Cuaresma 2022

Los orígenes de la Carrera Oficial

La Semana Santa actual no podría entenderse sin Niño de Guevara, el cardenal que ordenó los itinerarios de las cofradías e instauró la obligatoriedad de que realizasen su estación de penitencia a la Santa Iglesia Catedral

11 mar 2022 / 07:48 h - Actualizado: 11 mar 2022 / 07:50 h.
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El Sábado Santo de 2004, el Consejo General de Hermandades y Cofradías organizó, por décima vez en la historia, un Santo Entierro Grande. El primero había tenido lugar en marzo de 1850, y desde entonces se habían venido celebrando, por una razón u otra, a lo largo de los siglos XIX y XX. En la organización de todos ellos siempre existió un componente histórico de peso, una gran efeméride o un hito importante a recordar. En el caso del último, este se puso en marcha con el objetivo de conmemorar los 400 años de la primera estación de las hermandades de penitencia a la Santa Iglesia Catedral, promovida por el entonces cardenal arzobispo de la ciudad, don Fernando Niño de Guevara, en el año 1604.

La huella dejada en las cofradías por este representante de la Iglesia es indeleble, pues muchas de las tradiciones arraigadas en los cortejos penitenciales pertenecen a su época y mandato. Don Fernando nació en la ciudad de Toledo, cuyo templo gótico tiene el honor de ser el segundo en tamaño de España —tan sólo es superado por la Catedral de Sevilla—. Su familia pertenecía a la nobleza, con el título de Marqueses de Tejares, siendo su padre además caballero de la orden de Santiago. Por ello se encargaron de que la educación de su hijo fuese lo más elevada posible, enviándolo a estudiar a la célebre Universidad de Salamanca, por cuyas aulas habían desfilado, en calidad de alumnos o profesores, personajes ilustres como san Juan de la Cruz, fray Luis de León, Fernando de Rojas o Elio Antonio de Nebrija, del que este año 2022 se conmemora el quinto centenario. En esa institución se licencia Niño de Guevara en Derecho, iniciando una carrera eclesiástica imparable que le llevará al Supremo Consejo de Castilla en 1580, a la Presidencia de la Chancillería de Granada y a la embajada de Felipe II en Roma. El papa Clemente VIII, a propuesta del monarca español, lo nombra cardenal en 1596, regresando poco después a España como Inquisidor General.

Los orígenes de la Carrera Oficial

El 13 de diciembre de 1601, Niño de Guevara entra en la diócesis hispalense, poniéndose de inmediato a trabajar en las reformas de algunas cuestiones relacionadas con la Semana Santa, en un momento verdaderamente dramático para los sevillanos —hacía poco, una epidemia de peste había asolado la ciudad—. Entre las cuestiones atendidas por el prelado figuraban aquellas relacionadas con las estaciones de disciplina, cuyo espectáculo en las calles le provocaba «inquietud y desasosiego», como él mismo indica en sus memorias: «Ay en esta ciudad muchas cofradías de legos... y por ser grande el número de estas cofradías hay, particularmente el de las de disciplina, que salen en la Semana Santa, es grandísima la inquietud y desasosiego que dellas resulta en tiempo tan santo, y en que convenía que el pueblo se recogiese a hacer penitencia de sus pecados. Y aunque en el synodo, que celebré el año pasado, se proveyeron cerca desto algunas cosas que parecieron importantes para reformar los abusos que en estas cofradías ay, son tantos que no me parece se podrán reparar, sino es mandando VS quitar algunas dellas y agregarlas a las más antiguas y principales, son más de cuarenta las de disciplina y por esta razón desde el Miércoles después de comer hasta el Viernes Santo en la noche con gran profanidad y inquietud del pueblo».

El cardenal apuesta por un modelo más austero caracterizado por el recogimiento, algo difícil de imponer en la Sevilla de entonces. No obstante, pone un gran empeño en el diálogo y llega a convocar una reunión con los mayordomos y priostes de las hermandades, en un claro precedente del actual Cabildo de Toma de Horas. Hasta el momento, estas convocatorias permitían fijar los horarios de salida, pero Niño de Guevara insiste en ordenar los itinerarios. De ese encuentro surge la obligatoriedad para todas las cofradías de hacer su estación a la Catedral Metropolitana, a excepción de las del barrio de Triana, que debían continuar haciéndolo a la parroquia de Santa Ana. Finalmente, el Viernes Santo de 1830, una corporación trianera atraviesa por primera vez el puente de barcas. Se trata de la hermandad de la O, radicada en la calle Castilla, que desde ese momento pasará a los anales de Sevilla y sus hermandades.

Pese a los esfuerzos del cardenal, no será hasta bien entrado el siglo XIX cuando se articule la Carrera Oficial tal y como hoy la conocemos. En ese proceso de dos siglos habrá reformas constantes, prohibiciones, litigios y cientos de problemas, pero todo ello le irá dando lustre a una celebración tan hermosa como compleja en sus formas.

Tras fallecer el 8 de enero de 1609 en la ciudad de la Giralda, don Fernando Niño de Guevara es enterrado en la casa profesa que la Compañía de Jesús poseía en la actual calle Laraña —hoy facultad de Bellas Artes—, siendo más adelante trasladado a Toledo por deseo expreso de su familia. Desde entonces, descansa en el convento de San Pablo de la capital imperial.


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