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La Ética, en pie de guerra contra Celaá

29 nov 2020 / 04:30 h - Actualizado: 29 nov 2020 / 04:30 h.
"Crónicas empresariales"
  • EFE/Fernando Villar
    EFE/Fernando Villar

¿Quién dice que los filósofos están en las nubes? Pues anda que no se muestran indignados en un nuevo intento para que no los maten a ellos y a sus disciplinas. La Ley Celaá atenta contra una de ellas, la Ética, y la ética lo envuelve todo, afirman sus estudiosos, desde el individuo hasta la empresa y la sociedad en que ambos se insertan. Es imprescindible, por tanto.

Nada menos que hace diez años, en 2010, la redacción del diario La Vanguardia elaboró un texto en el que relacionaba la Ética con la Empresa mediante estas palabras:

“Cualquier buen directivo empresarial sabe que las actuaciones poco éticas tienen muchos riesgos. En sentido positivo, la reputación empresarial y la generación de confianza están estrechamente relacionadas con la honradez, la transparencia, la calidad del servicio y la responsabilidad empresarial. La ética no es un añadido, sino un componente esencial de la empresa. Se concreta en principios y valores que han de guiar la actuación en la actividad empresarial. La ética exige considerar que lo más importante son las personas. Estimamos, además, que pensar en ellas es rentable. En torno a este criterio primordial giran cuatro valores: pienso en los demás (generosidad, comprensión), pongo pasión y alegría en todo lo que hago, quiero conseguir grandes cosas con humildad (objetivos audaces, tenacidad) y decido con gran autonomía, aplicando el sentido común (iniciativa, confianza, focalización). Sólo contratamos a personas que puedan y quieran vivirlos. Procuramos ser coherentes”.

Lo que dice la LOMLOE para la ESO

Ha sido divertido para mí sumergirme en el texto de esa ley de la señora Celaá para ver las enmiendas que le hacen a la ley Wert. Me lo paso bien sobre todo cuando leo la ridiculez del lenguaje inclusivo y hasta la sustitución lingüístico-metafórica de la supremacía del varón por la de la hembra. Lo de alumnos y alumnas llega a agobiar, empobrece el texto y disminuye su agilidad. Vale, me rindo, no usen el género neutro que es “los alumnos” pero escriban entonces el alumnado, el discente, como norma general, no como excepcional. No, tampoco, acaso porque es el alumnado, no la alumnada o el discente, no la discente. Y, en una ocasión, la ley Wert había escrito “hombres y mujeres” y el enmendador lo ha sustituido por “mujeres y hombres”. Bueno, una obra de caridad no cuesta nada, si así son felices, adelante. Sin embargo, cuando llega la hora de la verdad, esto es, cuando llega lo importante, en este caso, el conocimiento en Ética y Filosofía -que son la base de todos los saberes- se acabó el progresismo, aparecen los reaccionarios conversos de la posmodernidad.

El Artículo 24, relativo a “Organización de los cursos primero a tercero de Educación Secundaria Obligatoria” establece: “1. Las materias de los cursos primero a tercero de la etapa, que se podrán agrupar en ámbitos, serán las siguientes: a) Biología y Geología. b) Educación Física. c) Educación Plástica, Visual y Audiovisual. d) Física y Química. e) Geografía e Historia. f) Lengua Castellana y Literatura y, si la hubiere, Lengua Cooficial y Literatura. g) Lengua Extranjera. h) Matemáticas. i) Música. j) Tecnología”.

Y añade: “Las Administraciones educativas podrán incluir una segunda lengua extranjera entre las materias a las que se refiere este apartado. 2. En cada uno de los cursos todos los alumnos y alumnas cursarán las materias siguientes: a) Biología y Geología y/o Física y Química. b) Educación Física. c) Geografía e Historia. d) Lengua Castellana y Literatura y, si la hubiere, Lengua Cooficial y Literatura. e) Lengua Extranjera. f) Matemáticas.3. Asimismo, en el conjunto de los tres cursos, los alumnos y alumnas cursarán alguna materia optativa, que también podrá configurarse como un trabajo monográfico o un proyecto de colaboración con un servicio a la comunidad. Las Administraciones educativas regularán esta oferta, que deberá incluir, al menos, Cultura Clásica, una segunda Lengua Extranjera y una materia para el desarrollo de la competencia digital. En el caso de la segunda Lengua Extranjera, se garantizará su oferta en todos los cursos”.

El Artículo 25 se refiere a “Organización del cuarto curso de la educación secundaria obligatoria” y recoge: “1. Las materias que deberá cursar todo el alumnado de 4º curso serán las siguientes: a) Educación Física. b) Geografía e Historia. c) Lengua Castellana y Literatura y, si la hubiere, Lengua Cooficial y Literatura. d) Lengua Extranjera. e) Matemáticas, con dos opciones diferenciadas”.

¿Dónde está la Filosofía y la Ética?

En ninguna parte, como no sea una optativa o un simple trabajo, los alumnos llegan a bachillerato sin saber nada de la base del conocimiento de la Humanidad porque se desea que eso se meta en Historia algo a lo que se niegan, y con razón, los especialistas en Filosofía y Ética. El Artículo 34, “Organización general del bachillerato”, en su punto 6 establece que “las materias comunes del bachillerato serán las siguientes: a) Educación Física. b) Filosofía. c) Historia de la Filosofía. d) Historia de España. e) Lengua Castellana y Literatura y, si la hubiere, Lengua Cooficial y Literatura. f) Lengua Extranjera”. ¡Eureka! Habemus Filosofía. ¿Más vale tarde que nunca? Los expertos en la materia “exiliada” de los primeros cursos de la formación humana sostienen que eso no puede ser.

En una “Carta a favor de la ética y la filosofía en los institutos de secundaria”, profesores de diferentes institutos de secundaria de las Islas Baleares, le indicaban a la ministra el 18 de noviembre de 2020 que están “preocupados y preocupadas [serán profesores pero se nota que las normas de la RAE les pesan menos que sus simpatías ideológicas] por la situación de la Filosofía en la nueva ley”. Por ello, le recordaban a la señora Celaá que en octubre de 2018 se votó un texto en el Congreso en el que se establecía que en «el nuevo currículum de 4º de la ESO incorporará la asignatura de Ética como materia común y obligatoria». Como por el momento no ha sido así -a ver lo que decide el Senado- los citados docentes razonaban que “lo que realmente necesitan nuestros alumnos y alumnas es una asignatura de Valores Éticos en todos los cursos de la ESO y una materia de Ética de dos horas semanales para 4º de la ESO. No se puede tratar todo su contenido esencial durante un solo curso. Sería anecdótico. Serían algo más de 35 horas en toda la vida de un alumno o alumna de secundaria. Es ridiculizar y menospreciar la Ética y la Filosofía. No puede acabar la Ética, en este caso, en algo marginal y circunstancial, cuando la reflexión ética, la filosofía moral, debería atravesar todo nuestro ser durante toda la vida. El quehacer ético es una tarea infinita”.

La necesidad de “elegir”

La fundamentación sobre la necesidad de la ética en todas las facetas de la enseñanza la lleva a cabo Txetxu Ausín, Científico Titular, Instituto de Filosofía, Grupo de Ética Aplicada, Centro de Ciencias Humanas y Sociales (CCHS - CSIC), de la siguiente manera:

“Las raíces de la moral se encuentran en la libertad del ser humano en tanto en cuanto se ve en la necesidad de “elegir” entre una gama de posibilidades y, sobre todo, dicho individuo debe hacer la buena elección y hacerse responsable de ella. ‘Bien’ y ‘deber’ son los dos términos morales fundamentales y el ser humano, en tanto que ser social, es necesariamente también un ser moral. Cuando justificamos racionalmente la moral, estamos haciendo ética. Por tanto, la ética es una reflexión acerca de la moral, acerca de los fundamentos de la propia conducta. Sus señorías tienen la posibilidad de hacer o no hacer, de posibilitar o no una docencia rigurosa de los conceptos, teorías y argumentos de la ética para que nuestros jóvenes, las futuras generaciones, se hagan las preguntas sobre hacer o no hacer y no se conviertan en meros espectadores de un futuro desafiante y por construir. Hacer o no hacer para ser sujetos activos de la vida social. Esta es la cuestión”.

Hombre de negocios pero ser humano repugnante

Raúl G. Tendero, profesor de filosofía en un instituto de la Comunidad de Madrid, opina en una entrevista que “se puede ser un exitoso hombre de negocios y a la vez un ser humano repugnante. Se puede ser un gran especialista en cualquier disciplina de estudio o sector laboral y un absoluto idiota (de idiotés, aquel que desprecia los asuntos públicos en favor exclusivamente de sus intereses privados). Es más, parece que en el mundo en que vivimos, para alcanzar el éxito hay que haber cometido algunas inmoralidades, si es que no exige ser un auténtico indigente moral”.

Y añade para diferenciar la filosofía de posibles materias adoctrinadoras, sean del signo que sean: “Ahora bien, también podemos entender el éxito profesional desde la psicología humanista y plantearlo en términos de autorrealización. Y solo se puede sentir realizado el que se encuentra bien con los demás y consigo mismo. O también podemos tener en cuenta los códigos deontológicos de cada una de las profesiones: tener éxito profesional es ser un buen profesional, es decir, hacer bien tu trabajo, lo cual exige cumplir con determinados deberes inexcusables que el trabajador comprende y practica. No se trata de una imposición, sino de una elección. Como puedes ver, todo esto es reflexión ética, no valores cívicos y constitucionales. Filosofía, no doctrina”.

Exacto, reflexión ética, que excluye el adoctrinamiento al que sin duda van a ser sometidos nuestros menores. ¿Qué se pretende enseñar en esa materia de valores constitucionales, etc.? Los textos oficiales afirman que se va a enseñar la importancia de los derechos humanos, así como el análisis de las vulneraciones de los derechos humanos, aprendiendo a luchar contra las injusticias. Asimismo, los alumnos aprenderán también a luchar contra el machismo, la xenofobia, el racismo, la homofobia, la transfobia, los populismos, los totalitarismos, etc., para encaminar su futuro hacia una sociedad más justa y decente, a través del estudio, el análisis y la reflexión.

Todo muy lindo, pero la reflexión no puede ir en una sola dirección sino en varias, en multitud de ellas, en eso se diferencia la enseñanza libre y democrática de otra, propia de la dictadura posmoderna.

Más allá de la simple lógica de producción

Quien se ha pronunciado más duramente contra los “olvidos” de la ley Celaá en materia de Ética y Filosofía -en lo que coincide con el salvaje neoliberalismo- ha sido la Red Iberoamericana de Filosofía que ha hecho público un breve pero suculento comunicado firmado en Ciudad de México el 20 de noviembre de 2020 por su presidenta, Amalia Xochitl López Molina, “en contra de la eliminación de la ética en España” en el que recalca:

“La Red Iberoamericana de Filosofía (RIF), integrada por asociaciones e institutos de Filosofía de Latinoamérica, el Caribe, España y Portugal hace un llamado a las autoridades educativas de España, en particular al Senado de España, para que se niegue rotundamente a aprobar la Ley Orgánica de Modificación de la Ley Orgánica de Educación (LOMLOE), conocida como Ley Celaá, la cual no incorpora la propuesta de obligatoriedad de la enseñanza de Ética en cuarto grado de la Educación Secundaria Obligatoria (ESO), lo que no representa un avance en materia educativa para la Filosofía desde la aprobación de la Ley Orgánica para la Mejora de la Calidad Educativa (LOMCE) en 2013. Asimismo, la RIF manifiesta su total respaldo a las exigencias y acciones que en este momento está llevando a cabo la Red Española de Filosofía (REF) para que no se cometa semejante atropello a la educación humanística, al libre pensamiento, los valores y responsabilidades que promueve la Ética. Lamentamos el desconocimiento que muchas autoridades tienen de la imprescindible función de la Ética para crear sociedades más justas, democráticas y con capacidad de diálogo para resolver problemas, por lo que han generado un hostigamiento constante contra las disciplinas que no comprenden y consideran “improductivas”. Sin embargo, desde finales del siglo XX se ha demostrado que un mundo sin el cultivo de la Filosofía como disciplina y las humanidades, resulta imposible e impensable, porque lleva a la crisis a los Estados que han pugnado por su desaparición. Y hoy día, frente a los efectos tan negativos que ha evidenciado la pandemia el virus Sars-cov-2, es más que necesaria la Ética para la recomposición del tejido social, las relaciones con el medio ambiente y para el desarrollo pleno de todas las personas y culturas. Un país que no cultiva las humanidades no podrá aspirar a construir una sociedad justa, democrática libre e intercultural, fundamentos indispensables para la construcción de una vía alterna a la simple lógica de producción.

Ahí queda eso. Y es que hay pandemia iguales o peores que la Covid-19; como constata Emilio Lledó en una entrevista en el diario El País: “me preocupa que esto [la Covid-19] sirva en cambio para ocultar otras pandemias gravísimas, plagas como el deterioro de la educación, de la cultura y del conocimiento”. En efecto, si todo eso se deteriora, por añadidura se deteriorará cualquier actividad empresarial.


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