viernes, 20 septiembre 2019

«Tengo un plus de sentimiento, es mi club, es mi gente»

ENTREVISTA. Javi Carrasco llegó en 2005 a la cantera del club verdiblanco, pasó por el filial y el primer equipo le reclamó en 2011 como técnico ayudante. Ser el primer entrenador era su sueño y se ha hecho realidad en la situación más difícil del Betis EP.

26 abr 2018 / 23:34 h - Actualizado: 26 abr 2018 / 23:42 h.
  • Javi Carrasco posa en San Pablo. / Manuel Gómez
    Javi Carrasco posa en San Pablo. / Manuel Gómez
  • El entrenador del Betis Energía Plus, tras una charla en el centro de la cancha junto a sus jugadores y sus técnicos. / Manuel Gómez
    El entrenador del Betis Energía Plus, tras una charla en el centro de la cancha junto a sus jugadores y sus técnicos. / Manuel Gómez

La vida se le ha acelerado a Javier Carrasco Soriano (Sevilla, 15 noviembre 1978) de un día para otro. A cada segundo trata de sacarle un provecho que invertir en cambiar una situación muy complicada, que para el técnico sevillano implica una carga sentimental importante. Forma parte del club desde 2005, cuando llegó para llevar a cabo un trabajo de formación en la cantera que le fue poco a poco llevando hasta el organigrama del primer equipo, al que arribó en un año de vino y rosas, con final europea incluida, a bordo del staff técnico de Joan Plaza. Soñó con tomar las riendas algún día, de poner en práctica en la élite sus ideas, modeladas junto a técnicos que han hecho historia como Aíto García Reneses, o del prestigio de Luis Casimiro. Y la oportunidad no ha podido llegar en circunstancias más adversas. Se lo pensó sólo unos minutos y afrontó el reto mayúsculo de salvar al club del descenso.

—¿Cómo lleva el cambio?

—Dentro de lo que cabe lo llevo bien, los primeros días diría que un poco aturdido, por lo inesperado, por la situación, por las prisas, con la urgencia de los partidos, con la necesidad de trabajar muchas cosas.

—Pero ya barruntaría que le podían ofrecer el cargo.

—Siendo sincero tampoco es que pensara que no iba a pasar porque nunca se sabe. Cuando el club me comunica que van a cesar a Óscar y me preguntan si estoy dispuesto a hacerme cargo del equipo a mí me llega de nuevas, cuando escuchas algo piensas que a lo mejor hay algo detrás pero nadie me había dicho nada hasta entonces. Pedí un rato para pensarlo, después de meditarlo un poco acepté porque creo que tenemos opciones y que lo podemos hacer. No hemos tenido suerte en el inicio pero a ver si somos capaces de sacarlo.

—Es de suponer que ser primer entrenador en su club sería una aspiración.

—Hoy en día se dan cosas en el baloncesto que no se daban antes, como primeros entrenadores que pasan a ser ayudantes, entrenadores que se marchan al extranjero, antes había pocos que lo hicieran. Esto da muchas vueltas y nunca se sabe, siempre piensas que ojalá tenga la suerte de hacerlo algún día con un buen proyecto y en un buen sitio pero lo que nunca deseas es que se produzca en unas circunstancias como esta. Pero la realidad es la que es y hay que aceptarla como viene.

—¿Sus primeros pensamientos fueron sobre la idea de juego que quiere plasmar o sobre soluciones dadas las circunstancias?

—Una mezcla de las dos anteponiendo algo mi idea de intentar jugar desde el esfuerzo, colectivamente, poniendo el grupo por delante de las individualidades pero también adaptándome al tiempo que tengo y de nuestras circunstancias. Se ha demostrado que en ataque más o menos podíamos cumplir pero en defensa y en el rebote tenemos problemas, estamos intentando incidir para cumplir unos mínimos que nos permitan competir.

—¿Por qué no ha habido forma de que este equipo defienda bien con continuidad?

—Es un cúmulo de muchas cosas, la tendencia de los jugadores, las rotaciones, saber adaptarte a la liga y al arbitraje como se vio el otro día, con la falta que nos pitan sobre Oliver y que no te pitan en el otro lado. Tenemos grandes jugadores pero en su primer año en la liga, y son muchos. Estoy tratando de incidir más en los aspectos defensivos en los entrenamientos, en la solidaridad defensiva, pero es un cúmulo de cosas.

—Pero la defensa tiene mucho que ver con tener predisposición.

—Por supuesto, primero hay que tener una predisposición, ganas y energía, y también contar con unas ideas comunes, normas de equipo y coordinarse, que no haya una falta de comunicación, pero tiene un componente alto de ganas, de motivación.

—¿Cómo le ha recibido el vestuario en su nuevo rol?

—Tengo la suerte de que a pesar de la situación tan difícil el grupo es muy bueno, acepta lo que se le dice y tiene buena predisposición al trabajo. Ha habido jugadores que han pasado por el equipo desde la pretemporada que no respondían y no acataban con buen talante ni las correcciones del entrenador ni el trabajar en equipo, de tener disciplina. Ese problema, que lo he sufrido como parte del staff técnico, tengo la suerte de no sufrirlo como primer entrenador. No tengo queja de ninguno.

—¿Hay autocrítica en el vestuario?

—He hablado en grupo con los jugadores y también individualmente, dependiendo de las sensaciones o que pensara que debía matizar algo. Los jugadores no se abstraen de lo que sucede, son los primeros que lo sufren. Claro que me dicen que no puede ser que recibamos 100 puntos, que no hagamos esto o lo otro, o que no juguemos en equipo, son autocríticos.

—Ser un técnico sevillano formado en la casa, ¿aumenta la responsabilidad?

—Te da un plus de sentimiento, de responsabilidad, preocupación, te pesa porque es tu club, son tus compañeros, gente con la que convives tantas horas a lo largo de tantísimas temporadas que se convierten en tu familia. Por otro lado es una motivación extra para pelearlo hasta el final porque toda esta gente, el club, el Real Betis Balompié, lo que merecen es que demos todo lo que tengamos, el pasado no lo podemos cambiar pero hay que dar lo mejor.

—Pase lo que pase, nadie le podrá reprochar nada por dar el paso e intentarlo.

—Eso no lo puedo saber, desgraciadamente en esto del deporte todo es muy volátil y nunca sabes. El público, el aficionado, el abonado tiene derecho a opinar, la afición es soberana, pero es verdad que hasta ahora solo he recibido muestras de cariño, gente que de corazón espera que todo salga bien y en ese sentido solo puedo dar las gracias y sentirme arropado.

—Ha trabajado con siete técnicos, ¿con quién se ha sentido más identificado?

—De todos aprendes, quizás con alguno coincides más en la visión del baloncesto y sacas más cosas o trabajas con más compenetración pero tengo muy gratos recuerdos tanto en lo personal como por lo que aprendí de Joan Plaza, de Aíto, de Casimiro, e incluso de entrenadores que no han tenido tanta suerte como Alejandro Martínez o el mismo Quintana. De todos he intentado aprender pero no solo de baloncesto, sino en cuanto a las relaciones personales que se establecen en un equipo profesional, coordinar todo el cuerpo técnico, que haya buena sintonía...

—¿Qué ha cambiado estos días en las dinámicas?

—No lo puedes cambiar todo de la noche a la mañana pero ha habido cambios, tanto en algunas cosas que no son estrictamente del entrenamiento, sino de antes o de después, como durante el entreno. He intentado adaptarlo a mi visión y a las cosas que he ido aprendiendo durante los años con esos entrenadores que hablábamos, también he cambiado cosas por refrescar la mente de los jugadores en una temporada tan dura.

—El domingo afrontan en Zaragoza uno de los partidos más importantes de la historia del club.

—Así es, si tenemos la fortuna de ganar tendremos además el basket average, pero no hay que perder de vista que tendremos cuatro partidos más para lo bueno y para lo malo.

—¿Los jugadores son conscientes de lo que les espera en Zaragoza?

—Si bien al principio de temporada, sobre todo los más inexpertos o con menos recorrido, necesitaban un tiempo para percibir dónde están, llegados a este punto todo el mundo sabe lo que nos jugamos, lo importante que es el partido y lo que significa, estamos haciendo una muy buena semana de entrenamientos, igual que la anterior, y esperamos que se traslade a la cancha y nos llevemos el partido.

—Entre Tecnyconta y el Betis hay paralelismos: talento individual y debilidad en el juego colectivo

—Puede ser en algún aspecto. Tienen jugadores de una calidad innegable como Gary Neal o Tomás Bellas, pero se han reforzado bien, han ido sumando a Juanjo Triguero, Xavi Rey, tienen a De Jong, Dragovic está demostrando que es un jugador muy completo, se han reforzado con Milko Bjeliça, Blum es un gran tirador... tienen un equipo con mucho talento pero confiamos en nuestro juego de equipo para llevarnos el partido.

—Todo pasa por la defensa.

—Será un aspecto importante, que seamos solidarios, controlar los nervios, tomar buenas decisiones en ataque, no tener prisa, saber que son 40 minutos, pero el punto de partida debe ser la intensidad atrás.


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