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«Las hijas del Reich»: Corre, corre, que te pillo

Película entretenida y poco más. Un ejemplo de cómo se puede tirar por la borda una buena idea con un guion bastante ramplón

25 may 2021 / 09:22 h - Actualizado: 25 may 2021 / 09:47 h.
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  • Carla Juri y Judi Dench en una escena de la película. / El correo
    Carla Juri y Judi Dench en una escena de la película. / El correo

Una película puede ser entretenida y solo eso. Vale. Una película no puede ser entretenida si para ello se convierte en un disparate. También vale. Este es el caso de «Las hijas del Reich» («Six Minutes to Midnight», 2020) una película dirigida por Andy Goddard que arranca manejando una idea interesante y se vacía por los cuatro costados en el momento de tener que exponer un desarrollo que traiciona el planteamiento inicial.

Un grupo de chicas alemanas (hijas de nazis poderosos) estudia en la escuela Augusta-Victoria, un centro de formación situado en la costa sur inglesa. Corre el año 1.939. Allí las chicas viven un régimen en el que lo importante es, además de hablar inglés, realzar la imagen de la mujer alemana que el Reich dibuja como perfecta aria. Están condenadas a ser moneda de cambio a las puertas de una guerra que ya parece inevitable. Todo se llena de espías, de dudas. No se sabe quién está de un lado o de otro...

«Las hijas del Reich»: Corre, corre, que te pillo

Y con este planteamiento tenemos una primera parte en la que ese espíritu alemán crece como la espuma y, con él, la inquietud por lo que sucede. El fascismo sigue su curso porque se permite todo por parte de todos. Pero, del mismo modo, tenemos una segunda parte y un desenlace que van del chiste a lo inexplicable. La persecución del personaje masculino principal termina siendo absurdo. A todo correr, el bueno escapa de distintos peligros que acechan. Los policías terminan siendo el ejemplo de estereotipo del que hay que huir como del diablo. Y el desenlace es previsible y atropellado.

Si bien la puesta en escena es elegante, si bien la cámara no maltrata demasiado lo que enseña; el guion deja flecos por todos los lados posibles. El propio director, Andy Goddard, junto a Eddie Izzard y Celyn Jones (son los guionistas), convierten una trama con posibilidades en un verdadero desierto cinematográfico. Ahora bien, la película se deja ver. Espías, cierta tensión narrativa, unas interpretaciones que en el arranque nos arrastran hasta territorios en los que el interés se despierta (Eddie Izzard, Carla Juri y Judi Dench defienden sus papeles con solvencia) y una fotografía preciosa, son ingredientes que, si el espectador no tiene ganas de instalarse en la exigencia, funcionan para entretener.

«Las hijas del Reich»: Corre, corre, que te pillo

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