Toros

Doce campanadas taurinas y un campanazo para recordar

El rotundo triunfo de Morante de la Puebla, que hizo historia en la pasada Feria de Abril, marca a fuego la inolvidable temporada taurina 2023 en la plaza de la Maestranza

30 dic 2023 / 09:47 h - Actualizado: 30 dic 2023 / 09:56 h.
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  • El rabo cortado por el diestro de La Puebla el pasado 26 de abril marcó la temporada. Foto: Arjona
    El rabo cortado por el diestro de La Puebla el pasado 26 de abril marcó la temporada. Foto: Arjona

Primera campanada, 15 de febrero: De Cordobés a Cordobés...

Fue la noticia de la pretemporada. Manuel Benítez y Manuel Díaz se habían abrazado después de medio siglo de distancia. Primero había llegado la demanda y el reconocimiento de la paternidad. Después llegaron los primeros y más discretos contactos que culminaron con ese reencuentro demorado que hacía justicia con la historia personal de su hijo, que ya había establecido una estrecha relación con su hermano Julio, llegando a alternar con él varias tardes en un proyecto frustrado por el grave accidente de uno y las operaciones de cadera de Manuel Díaz que, en la práctica, sentenciaron una carrera que se cerró definitivamente el pasado mes de octubre en la plaza de Jaén. El corte de coleta lo ofició su propio padre: el gran Manuel Benítez ‘El Cordobés’.

Segunda campanada, 16 de febrero: Habemus carteles...y nueva televisión.

“Son unos carteles de lujo, a la altura de lo que merece esta plaza” anunció muy satisfecho el empresario de la plaza de la Maestranza, Ramón Valencia, exclamando que “la de Sevilla es la Feria”.
Fue en la presentación del abono sevillano en el que Morante de la Puebla, con seis contratos rubricados, volvía a convertirse en la base indiscutible después de haber sido su mejor intérprete en la campaña anterior.

Morante iba a iniciar su propia temporada el Domingo de Resurrección, fecha escogida para el estreno de la nueva plataforma televisiva –Mundotoro TV- que habían aupado las empresas de Sevilla y Madrid después de cortar las últimas amarras con Movistar Plus, que no tardaría en fundirse a negro... Aún era pronto para saber que el estreno del nuevo medio sería... mejorable. No era la única novedad: Valencia también anunció que una sentencia del Supremo daba vía libre para poder sufragar las localidades con el célebre ‘bono cultural’ destinado a los jóvenes.

Tercera campanada, primero de abril: Adiós a Rafaelito ‘Chicuelo’

El mundillo taurino sevillano acogió con gran tristeza la desaparición de Rafael Jiménez ‘Chicuelo’ a los 86 años de edad debido a una fulminante enfermedad espoleada por una fractura de cadera. Rafaelito: así era conocido por esa gran familia vinculada al mundo de las sedas y los oros en la que el veterano torero de la Alameda de Hércules gozaba de un gran afecto y simpatía. Era hijo de Manuel Jiménez ‘Chicuelo’, ese torero imprescindible sin el que no se puede entender la propia transmisión del hilo del toreo desde la revolución gallista hasta la definitiva forja del toreo moderno en manos de Manolete, al que dio la alternativa en 1939.

Doce campanadas taurinas y un campanazo para recordar
Hacía más de medio siglo que ningún matador conseguía tal galardón. Foto: Arjona-Pagés

Cuarta campanada, 26 de abril: Morante corta un rabo y roza el cielo con los dedos

Morante ya había calentado motores en la tarde del 24 de abril –el día que se encaró con el presidente Gabriel Fernández Rey- y había firmado dos trasteos para paladares selectos que no fueron del todo comprendidos. Hubo que esperar a la tarde del 26 para que todo se desatara. Las verónicas oníricas de Juan Ortega, quizá, pudieron espolear al diestro de La Puebla para, a la salida del cuarto, condensar en poco más de 20 minutos una tauromaquia global –auténtico puente entre todas las épocas del toreo- en la que se encadenaron varios esplendores: desde los dos faroles con los que saludó al toro, pasando por las maravillosas verónicas, las tafalleras convertidas en toreo fundamental, la hondura de los lances de frente por detrás, la excelencia de una faena rabiosamente clásica y la estocada que rubricaba el milagro. El palco estuvo a la altura concediendo ese rabo diferencial que subrayaba el acontecimiento. Se había reescrito la ley de Guerrita: Después de mí, nadie...

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Manuel Escribano también cuajó una feria para enmarcar. Foto: Arjona-Pagés

Quinta campanada, primero de mayo: Una feria para recordar

El festivo del primero de mayo alargó el ciclo evocando aquellos antiguos lunes de resaca que mitificaron los toros de Guardiola. En esta ocasión fueron los de Miura, trasladados de su domingo tradicional, para poner punto final a una histórica Feria de Abril que respondió punto por punto a su planteamiento inicial. El rabo de Morante fue el sol absoluto pero en ese sistema solar hubo otros astros que gravitaron muy cerca: podríamos citar la primacía de Roca Rey que logró abrir su primera Puerta del Príncipe, el faenón de un inconmesurable Daniel Luque, el del recuperado Emilio de Justo, la grandiosa feria de Manuel Escribano –que cuajó un ‘victorino’ y un ‘miura’- y la mejor labor de Ginés Marín en Sevilla aunque la devaluación de la Puerta del Príncipe –primando los números sobre la excepcionalidad- darían para un capítulo aparte.

Sexta campanada, 24 de junio: Morante pasa de la cima a la sima

Las sucesivas cogidas de Badajoz y Vilafranca de Xira sumirían al genio de La Puebla en un auténtico calvario de apariciones y reapariciones pendientes de la molesta lesión de muñeca que convirtió el resto de su campaña en una sucesión de intermitencias. A duras penas pudo alcanzar el primero de los dos compromisos que aún tenía escriturados en la Feria de San Miguel antes de decidir cortar definitivamente. Quedaba un hueco libre que fue llenado por Castella gracias a la tibia Puerta del Príncipe que había logrado el día anterior. Comenzó un periodo de rumores, conjeturas y reflexiones sin fundamento que quedaron disipados cuando el torero alcanzó –por fin- la cura de su maltrecha muñeca en manos de unos fisios portugueses.

Séptima campanada, 11 de agosto: Daniel Luque se rompe en El Puerto

Luque había hecho el paseíllo en el Puerto de Santa María junto a Urdiales –que debutaba en la Plaza Real en sustitución de Cayetano- y Sebastián Castella. La cogida llegó cuando trataba de pasar al sexto de la tarde al natural, un toro marcado con el hierro de Montalvo que no obedeció el toque de la muleta alcanzándolo de lleno y empitonándolo por el bajo vientre, sacándole las tripas además de producirle una fractura de peroné que, a la postre, iba a complicarle el resto de la temporada. Pulverizando los plazos más optimistas, el matador de Gerena logró reaparecer el 9 de septiembre en Arlés aunque la lesión aún estaba lejos de curar. Luque, firme en su propósito, logró estar en la feria de San Miguel amparando la despedida de El Juli. Pero ése es otro toque de campana...

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La tercera tarde de San Miguel enmarcó la despedida de El Juli. Foto: Arjona-Pagés

Octava campanada, primero de octubre: El Juli, en el adiós de un maestro

El anuncio inesperado de su retirada, a finales del mes de julio, convirtió la cita de San Miguel en un auténtico acontecimiento antes de su celebración. El cartel era redondo: Morante y Luque iban a amparar la despedida de uno de los matadores de más extenso e intenso palmarés de la historia del toreo que además puede presumir de sumar siete Puertas del Príncipe superando las marcas de Curro Romero y Espartaco. Morante se apeó del cartel por culpa de su lesión pero Luque –que firmó la faena de la tarde- forzó la máquina para estar presente en una corrida que se rearmó con la entrada de Castella que había abierto su única Puerta del Príncipe –con tibio clamor- el día anterior. Más allá de todo eso, la tarde quedó marcada por las emociones, la entrega sincera del veterano diestro madrileño y el reconocimiento de un público que supo estar a la altura del acontecimiento. ¿Faltó una confabulación de coletudos para abrir la octava? Puede ser, pero Julián López Escobar, novillero precoz y gran maestro del primer cuarto del siglo XXI, se marchó andando con toda dignidad por la puerta de la historia.

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El matador de Espartinas cuajó de cabo a rabo una exigente corrida de Victorino.

Novena campanada, 8 de octubre: Borja Jiménez cambia su historia en Madrid

Fue el último gran acontecimiento de la temporada y gozó del sello de aquellas puertas grandes que ponían el toreo boca abajo. El triunfo del joven matador de Espartinas –la multitud que lo rodeaba en la salida a hombros marcaba la diferencia- le ha colocado en el trampolín de salida, haciéndole saltar de órbita gracias a una ecuación de esfuerzo, constancia, trabajo, fe en sí mismo y rendimiento de las propias cualidades que se ha aliado a la perfección a los planes de Julián Guerra, un hombre apasionado que también ha sido cuestionado y criticado según, cómo y cuándo... Eso sí: la vehemencia del taurino charro se ha enhebrado perfectamente con el espíritu de sacrificio de Borja, confinado en su propio West Point salmantino, revestido de yunque para cuando toque ser martillo. El binomio ha funcionado con sincronía. En 2024 seguirá dando la misma pelea, con las mismas armas.

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El matador de Gerena ha volado a una impresionante altura en la temporada 2023. Foto: Arjona-Pagés

Décima campanada, 26 de noviembre: Daniel Luque gana su primera Oreja de Oro

La regularidad sostenida de sus actuaciones, la calidad de su toreo y la trascendencia de sus triunfos han sido méritos más que suficientes para que Daniel Luque se haya alzado con su primera ‘Oreja de Oro’, el prestigioso trofeo que concede el programa Clarín de Radio Nacional de España desde hace 56 años. El nivel técnico y taurino, la capacidad, la ambición y la estética del torero de Gerena le han convertido en uno de los máximos intérpretes de las últimas temporadas. En Sevilla sembró dos grandes faenas por primavera y otoño y se ganó el derecho a entrar en los carteles de la primerísima fila. Las políticas del toreo ya le han dejado fuera de Valencia y los aficionados siguen expectantes de las cuentas del cartel del Domingo de Resurrección. Aún colea cierto veto que, a estas alturas, se antoja inoperante.

Penúltima campanada, 1 de diciembre: Curro Romero, 90 aniversario

El Faraón de Camas celebró su 90 cumpleaños en medio del unánime reconocimiento de una trayectoria singular que le ha convertido en uno de los emblemas más reconocibles de la ciudad. Al cumpleaños no le faltó el correspondiente baño de multitudes que rodeó la presentación de la antología visual que le ha dedicado la casa Arjona. El mito trasciende ya los propios achaques de casi un siglo de vida y el Faraón de Camas, como todos los inmortales, ya es una foto fija en la memoria que podría ser, precisamente, la que tomó Agustín Arjona en 1984, retratando el desplante al toro de Rojas que inspiró el monumento de Sebastián Santos.

Última campanada, 15 de diciembre: Espartaco resucita el premio del Ayuntamiento de Sevilla

Juan Antonio Ruiz ‘Espartaco’, la gran figura de los 80 y 90, recibirá en pocas semanas el VIII premio taurino del Ayuntamiento de Sevilla. Se recupera así el espíritu inicial de una distinción creada en el gobierno municipal de Juan Ignacio Zoido, reinterpretada e hibernada en el de Espadas y felizmente recuperada en el de José Luis Sanz después de caer en un extraño limbo en coincidencia con la pandemia. Así lo decidió el pasado día 15 el jurado designado y convocado al efecto por el área de Fiestas Mayores de una ciudad que considera la tauromaquia como Patrimonio Cultural Inmaterial. De alguna manera, quedaba saldada una deuda y se evocaba especialmente el inolvidable gesto del maestro de Espartinas, reaparecido puntualmente el Domingo de Resurrección de 2015 para darle la alternativa a Borja Jiménez pero, sobre todo, para mostrar sus galones en otro año de ausencias inexplicables. Fue la última y salió a hombros de toda la profesión abriendo su sexta Puerta del Príncipe.