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In fraganti

La Justicia es un [gran] cachondeo

La libertad del irrepetible Alcalde jerezano regala ocasión para repasar las paradojas, hipocresías, intereses y decisiones de una Justicia -la española- politizada en su cúpula

Juan-Carlos Arias jcdetective /
29 oct 2022 / 05:17 h - Actualizado: 29 oct 2022 / 05:18 h.
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  • La Justicia es un [gran] cachondeo

La frase que popularizó Pedro Pacheco en 1985 seguiría vigente en 2022. La Audiencia de Sevilla (actuando como embrión del TSJA) le condenó a 6 años de inhabilitación, 2 meses de arresto y multa de 50.000 pesetas por desacato (hoy delito ‘desaparecido’ del Código Penal). La frase (la Justicia es un cachondeo) se completaba añadiéndose que ‘...favorece a los ricos...’.

La Sala 2ª del Supremo absolvió a Pacheco gracias al tesón de Manuel Cobo del Rosal (1934-2017) que fuera Catedrático de Derecho Penal de la Complutense, su Decano y Subsecretario ministerial antes de entregarse al negocio del Derecho defendiendo las cloacas del Ministerio del Interior, etapa Felipe González

El jurista Cobo insistió, en su alegato, que Pacheco cumplía con su deber al ejercer la crítica a la Justicia. El conflicto de la frase lo instó el derribo de 30 edificaciones ilegales en Jerez, de las que 25 fueron demolidas. A llegar la paleta municipal al chalet de Bertín Osborne éste logró que la Audiencia sevillana parara el derribo. Una leyenda del caso apunta que el telegrama que cortocircuitó el derribo se cursó antes del Auto judicial que sustanció una orden que acordaba medidas cautelares. Pacheco entonces hablaba, al trufar su famosa frase, de una Justicia para ricos (la de los chaleses con SAV) y otra de los más pobres (auto-construcción) con vis urbanística.

La Justicia que ‘penetra’

Pedro Pacheco en 2022 re-estrenó su libertad. Estuvo en la cárcel varios años por sucesivas condenas. Ni citan el robo de un céntimo, ni que causara sangre, ni ejerciera violencia alguna. El imbatible Alcalde jerezano durante décadas (1979-2003), parlamentario andaluz y Eurodiputado trasgredió lo venial.

Su delito fue favorecer a amiguetes y prevaricar. Repite que la cárcel no se le marchó de su vida. Mucho antes repetía que ‘estaba enorme’ a la prensa. El andalucismo de partido que marcó su trayectoria política se disolvió en 2015, aprovechando que Pedro Pacheco estaba entre rejas, mudo y quizás airado. El Partido Andalucista, que llegó a co-gobernar Andalucía, detentó importantes alcaldías, tuvo grupo en el Congreso de Madrid, Parlamento catalán, andaluz y europarlamentarios, se esfumó por un acuerdo incomprensible que validaron sus primeros y últimos dirigentes.

Pacheco, listo donde los haya, repetía que fue a la cárcel porque no era del PP ni del PSOE. Ahí, estimados/as lectores/as estaría algún quid. ¿Por qué no se indultó a Pacheco y, sin embargo, se tramita el que casi seguro evitará cárcel a Griñán?

Las condenas y cárcel del político jerezano entrañan una paradoja preocupante ahora, que la Justicia indulta a según quién. Ya lo avisábamos sobre el caso María Salmerón. Ya se huele en lo que puede pasar con las piezas del caso ERE y Cursos de Formación. Los recursos de las defensas y la lentitud judicial favorecen el olvido, la prescripción y ‘dilación indebida’. Nos preguntamos: ¿La Justicia tiene velocidad, ritmos?

Nuevos cachondeos

Pasan de largo, silentes, desapercibidos algunos sumarios que los atrapa el escándalo. Nos referimos al que pueda alcanzar al votante, al ciudadano que tiene fe en la Justicia. Un ejemplo sería lo que acontece en el caso Isofotón. Un defecto procesal (trasgredir un plazo), nimio al pensar de legos, anuló el procesamiento de directivo de IDEA (antes IFA) por la Audiencia sevillana. Este órgano centra parte de la corrupción andaluza durante la etapa del poder socialista andaluz (1979-2018).

En el sumario Isofotón hay 80,5 millones de euros subvencionados. Pero 44,15 jamás se justificaron. Todo fue proactivar industria estratégica sostenible, transversal y que suma empleabilidad, variante placas solares. Perdonen por usar ‘palabros’ que repiten ad nauseam nuestros políticos.

En el expediente sumarial de Isofotón aparecen 37 altos cargos de la Junta. Además, hay ministros actuales de Pedro Sánchez: Luis Planas, María Jesús Montero y Teresa Rivera, ex directiva de Isofotón. La desimputación de un directivo de IDEA dará pie a la nulidad del sumario.... Pues bien, los malos tiempos de la Justicia tienen siempre a los mismos abogados, millones perdidos y un quítame de ahí que pone cara de tontos a todes. Perdonen tal palabro inclusivo que inventó nuestra Ministra de Igualdad, pareja Pablo Iglesias. No el que fundó el PSOE.

Después de lo sentenciado al mediático psiquiatra Dr. Criado, al que perseguían graves acusaciones de decenas de afectadas, la fe en la Justicia se relativiza más. No deben obviarse a excelentes abogados defensores, todo debe decirse. Hacen su papel.

Suceden estas cosas, casualidad, que algunos fichajes por ciertos bufetes de ex magistrados, fiscales, LAJ-antiguos secretarios judiciales, inspectores tributarios y de trabajo merecen cóctel o nota de prensa. O que se emancipen como abogados magistrados prejubilados. O bien que el PP andaluz contrate para sus pleitos políticos a Alfonso Martínez Escribano, reputado ex juez decano y pionero de Garrigues andaluz tras aparcar su etapa en la magistratura hace años.

La pregunta es si la corrupción que colapsa juzgados de instrucción y salas de la Audiencia sevillana tendrá más dilaciones, más diplomacia PP-PSOE andaluces y más sentencias ejemplares. Las que quiere leer la ciudadanía, las que sueñan quienes pagamos muchos impuestos, sufrimos la inflación, la subida de precios y andamos hartos del trapicheo y el cachondeo. Al final tendrá razón, y desde hace siglos, Francisco de Quevedo: ‘Donde hay poca justicia es un peligro tener razón’. Antonio Zoido, lo niega en un artículo

El rigor de la máquina Judicial

No todo va a ser demoledor sobre la Justicia en este artículo. La experiencia y la realidad acredita a jóvenes magistrados, fiscales e inspectores (tributarios, SVA, laborales, PN, Guardia Civil) antifraude con ganas, muy preparados y sin complejos ante el cachondeo que acuñó Pacheco. Pero chocarían con la falta de medios, técnicos y humanos, presupuestos, etc...

El colapso de la Audiencia explica prejubilaciones, excedencias, nuevos destinos a órganos inferiores de magistrados/as. El de los juzgados instructores se resuelve como pueden sus titulares. Las velocidades de la Justicia tienen metrología. En las jurisdicciones civil-mercantil-social debe apostarse por la paciencia franciscana. Contrasta con la celeridad de violencia de género, donde las citas son por SMS a los imputados. La tutela judicial del Registro Civil obra, de contrario, su efectividad. Se obtienen certificados de nacimiento, bodas y defunciones en el momento y gratis.

La expresividad, por último, de Pedro Pacheco ilustró al ciudadano sobre la Justicia patria. Lo peor es que llevaría razón para cierta parte de la opinión pública. Ese cachondeo se arreglará cuando el ciudadano se empodere. Cuando no se elija entre susto o muerte en ‘juicios rápidos’. Los que quitan carnet de conducir autos años, arrestan, alejan, encargan trabajos sociales y multan de vértigo ante atestados burócratas, denuncias frágiles o mentiras de medias verdades.

La Justicia será más sostenible, perdón por repetir el dogma, cuando rechace, filtre y lea relatos falsarios, demandas de picapleitos, inventos de querulantes o bien separe la paja del grano. Quien suscribe tiene desbordada la capacidad de espanto ante denuncias-vacuna, cortinas de humo, velos que opacan. El sueldo de los servidores públicos no da, pensamos, para discernir entre el amparo judicial y el negocio del Derecho. ¡Y sus vasos comunicantes palpitan!


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