jueves, 05 diciembre 2019

Arias: «Si hubiésemos ganado la final, me habría marchado»

El exdirector deportivo del Sevilla analiza su paso por el club. «Nos han matado los cinco o seis resultados abultados, que encendieron esa alarma en la opinión pública», afirma entre otras cosas

23 jun 2018 / 16:22 h - Actualizado: 23 jun 2018 / 17:41 h.
  • Óscar Arias, exdirector deportivo del Sevilla. / Manuel Gómez
    Óscar Arias, exdirector deportivo del Sevilla. / Manuel Gómez

Óscar Arias ha vuelto a hablar, meses después de su marcha del Sevilla, y ha analizado su papel como director deportivo, tan cuestionado que hasta el propio club decidió destituirle antes de terminar la temporada.

«Llevaba tiempo pensando qué hacer al final de la temporada. Me preguntas si me hubiesen cesado y te digo que si hubiésemos ganado la final de Copa, me habría marchado. Lo tenía madurado porque ganando una final y vivir lo que se ha vivido en contra de mi persona creo que ha sido excesivo. De todos modos, lo más seguro es que me hubiese marchado en cualquier caso pero al perderla no hubo tiempo de ni pensarlo o plantearlo», explica en Marca.

Arias habla de una campaña «con subidas y bajadas». «De partidos memorables a otros injustificables. Resultados abultados que son dolorosos y afectan a la percepción por encima de la realidad», dice, al tiempo que afirma que «todo ha estado más supervisado, fiscalizado o tutelado». «Me he sentido totalmente respaldado y apoyado por los profesionales de los que dispone el club, quiero que eso vaya por delante. La intención era estar más encima mía porque se sabía que la sustitución de Monchi iba a ser muy difícil. Cualquier cosa que ocurría se le daba una trascendencia importante. También mediáticamente. Se le está quintando valor a lo excepcional, como llegar a cuartos de final de la Champions o jugar una final de la Copa», apunta.

En su opinión, «nos han matado los cinco o seis resultados abultados, que encendieron esa alarma en la opinión pública». «Es un borrón importante en la trayectoria y un motivo para estar cabreados. Yo el primero. Sin esos resultados, aunque con derrotas, lo mismo la percepción era distinta, aunque el culpable estuviese ya señalado», dice.

El exdirector deportivo habla, entre otras cosas, de la etapa Berizzo, que «no funcionó, aunque todos estábamos convencidos de su contratación». «Pero el equipo, pese a que se mantenía, iba en decadencia, bajo mi percepción. Los jugadores no estaban convencidos con la idea y decidimos que lo mejor era cambiar. Ha sido la decisión más difícil de mi carrera profesional. Después se apostó por Vincenzo, con un perfil ajustado a nuestra plantilla. En los cuatro meses que ha estado todos percibimos una clarísima mejoría. Pero tuvo que jugar dos partidos por semana, sin poder inculcar ideas y trabajar conceptos. La gestión de la plantilla podíamos haberla hecha mejor, dando minutos a jugadores para refrescar el equipo», señala.

Hablando de Montella, explica que «el entrenador creía en un bloque, que le dio rendimiento, y además en Italia se insiste en los mismos futbolistas, es otra cultura de ver la gestión de las plantillas». «Podía haber gestionado mejor, pero es su responsabilidad y se sentía seguro con lo que le funcionaba porque no había podido trabajar con todos. Él, por ejemplo, no veía a Roque para jugar en lugar de Banega y N’Zonzi. Pensaba más en el año próximo, con una pretemporada y todos al mismo nivel competitivo. Quizás se equivocó él y nosotros», opina.

Las carencias en la delantera fueron muy comentadas a lo largo de la temporada. «Todos los jugadores, los nuevos y los viejos han estado por debajo de su nivel goleador. Sarabia, Correa, Mudo... No sólo Muriel, que la crítica decía que con 20 millones había que firmar un delantero de 30 goles. Por ese precio nadie te garantiza eso en el mercado. Todos sabemos que el valor de mercado de un jugador que acredita esos números está muy por encima de esa cifra. El Sevilla nunca ha firmado además así porque no puede o no es esa su forma de actuar. Es apostar por un jugador que pueda hacerlos en el Sevilla. Pero si el equipo el año que viene, con la misma plantilla, se quita la psicosis de este año y anota goles ¿decimos que es un equipo con gol? Hay muchos jugadores con gol que han estado por debajo de su nivel en esta faceta», dice Arias.

Respecto al plantel, reconoce que los elogios a éste de Joaquín Caparrós los ve hasta lógicos. «No me sorprende porque la plantilla la he hecho yo y sé lo que puede dar y el valor que tiene. Yo estoy muy tranquilo porque tengo el reconocimiento del mundo del fútbol, de los profesionales, de gente que veía la plantilla y nos decía que teníamos dos onces para competir con cualquiera. Un equipo que ha superado a Atlético y United a doble partido. Han pasado cosas difíciles de explicar porque estos no son matemáticas. Hace dos años con Unai estuvimos todo el año sin ganar fuera, algo extrañísimo y casi imposible que se pueda dar. Cosas del fútbol», afirma.

Precisamente, del utrerano, dice: «Ha sido un entrenador importante a nivel español y en esta segunda etapa ha realizado un gran trabajo para alcanzar el objetivo europeo. No lo conocemos en esta nueva faceta para él y le deseo la mejor de las suertes. Lo importante, como dijo Monchi, es que no se toque lo bueno que hay dentro de la estructura deportiva y su forma de funcionar, y no se deje en un segundo plano, cuando ha sido la piedra angular de este club. Y que al final no nos olvidemos que lo importante es tener una buena plantilla. Los que salen al verde son los que hacen grande o pequeño a un club. Pero de verdad que le vaya bien, de corazón».

Arias también tiene palabras para Vitolo. «Ha sido una decepción en lo personal. No he vuelto a hablar con él ni creo que lo vuelva hacer. Él ha jugado con la situación y ha cambiado de opinión varias veces hasta que se va al Atlético. Pero cuando nos damos la mano, nos damos la mano, ya no hay más», comenta.

«SE ROMPÍA UN LAVADO Y LLAMABAN A MONCHI». El peso específico de Monchi era enorme en todo el club. Las declaraciones de Arias lo dejan claro. «Partamos de la base que ha sido un año complicado incluso antes de empezar. Un año que empieza con la salida de Monchi, que ha sido una de las personas más importantes en la historia reciente de este club. Las comparaciones con él iban a estar ahí y en ellas siempre iba a salir perdiendo. Monchi, además, creció y evolucionó con el Sevilla. Acapara mucho y está en muchísimos temas, asumiendo un protagonismo de manera natural, gracias a su brutal forma de trabajar, que crea una dependencia de Monchi dentro del club para todo. Situaciones que me extrañaban muchísimo, como que se rompía un lavabo en la Ciudad Deportiva y llamaban a Monchi; en un problema con un cadete llamaban a Monchi; un problema con un socio o los abonos y llamaban a Monchi. ‘¿Qué eres en el club?’, le decía yo. Su salida genera un vacío enorme. Aunque el club está bien estructurado y dispone de magníficos profesionales en todos los departamentos, la realidad es que en el día a día casi todo pasaba por él. De ahí nace todo torcido, cuando llego yo y me encuentro ese miedo al vacío que supone su marcha», comenta.


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