martes, 02 marzo 2021
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Javier Camarena o cómo poner un teatro del revés

Javier Camarena volvió a conquistar al público. Un recital tan estupendo como necesario en los tiempos que corren

17 ene 2021 / 08:42 h - Actualizado: 17 ene 2021 / 08:52 h.
"Música","Ópera","Música - Aladar","Críticas","Música clásica"
  • Javier Camarena. / El Correo
    Javier Camarena. / El Correo
  • Javier Camarena. / Javier del Real
    Javier Camarena. / Javier del Real
  • Orquesta Titular del Teatro Real de Madrid. / El Correo
    Orquesta Titular del Teatro Real de Madrid. / El Correo

Rendir a tus pies al público del Teatro Real de Madrid, o del Maestranza de Sevilla o del Teatro de La Scala de Milán, no tiene mucho secreto. Sales al escenario con la cadencia exacta, saludas con emoción exacta, cantas como los ángeles, vuelves a saludar sin prisas, como si se hubiera acabado el mundo y no hubiera nada más allá, y te vas a casa. El problema, claro, es que todo esto (sobre todo lo de cantar como los ángeles) está al alcance de muy pocos. Uno de los cantantes llamados a poner del revés el teatro en el que actúa es Javier Camarena.

El recital fue estupendo, vibrante; estuvo envuelto en la emoción y en el cariño de un público que se rinde a los pies del cantante aunque no salga al escenario con la cadencia exacta, ni cante como los ángeles ni nada de eso. De hecho, en el recital del pasado viernes en el Teatro Real, Camarena comenzó algo dubitativo, inseguro e incómodo. Las dos primeras arias fueron solo correctas para el nivel de este cantante. Pero que conste que me pasa, siempre que hablo de él, que pienso que le ocurre lo mismo que a Woody Allen con su cine; lo peor que hace es extraordinario si se compara con lo mejor de otros.

La primera parte del concierto sumaba cuatro arias francesas de Gounod, Lalo y Donizetti. En la segunda disfrutamos de la voz de Javier Camarena interpretando arias de Donizetti y Rossini. El tenor descansaba mientras se escuchaban las oberturas de «Zampa» de Hérold, «La Belle Hélène» de Offenbach, «L’italiana in Algeri» de Rossini y el «Roberto Devereux» de Donizetti, que la Orquesta Titular del Teatro Real ofrecía mostrando lo mejor de sí con Iván López-Reynoso a los mandos. Impetuoso, casi fogoso, y dejando detalles más que interesantes como por ejemplo las entradas de los metales cuando tocaba.

Javier Camarena es capaz de afilar la voz hasta llegar a un extremo al que pocos han llegado sin tener verdaderos problemas. La limpieza con la que este tenor logra interpretar en las zonas más agudas es impresionante; pero no sé si es más impactante eso o el camino que hace, como si no pasara nada, desde un tono medio aterciopelado y emocionante al territorio más extremo en ambos sentidos. Camarena rebosa técnica y talento a partes iguales.

Para rematar, el tenor ofreció una pieza de propina que servía de homenaje al cantante Armando Manzanero, fallecido a causa de la Covid-19. Le acompañaba eal piano Ángel Rodríguez. Mejor no se puede cantar ese bolero titulado «Esta noche vi llover» y que tantas veces se ha escuchado desde que Manzanero lo compuso.

Madrid ha sido algo así como el paraíso para cantantes, músicos y público, durante tres días. En ningún lugar del mundo (no es un eufemismo) se está arriesgando tanto para poder salvar la cultura y lo que representa. Y, honestamente, creo que parte de las larguísimas ovaciones que recibió Camarena fueron para el Teatro Real. Por cierto, y hablando de ovaciones, por razones completamente opuestas, mientras me unía incondicionalmente a los aplausos cariñosos y auténticos del público, pensé en esos actos que se producían en la URSS y a los que asistía Stalin. Allí no dejaba de aplaudir nadie para que no pareciese que hacía un feo al líder y había desmayos por doquier, por cansancio y pos nervios (alguno terminaba en un gulag). En el Real de Madrid nadie quería ser el primero en dejarlo, eso sí, por devoción absoluta.

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Programa

FERDINAND HÉROLD (1791-1833)

Zampa - Obertura

CHARLES GOUNOD (1818-1893)

Roméo et Juliette - «L’amour! L’amour!... Ah! Lève-toi, soleil!»

ÉDOUARD LALO (1823-1892)

Le roi d’Ys - «Vainement, ma bien-aimée»

JACQUES OFFENBACH (1819-1880)

La belle Hélène - Obertura

GAETANO DONIZETTI (1797-1848)

Dom Sébastien, Roi de Portugal - «Seul sur la terre»

Rita, ou Le mari battu - «Je suis joyeux comme un pinson»

PARTE II

GIOACHINO ROSSINI (1792-1868)

L’Italiana in Algeri - Obertura

«Oh, come il cor di giubilo»

Ricciardo e Zoraide - «S’ella mi è ognor fedele... Qual sarà mai la gioia»

GAETANO DONIZETTI (1797-1848)

Roberto Devereux - Obertura

Don Pasquale - «Povero Ernesto!... Cercherò lontana terra... E se fia che ad altro oggetto»

Roberto Devereux - «Ed ancor la tremenda porta... Come uno spirito angelico»

«Bagnato il sen di lacrime»


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