engaña sobre el cambio climático con falsos héroes, como la jovencita Greta Thunberg. La sueca es ya hasta es ‘viróloga’, para seguir con el cuento Pero todo lo financiarían ¿por imagen reputacional? energéticas que contaminan. O anuncian vacunas al Covid-19 sin preceptiva ‘hoja de ruta’ con plazos irrealizables. Nos preguntamos muchas cosas sobre la codiciada vacuna, otro mantra sobre el que nos inculcan un alivio potencial. Queda claro: nada será igual que antes.

Los extras de la tesis

Leímos atentamente el trabajo de una valiente periodista-escritora que tilda, acertadamente, de mecenas a sus lectores, cultiva la autocita y repite que profetizó lo que se sabía del CB. Internet es terreno donde los planes del CB no son opacos. Sus proyectos, repetimos, no salen acorde a sus maldades. Ese Club no lo controla todo. Pero lo intenta al 100%......

El Club Bildelberg tiene herejes y demonios conocidos. El más importante es Donald Trump. Con ‘America first’ (América primero) tumba a los globalistas en pro de la autarquía. El todopoderoso Xi Jinping, presidente chino, no obedece tampoco al CB. ¿Qué decir de la teocracia iraní, el imperio ruso de Putin, la tiranía norcoreana, el Chile de Piñera, el Brasil de Bolsonaro, la Turquía de Erdogan, el bolivarismo venezolano o el tardo-castrismo cubano?

Lo más sensato sería pensar que el CB influye en varios frentes. Pone una vela a Dios y al diablo para entendernos, u oculta un plan ‘B’ que sale bien acaso la mitad de veces. La Vieja Europa sí se alinea con el CB. Su anglo-globalismo suele rebotar pautas de los gurús secretos del poder. El Presidente Sánchez es frecuentado por George Soros. Lo alaban los Gates en las redes. ¿Por obedecer al CB y a Javier Solana, Canciller de la Unión Europea?.

Hay más colectivos, aparte de los conspiranoicos que culpan de la pandemia a Iluminati, masones, sionistas, ultra-nacionalistas. Hay nexos operativos, como explica Cristina Martín. Se intercambian know-how (habilidad) y acciones en consejos de multinacionales. Y los ‘think-thank’ (laboratorios de ideas) pulen consignas junto a lobbies (grupos de presión), que mercadean apoyos a sus causas. Joseph Stiglitz, Nóbel de Economía, ha confirmado estos menesteres globales. Afectan ya a un sinfín de países.

Las telarañas societarias de grupos mediáticos, financieros y farmacéuticas con que ilustra su libro Cristina Martín se conexionan. Las elabora, en parte, Ladecom -Laboratorio de Estudios de Comunicación- de US. Ahí, sus investigadores profundizan sobre cómo engañan e influyen al ciudadano a nivel mediático para subordinarlo.

Entre los globócratas, además del CB, hay nómina amplia: Foro de Davos, Trilateral y macro-ONGs.... Entes como ONU, UE, FMI, OUA, OTAN, ASEAN serían sus plataformas, más o menos neutrales. Y los clubs filantrópicos o de servicio globales están ahí (Lions, Rotary, Kiwanis, Soroptimist, Zonta, Toastmasters....)

El recurrente tema de un poder secreto mundial que trasciende fronteras nacionales tiene analistas y quienes lo ilustran con más o menos fortuna. Algo queda claro a este modesto escribidor. El pretendido bien común, el bienestar colectivo se transforma en el interés y lucro particular. Pero profundizar eso es otra historia.

Mientras, nos quedamos -por ser recomendable su lectura- el último libro de Cristina Martín. Su apreciable receta para desobedecer a los Bilderberg en sus planes globales sugiere un Camino con tres viales: Amor, Libertad y Verdad (Página 352). Mejor acostarnos con esa filosofía que despertarnos con pesadillas que harán del mundo algo inhabitable. ¡Ojalá!.


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