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«El mayor reto fue la parte espiritual»

Andreas Muñoz es el protagonista de la película ‘Ignacio de Loyola’, una producción que muestra el lado más humano de uno de los personajes cristianos más célebres de la historia

16 jun 2017 / 06:13 h - Actualizado: 16 jun 2017 / 09:05 h.
"Cultura","Cine"
  • El largometraje aborda las dos facetas de Ignacio de Loyola, la espiritual y, antes que ello, la de soldado. / El Correo
    El largometraje aborda las dos facetas de Ignacio de Loyola, la espiritual y, antes que ello, la de soldado. / El Correo
  • Uno de los fotogramas de la película recién estrenada. / El Correo
    Uno de los fotogramas de la película recién estrenada. / El Correo

Se estrena hoy la película Ignacio de Loyola, una producción filipina dirigida por Paolo Dy, con un presupuesto de casi un millón de dólares, rodada íntegramente durante 17 días en España y con actores españoles. La productora que distribuye la película en España, que además es sevillana, estrenó el largometraje ayer por primera vez en la ciudad hispalense y hoy lo hace en todos los cines de España para contar la emocionante historia de un soldado que, egocéntrico, mujeriego y obsesionado con las espadas, a raíz de un lesión causada en la batalla de Pamplona de 1521 y postrado en la cama, abandona la vida en la que siempre creyó para dedicarse a ayudar a los demás hasta el extremo de convertirse en santo.

El actor madrileño Andreas Muñoz, protagonista del filme, cuenta a El Correo que un buen amigo suyo fue quién le propuso que se presentara al casting que la productora estaba realizando en Madrid, «que el papel tenía que ser suyo» porque se adaptaba muy bien a su persona: «Soy espadachín y sé montar a caballo», explicó, y aunque al final no pudo asistir, envió a su hermano «que también tiene algo de culpa en que hoy esté aquí», porque les habló del actor y su carrera. Seis meses después, en otro casting en Barcelona, «contactaron conmigo y me presenté», comenta.

No obstante, de Ignacio de Loyola «solo conocía su nombre y que era un santo, como mucha gente», confiesa el madrileño, aunque no significó ningún problema porque en su propósito de introducirse de lleno en el personaje preguntó a la productora para que le enviaran toda la documentación. «Fui a museos o vi última película que es de 1949», entre otras cosas. En definitiva, «quería saber más sobre su vida de soldado y sus inquietudes» porque sobre la de santo sí había más escrito.

Ignacio de Loyola –Íñigo, en su primera etapa– muestra un desarrollo psicológico y de personalidad muy significativo durante la película, hasta el punto que podemos ver «dos personas diferentes» por lo que el mayor reto para Andreas Muñoz fue «la conversión de soldado a peregrino, llegar a la espiritualidad y pasar del egocentrismo a dar toda tu vida a los demás» a pesar de que «la preparación física y brutal que requería el personaje» junto con la necesidad «que tuve de sentir la tierra» ya que «ahora todo es más virtual, pero antes solo existía la tierra», se tradujo en un entrenamiento exhaustivo. Respecto a esto último, no solo ha sido un reto profesional del que se ha «beneficiado mucho por el papel protagonista y en inglés» que interpreta sino que este personaje le ha influido «en cuanto a esa parte espiritual que te hace pensar muchísimo y poner los pies en la tierra, a escuchar y ser paciente», confiesa emocionado.

La película, grabada en Navarra, San Sebastián y Pamplona, en localizaciones tan enigmáticas como las Cuevas de Zugarramurdi, y que cuenta la historia de un personaje que dio su vida por España y del que se conoce muy poco, producida con buenos equipos y con muy buena intención, lejos de aburrir como otras del género, incluye el drama y la emoción suficiente para convertirse en la primera opción del fin de semana.

Andreas Muñoz empezó su carrera a la corta edad de los nueve años con El espinazo del diablo, de Guillermo del Toro y producida por Almodóvar. A partir de ahí, ha actuado en diferentes producciones españolas e internacionales. Entre ellas, los títulos Volando voy de Albadalejo, y Arena en los bolsillos de Martínez Herrada. En la serie Cuéntame cómo pasó y, más recientemente, en Mar de plástico. Después de estudiar arte dramático en Madrid se trasladó a Reino Unido para seguir formándose, dónde más tarde interpretaría a Hamlet en la Royal Shakespeare Company.


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