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«Hijas del sur»: Hambre, dolor y fantasmas

Un puñado de veces al año, el mercado editorial nos acerca una grata sorpresa. Y, muy pocas, una obra de las buenas de verdad. HarperCollins acaba de publicar «Hijas del sur» de Deb Spera. Esta es de las buenas de verdad

29 oct 2019 / 22:42 h - Actualizado: 29 oct 2019 / 23:31 h.
  • Deb Spera. / unknown/Getty Images North America
    Deb Spera. / unknown/Getty Images North America

Esta es una novela contundente, robusta, profunda y letal con la pereza del lector. Su autora, Deb Spera, ha creado las voces de tres mujeres que se retuercen entre almas en pena, sujetos que representan la indecencia y la vergüenza que genera la raza humana a la propia raza humana, entre crímenes a sangre fría y desastres naturales. Pero son tres voces que se estiran para hablar el amor que solo las mujeres pueden sentir por los hijos o por otras mujeres que viven instaladas en la dificultad.

Este relato mezcla el amor salvaje de una madre con la brutalidad de los hombres, con el peligro del entorno y el dolor que te lleva a buscar desesperadamente la felicidad. El hambre que mata, el dolor por estar vivo y los fantasmas, forman una amalgama de la que ningún personaje es capaz de escapar.

Deb Spera (recuerda así ligeramente a William Faulkner) construye un escenario que podemos ver, que se llena de olores que podemos percibir con facilidad, repleto de matices que convierten esas estampas en algo cierto. Con imágenes elementales pegadas a la tierra logra un dibujo maravilloso por su agresividad, hipnótico y perturbador.

«Hijas del sur»: Hambre, dolor y fantasmas
Portada de «Hijas del sur». / El Correo

Y coloca en esos escenarios esas almas tan bien construidas, tan bien perfiladas desde la primera aparición, que corresponde a sus personajes protagonistas (Gertrude, Retta y Annie, van aportando su punto de vista por turnos). Los diálogos buscan esa fricción entre los logos tan necesaria para entender las cosas que nos van contando; el lenguaje de los objetos se impone para que todo tome sentido (en el caso de Retta es especialmente interesante por la mezcla que se produce entre realidad y mundo fantasmal), el correlato objetivo se convierte en una constante que abarca toda la novela y que consigue un efecto, más que atractivo, para el lector puesto que cada cuadro dibujado por Deb Spera se explica a sí mismo y explica, también, el resto.

La acción se desarrolla en Carolina de Sur durante el año 1924. Nada iba bien en ese momento aunque estaba por llegar lo peor. A través de la historia de las tres protagonistas, Spera intenta explicar un universo en el que la maternidad ordena todo, en el que las madres deben cuidar de todo para que el mundo siga adelante.

No se puede saber cómo se comportará la novela en las librerías, pero lo que es seguro es que «Hijas del sur» es una de las novelas del año; por su intensidad, por su carga emocional y por contener un universo que nos atrae irremediablemente.

Atención a la escena del parto en el que Retta asiste a una mujer india. Atención a las reacciones de las mujeres frente a la injusticia de los hombres. Emocionantes y entrañables a partes iguales.

Calificación: Excelente.

Tipo de lectura: Intensa, envolvente.

Tipo de lector: Cualquiera. Algunas escenas solo las puede escribir una mujer con ese despliegue de matices y de sentimientos y, del mismo modo, las disfrutarán más las lectoras.

Argumento: El mundo es hostil. Por eso existen las madres.

Personajes: Un lujo literario. Retta es espectacular.

¿Dónde puede leerse?: Allá donde esté nuestro refugio para imaginar con tranquilidad.


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