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«La producción ecológica no es más cara que la convencional»

Su abuelo compró varias fincas en Sevilla en 1936 dando origen a lo que hoy es Cortijo Las Palomas, especializada en producción ecológica «por convicción». Ahora lanzarán una plataforma de venta directa para acercar sus productos al consumidor final

18 feb 2018 / 08:18 h - Actualizado: 17 feb 2018 / 20:34 h.
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  • Los hermanos Pedro y Arturo Fernández Leal conforman la tercera generación al frente de Cortijo Las Palomas. / Rosa Fernández Leal
    Los hermanos Pedro y Arturo Fernández Leal conforman la tercera generación al frente de Cortijo Las Palomas. / Rosa Fernández Leal

¿Quién está detrás de Cortijo Las Palomas?

—Mi hermano Pedro y yo somos la tercera generación dedicada a la producción y comercialización de frutas y hortalizas ecológicas. Él estudió Dirección y Administración de Empresas y se encarga de las áreas de producción y contabilidad y yo estudié Ingeniería y llevo la comercialización y calidad. Terminamos la carrera en 2006 y decidimos tomar las riendas de la empresa.

—¿Quién sembró la semilla del negocio?

—Nuestro orígenes se remontan a 1936, cuando mi abuelo compró varias fincas en Sevilla y comenzó a producir bajo estándares de producción ecológica aunque entonces no existían organismos certificadores. Lo hacemos por convicción no por querer aprovechar el boom de lo ecológico.

—¿En qué producciones están especializados?

—En espárrago verde, calabaza tipo cacahuete, boniato, remolacha, melón galia y sandía. Aparte también comercializamos naranjas y limones de la zona de Los Alcores. No siempre nos hemos dedicado a las frutas y hortalizas. También hemos plantado cereales, algodón, girasol, plantas aromáticas... y hemos tenido contratos con farmacéuticas para producir la base de algunos productos. Probablemente lo retomaremos a corto plazo, ahora estamos en negociaciones.

—¿Para qué productos?

—Estamos en conversaciones pero a modo de ejemplo te puedo decir que tuvimos sembrado en el pasado –hace 25 o 30 años– opiáceos y una línea para la extracción de aceites esenciales.

—¿Dónde están ubicados?

—Tenemos dos fincas. Una en Carmona que tiene 360 hectáreas y otra en Osuna con 250. En la primera tenemos 120 hectáreas dedicadas a frutas y hortalizas, el resto está en barbecho para tener buenas rotaciones de cultivos. En la de Osuna hemos tendido a la siembra del olivar para la producción de aceite ecológico. Lo comercializamos durante un tiempo. Ahora queremos retomarlo y vamos a envasar con nuestra propia marca.

—Se pusieron al frente de la empresa cuando arrancó la crisis. ¿Cómo gestionaron ese periodo?

—Nosotros iniciamos los cultivos hortofrutícolas. Partimos de cero en la búsqueda de clientes, así que la crisis no la hemos notado. Tenemos conocimiento de idiomas y eso supuso un punto de inflexión. Iniciamos la actividad exportadora con una empresa de Perpignan para la que producíamos espárrago verde ecológico. Pero el salto exportador fue dos años después con viajes comerciales, visitas... Mi mujer es belga y nos ayudó con los países nórdicos.

—¿A qué países exportan?

—Vendemos en Inglaterra, Bélgica, Holanda, Suecia, Dinamarca, Luxemburgo y Alemania. Con Italia empezamos la semana pasada con un pedido de un cliente.

—¿Quiénes son sus clientes?

—No nos limitamos a un perfil concreto de cliente en la búsqueda de distribuidores, mayoristas, venta directa a supermercados...

—¿Cuánto representa España de vuestras ventas?

—Un 10 por ciento, concentrado además en Madrid y Barcelona. No hemos prestado atención al mercado nacional aunque ahora sí se nota una tendencia de crecimiento en el consumo ecológico en España.

—¿Qué proyectos de expansión tienen en mente?

—Queremos lanzar una plataforma de venta directa al consumidor. Probablemente será online pero abriremos otras vías, no queremos limitarnos al mercado local. Muchas veces el producto se encarece mucho por cuestión de los intermediarios.

—¿Es el precio el principal hándicap para crecer en el mercado nacional?

—Se puede consumir ecológico haciendo una buena estrategia comercial. Podemos llegar al consumidor final con precios que igualen a los del producto convencional en el supermercado. No comparto la opinión de que lo ecológico sale muy caro. Sale caro porque hay mucho intermediario, pero no si llegas directamente al consumidor. Llevamos tres meses de desarrollo, visitando productores, algo que seguiremos haciendo hasta junio, y lanzaremos la venta directa después del verano.

—¿Cómo van a salvar el escollo de la limitada producción de cultivos que tienen?

—Estamos especializados en seis productos pero el consumidor te demanda 30 o 40 referencias. No podemos producirlas, pero sí conocemos fantásticos agricultores ecológicos. Cuantas más opciones podamos ofrecer al consumidor, mejor. Hoy día éste quiere encontrar todos los productos en un mismo sitio porque el ritmo de vida que llevamos no deja tiempo para buscar en sitios distintos. Esa es mi apuesta.

—¿Lo ecológico está de moda?

—Hay de todo. Hay muchos agricultores que han visto que está funcionando y se han subido al carro, pero otros comenzaron hace muchos años. Recuerdo haber ido a la feria Biofach en Alemania con 18 años y recuerdo la pequeña dimensión que tenía. Ha cambiado mucho: ahora hay muchos productos y empresas. Es un sector que se ha desarrollado mucho en los últimos 15 años. En España llega con algo de retraso pero es un mercado potencial.


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