jueves, 14 noviembre 2019

Jornaleros del balón allende las fronteras del confort familiar

Una colonia de jugadores, entrenadores, preparadores físicos o directores deportivos de Sevilla se ganan el pan y la sal en las Ligas extranjeras. Qatar, Dubai o Arabia Saudí, la panacea del siglo XXI.

28 oct 2016 / 07:00 h - Actualizado: 29 oct 2016 / 08:00 h.
  • El preparador físico sevillano Pablo Carrasco posa junto a dos jugadores del Al-Merrick SSC sudanés después de un encuentro. / El Correo
    El preparador físico sevillano Pablo Carrasco posa junto a dos jugadores del Al-Merrick SSC sudanés después de un encuentro. / El Correo
  • Jero, en un choque del Tooting & Mitcham United inglés. / El Correo
    Jero, en un choque del Tooting & Mitcham United inglés. / El Correo
  • Larriba, junto a los canteranos del Santos Laguna mexicano. / El Correo
    Larriba, junto a los canteranos del Santos Laguna mexicano. / El Correo
  • Quico Eslava, junto a sus alumnos chinos. / El Correo
    Quico Eslava, junto a sus alumnos chinos. / El Correo

Las imágenes de las estrellas del fútbol español en yate surcando las aguas de las playas paradisíacas del Mediterráneo son la estampa habitual del verano en los telediarios. Los rostros de Cristiano Ronaldo, Messi, Neymar, Bale o Antoine Griezmann son familiares para los miles de aficionados que, seducidos por el imán del espectáculo, contribuyen de alguna forma a perpetuar el modelo actual. Sin embargo, en los cientos de partidos de fútbol amateur que se celebran semanalmente en Sevilla existe un anhelo común: ganarse el jornal. Un reto para aquellos que alcanzan la Segunda División B a base de sacrificio y una auténtica fantasía para los que sobreviven en la jungla de las categorías autonómicas.

Pablo Carrasco Gómez (Sevilla, 28-6-1987) es uno de los aventureros que un día rellenó el macuto para buscar la fortuna en forma de trabajo en el mundo del profesionalismo. Licenciado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte, con un máster en Preparación Física y Rehabilitación de lesiones y futuro Doctor por la Universidad de Sofía, institución en la que ejerce de profesor, Carrasco se estrenó como preparador físico en el universo del balompié en la UD Tomares y la AD Mosqueo. Después de formarse y detectar que ser profesional del fútbol es, en la mayoría de las ocasiones en Andalucía, una quimera emigró a Bulgaria, donde aceptó una oferta del filial del Lokomotiv de Sofía. En la entidad búlgara escaló hasta el primer equipo, aunque donde se curtió fue en la Academia Septemvri, el mayor granero de talentos del país. Con el GPS activado rellenó la maleta y viajó a Sudán, en cuya capital, Jartum, conoció el lujo y la miseria con el Al-Merrick SSC.

«Yo allí vivía en una burbuja. Dormía y comía en un hotel y tenía un chófer que me llevaba y me traía a entrenar y que me recogía cuando quisiera para ir a cualquier sitio», recuerda. El impacto, sin duda, fue la religión. Sudán es un país de mayoría musulmana y las costumbres influyen hasta en el fútbol. «Durante el día, los árabes rezan siete veces. Yo tenía que ajustar los ciclos de descanso de los entrenamientos para permitir el rezo. Tenían que parar para orar en mitad de la sesión», confiesa.

Otro aventurero que un día decidió abandonar su Sevilla natal para saciar su sed de éxito fue Marco Antonio Larriba Valdivia (Sevilla, 28-9-1975). El técnico, nacido en Hamburgo de manera accidental, criado en Sevilla y de sangre brenera y rinconera, compró un billete de avión para establecer su residencia en el Estado de Durango en agosto de 2015. Su primer encargo en México fue dirigir al Llaneros Guadalupe Victoria, un conjunto que entonces militaba en una categoría equivalente a la Segunda División B española. Allí cumplió un sueño y brilló hasta recibir una oferta del histórico Santos Laguna, un clásico en el palmarés de campeones de Liga y en el que ejerce de director deportivo. «Soy un privilegiado. Aquí sí puedo vivir del fútbol. Los sueldos de los secretarios técnicos son buenos», asegura con satisfacción.

A miles de kilómetros de México trata de ganarse el pan y la sal Jerónimo Herrera Garrido (Coria del Río, 3-1-1995), un prometedor talento de la cantera del Coria y que actualmente milita en el TSGV Waldstetten, uno de los conjuntos de la Oberliga, torneo equivalente a la División de Honor andaluza. En la quinta competición en orden de relevancia del sistema de Ligas de Alemania, el sueldo medio de los jugadores oscila entre los 3.000 y los 8.000 euros. «Imagínese la diferencia con España», ensalza desde su vivienda en Waldstetten, una localidad de apenas 7.000 habitantes enclavada a 10 kilómetros de Stuttgart. «Aquí vivo del fútbol. Ahora estoy intentando aprender alemán sin perder la lengua», bromea. Jero es un viajero empedernido que un día abandonó su hogar y sus costumbres para crecer en Inglaterra, el lugar en el que ejerció de líder en el Tooting & Mitcham United.

Otro perfil de emigrante es el del jugador profesional que afronta una nueva etapa en el extranjero después de ser un ídolo en España. La descripción corresponde a la carrera del exsevillista José Antonio Ríos Reina (Sevilla, 10-5-1990), un lateral zurdo que ahora brilla en el Anorthosis Famagusta chipriota. Diferentes formas de ganarse el jornal en la compleja y traicionera selva del fútbol.

Cuatro relatos en la Gran Muralla china

Con Dubai, Arabia Saudí o Qatar como la auténtica panacea para anhelar el profesionalismo, otro de los destinos cuya fama ha crecido en los últimos meses es China, un país al que este año han viajado decenas de entrenadores andaluces para participar en un programa de formación que han impulsado la Liga de Fútbol Profesional (LFP) y el Gobierno de China. Manuel Irissou, extécnico del Triana y actualmente en la cantera del Dos Hermanas, fue uno de los elegidos para participar en la primera fase del proyecto entre los meses de enero y agosto y en el que se integró junto a otros tres técnicos nacidos en Sevilla, Andrés Moreno, Juanlu Castillo y Quico Eslava.

Los embajadores de la antigua Híspalis se alojaron en la ciudad de Xining, capital de la provincia de Qinghai, para desarrollar un programa de formación para miles de alumnos de los centros escolares de un país en el que el fútbol, sin ser el deporte rey, es una sencilla cuestión de Estado desde que Tailandia ganara 1-5 en Pekín para afrenta de la nación y el Gobierno. Aquella humillación supuso la destitución del entonces seleccionador, José Antonio Camacho, y la revolución del fútbol chino desde la base. «Allí todo es totalmente diferente. Desde la comida hasta el idioma», argumenta Manuel Irissou, un trotamundos de los banquillos provinciales y exárbitro. «Tácticamente deben mejorar aún muchísimo porque apenas tienen nociones», explica. Después de varios meses en el gigante asiático, Irissou recuerda cómo fue el impacto cultural. «Xining está en una zona muy poco poblada, pero comparada con las ciudades tipo españolas es grandísima», aclara antes de rememorar una tradición culinaria que impactó a la expedición sevillana.

«Allí comer en la calle es muy barato, pero, sobre todo, me chocó un detalle que vi en los mejores restaurantes de la ciudad. A los clientes que llegan a estos establecimientos se les pone como especie de aperitivo un vaso de agua caliente. Aquí se les sirven patatas fritas o aceitunas y allí es un vaso de agua caliente por cómo es el clima. Imagínese la diferencia», bromea. Un shock en la cultura de la Gran Muralla.


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