Son y están

«He aprendido a competir muy relajada y todo el esfuerzo fluye divertidamente»

Pilar Lamadrid Trueba. Windsurfista. Desde el pasado día 15 de junio la regatista sevillana está situada en primer lugar del ránking mundial en la modalidad de vela iQFoil. Ultima su preparación para representar a España en los Juegos Mediterráneos, que comienzan el próximo fin de semana en Orán (Argelia) y tiene como gran reto participar en la cita olímpica de París 2024

Juan Luis Pavón juanluispavon1 /
19 jun 2022 / 07:16 h - Actualizado: 19 jun 2022 / 07:29 h.
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  • La sevillana Pilar Lamadrid se entrena habitualmente en el litoral de El Puerto de Santa María, donde reside. / El Correo
    La sevillana Pilar Lamadrid se entrena habitualmente en el litoral de El Puerto de Santa María, donde reside. / El Correo

Junto al Mar Menor, desde el municipio murciano de Los Alcázares, y a las órdenes del técnico Mateo Sanz, de la selección española, Pilar Lamadrid vive la ola de calor de un modo muy distinto al común de los españoles. Sus sudores navegan olas de motivación a toda vela. La Federación Internacional de Vela ha actualizado esta semana el ranking mundial de puntuación en la modalidad iQFoil y en primer lugar sitúa a la regatista sevillana, de 25 años de edad, perteneciente al Club Náutico Puerto Sherry y residente en El Puerto de Santa María. Gran logro merced a su espectacular progresión, con triunfos en lo que va de año en la New Year Race Bahía de Cádiz, en los International Games de Lanzarote, en la Semana Olímpica de Andalucía, y subcampeona en la Copa del Mundo, disputada en Palma de Mallorca. Desde agosto de 2021 está entre las diez primeras del 'ranking' mundial. La próxima semana viaja a Orán (Argelia) para intentar conseguir medalla en los Juegos Mediterráneos.

¿Cuáles son sus coordenadas personales?

Nací en Sevilla. Mi madre, Pilar Trueba, es diseñadora de moda, su marca es Candela Solo Flamenco. Tuvo que cerrar la tienda por culpa de la pandemia y ahora todo lo vende online. Mi padre, Fernando González de Lamadrid, desde su juventud se ha dedicado a la vela, primero compitiendo y después enseñando. Ha tenido escuelas de vela en Matalascañas y en Islantilla, ahora está muy implicado en apoyar mi carrera deportiva y la de mi hermano Fernando, que tiene 23 años, y también compite en la modalidad de tablas a vela iQFoil. Tengo otro hermano, Armando, de 18 años, le gusta más la música y está empezando a actuar con un grupo musical.

¿Hasta cuándo residió en Sevilla?

Nos mudamos a El Puerto de Santa María cuando tenía 16 años. Durante mis dos primeros años de vida nuestro hogar estaba en Sevilla en la calle Harinas, en el edificio donde mi madre tenía su tienda de ropa. Después nos mudamos a la calle Macedonia, entre el Polígono San Pablo y Santa Clara. Estudié en el Colegio Santo Ángel de la Guarda.

¿Puede compaginar su dedicación al deporte con estudios superiores?

De 2014 al 2018 hice la carrera de Fisioterapia en la Universidad de Cádiz. Fue un esfuerzo extremo. Cuando la terminé, tuvieron que ingresarme porque mi organismo estaba muy bajo de defensas y tenía una infección de mononucleosis. Ahora estoy dedicada al cien por cien a la vela. Con tantos viajes para competiciones, como mucho voy a estar en mi casa una semana de cada mes.

¿Se probó en otras actividades antes que en la vela?

Sí, de niña estuve cinco años haciendo ballet. Después me pasé al fútbol, llegué a jugar en el Club Náutico de Sevilla, hasta que me enganché con la vela y pronto sentí que lo mío eran las tablas de 'windsurf', no los barcos tipo 'optimist', con los que me aburría. Mi padre me animó a atreverme con la tabla, y aprendí con él en su escuela de verano. Yo tenía 12 años, y era el momento de la eclosión del windsurf sevillano, con Marina Alabau y Blanca Manchón siendo campeonas y subcampeonas del mundo. Blanca Alabau, la hermana pequeña de Marina, era una de mis amigas, y también navegaba, y las dos queríamos ser como ellas.

«He aprendido a competir muy relajada y todo el esfuerzo fluye divertidamente»
Pilar Lamadrid comenzó con 12 años de edad a practicar windsurf y ahora que tiene 25 está al frente del ránking mundial en la modalidad iQFoil, que por vez primera se disputará en el programa olímpico durante los Juegos de París 2024. / El Correo

¿Cuál es la clave para que a lo largo de dos décadas exista tanto nivel en el windsurf femenino desde Sevilla?

El gran mérito inicial es de Mari Carmen Vaz. La pionera, la que luchó por hacer carrera deportiva internacional, y con ella se formó un grupo muy implicado, en el que también estuvo metido mi padre. Vaz se clasificó para los Juegos Olímpicos de Sidney 2000, logró diploma olímpico con su octava posición final. Además, se demostró que El Puerto de Santa María, tan cerca de Sevilla, es un lugar perfecto para los deportes de vela, con buenas condiciones para entrenarse casi todos los días del año, y con muchas variantes de viento y oleaje, que contribuye a prepararse bien. Mari Carmen Vaz fue un ejemplo que inspiró a Blanca Manchón y a Marina Alabau, consiguieron muchos títulos internacionales y además Marina se proclamó campeona olímpica en Londres 2012. He tenido la oportunidad de participar en 2020 en una regata donde ambas competían, y para mí fue un sueño verme en el podio. Significaba estar por delante de quienes son mis ídolos. Inolvidable.

¿Por qué en su deporte han modificado el modelo de tablas a vela?

En la historia del windsurf se ha cambiado varias veces en la reglamentación. Por ejemplo, el modelo de tabla Mistral. Después el RS:X, con la tabla un poco más corta. Y ahora hemos tenido el cambio más grande, porque el modelo iQFoil es una adaptación fuerte a lo más moderno de la tecnología en náutica deportiva. La primera vez que probé fue en septiembre de 2020. La vela que llevamos es más o menos igual, de unos 8 metros cuadrados para las chicas y unos 9 metros cuadrados para los chicos. Las tablas con un poco más ligeras, rozan los 11 kilos de peso. Pero la gran novedad es el foil que llevamos por debajo de la tabla. En lugar de la aleta convencional, ahora es una estructura que tiene una línea recta, como si fuese la aleta, y una perpendicular con dos alas. Parece como si lleváramos enganchado un pequeño avión. Todo es de carbono, pero la parte que une las dos alas, que es de aluminio. Vamos literalmente por encima del agua, mucho más rápido aunque haya poco viento. Por eso nuestra capacidad de reacción tiene que ser instantánea. No hay tiempo para pensar. El resultado es una competición mucho más espectacular.

¿Cómo está establecida por la Federación Internacional de Vela la configuración del 'ranking' mundial, donde ahora es la número uno?

Con la puntuación que se obtiene en cualquiera de las regatas acreditadas para ello. Que no son solo las del tipo Copa del Mundo, Campeonato de Europa, etc., Por ejemplo, puntúa la Semana Olímpica Andaluza, con menos puntos que un mundial o un europeo. Para estar en lo más arriba del ranking, hay que competir y puntuar en muchas regatas, y a la vez planificar bien tu calendario para no llegar cansada a las grandes citas.

¿De qué victoria se siente más satisfecha?

La primera de este año, la Regata Internacional de Lanzarote. Porque en 2021 ya empecé a obtener buenos resultados. Pero no me esperaba llegar a una con rivales tan buenas y estar todos los días en lo más alto. Me decía a mí misma, sorprendida: “No sé qué está pasando”.

¿Cuántas horas se entrena cada día?

Varía según el momento de la temporada. Nos entrenamos seis días a la semana. Horas efectivas son entre dos y cinco horas, pero hay que añadirle todo lo concerniente a preparar la vela, preparar la tabla, acarrearlo todo. Vamos intercalando sesiones de gimnasio y de navegación.

¿Cuál es el principal cambio que ha afrontado para ser competitiva en esta nueva modalidad del iQFoil?

La obligación de ganar peso. Porque con las tablas a vela RS:X el promedio entre las chicas era 57 kilos y ahora con las de iQFoil es de 67 kilos. Esta variante me favorece, porque en la categoría RS:X me costaba mucho estar por debajo de los 60 kilos y yo era siempre de las regatistas con más peso. Ahora estoy por encima de los 70 kilos gracias a un proceso muy cuidadoso a lo largo de más de un año, con mi preparador físico y mi nutricionista. Ganando poco a poco masa muscular, para ser capaz de rendir con fuerza en el agua, con un promedio de velocidad de 40 kilómetros a la hora, con picos de viento en los que vamos a 55 kilómetros de hora, y sin tener un nivel inadecuado de grasa.

¿Conoce el campo de regatas en el que va a competir en los Juegos Mediterráneos, que se celebran en la ciudad argelina de Orán del 25 de junio al 5 de julio?

Nunca he estado. Solo lo he visto en un video. Va a ser una experiencia guay porque no es un lugar donde suelan hacerse regatas internacionales, lo habitual es competir en lugares que ya son muy conocidos por todas las principales competidoras. En los Juegos del Mediterráneo, la gran rival será la francesa Hélêne Noesmoen, campeona del mundo en esta modalidad en 2021 y subcampeona en 2020. También van a participar regatistas muy buenas de Italia y Croacia.

¿Cuáles son los principales hitos para alcanzar la clasificación en los Juegos Olímpicos de París 2024?

Las regatas clasificatorias serán seguramente en 2024. Antes hay que conseguir plaza para el Mundial 2023. El campo de regatas para los Juegos de 2024 está en Marsella. Lo conocemos, allí competimos el año pasado en el Campeonato de Europa, y este verano entrenaremos allí durante dos semanas y media. La gran dificultad es que en la competición olímpica solo pueden estar 25 regatistas, y ningún país puede tener más de una. Es el criterio para permitir que estén representados mayor número de países. Fue muy perjudicial para Marina Alabau y Blanca Manchón cuando estaban en primera línea del ranking mundial, solo podía ir una de las dos cuando las dos tenían opciones de subir al podio.

¿Qué ingresos obtiene para poder dedicarse solo al deporte de alta competición?

Muy pocos. La gran ayuda es todo lo que me respalda mi padre, como entrenador y viajando para estar en las regatas. Pero él no puede estar siempre, tiene que trabajar y mi hermano y yo no podemos pagarle. Desde 2018 el Club Puerto Sherry nos apoya a mi hermano y a mí. Estoy becada por la Fundación Andalucía Olímpica. Me ayuda la iniciativa 'Ellas son de aquí', de Livinda Manzana, empresa catalana de manzanas. Aún no recibo beca del Comité Olímpico Español. Creo que me la concederán si consigo medalla en los Juegos del Mediterráneo y si estoy entre las ocho primeras en el Campeonato del Mundo, que se disputará en octubre en Brest (Francia).

Los Juegos Olímpicos de Tokio, celebrados en 2021 y no en 2020 a causa de la pandemia covid, le habrán servido de referencia más inmediata sobre el grado de patriótica exigencia de medallas desde la opinión pública a los deportistas de muy diversas disciplinas que durante muchos años hacen un esfuerzo enorme sin tener apenas apoyos para subsistir dignamente y sin que se valore su alto rendimiento. Si consigue clasificarse para París 2024 como su primera cita olímpica, le tocará estar sometida a esa presión.

Aún no me sitúo ante esa perspectiva. España logra muchas medallas en vela porque quienes encabezan el equipo nacional trabajan muchísimas horas. En Tokio se consiguieron menos porque esto es deporte y por pequeños detalles hay rivales que pueden adelantarte. Esto hay mucha gente que no lo entiende porque desconoce cómo son las regatas. Quienes no somos deportistas profesionales tenemos especial ilusión por conseguir medalla olímpica, porque te supone el mayor reconocimiento, y además intentar con ello ganar algo de dinero. Lo que mi psicóloga, María Martínez, me ha enseñado, es a fluir cuando llega el momento de la competición. A disfrutar de lo que estás haciendo. Aprender a diferenciar en tu cabeza que los momentos de entrenamiento y de preparación son para esforzarte en aprender, en controlarlo todo al milímetro, en machacarte durante horas, en llegar al cien por cien al día y hora de la regata. Y cuando estás en ella, fluir, disfrutar, que te salga todo como si no te esforzaras.

¿Qué le gusta hacer cuando no está en los entrenamientos y competiciones?

Lo primero, descansar. Si estoy en una zona propicia para el surf, me gusta hacerlo y verlo, me relaja, las olas me ayudan a meditar. Por otro lado, me gusta mucho leer, tanto novelas como libros para aprender. También le dedico tiempo a ayudar a mi madre con las redes sociales para su empresa. En el futuro, no me importaría formarme en marketing digital.

¿Cuál es su punto de vista sobre la creciente preponderancia que se percibe en todo tipo de personas para mostrarse continuamente en las redes sociales?

Soy muy consciente de que es importante no confundir lo público y lo privado. Estoy creando una marca personal para intentar conseguir apoyo económico que me permita ganarme la vida con la actividad deportiva, y veo cómo las redes sociales son un arma de doble filo. Están muy bien para poder comunicarte con tus amigos cuando no los tienes cerca. Pero ante todo lo que hay que hacer es vivir. Y observo a demasiados adolescentes y niños que pasan demasiadas horas delante de un ordenador, o incluso teniendo un teléfono móvil ¡con 9 o 10 años de edad!. Y veo cómo muchos chicos y chicas intentan a través de estos dispositivos aparentar lo que no son, fingir que tienen más edad de la real. Hay que tener la cabeza bien amueblada para saber las consecuencias que comporta lo que vas a escribir, las imágenes que vas a difundir. Tanto para quien lo hace como para otras personas. Es peligroso normalizar una vida fuera de la realidad.

Uno de los principales retos de nuestra época es gestionar la incertidumbre sobre el porvenir. ¿Cómo lo percibe en la juventud a su alrededor?

En mi familia conviven las dos principales opciones. Yo fui capaz de acabar una carrera universitaria a la vez que ya estaba intensamente dedicada a la deportiva. Era lo que se esperaba de mí por parte de mis padres. Todos los compañeros de promoción en Fisioterapia están trabajando y tienen la vida encaminada. En cambio, mi hermano Fernando cuando terminó Bachillerato no tenía claro qué hacer, probó en carreras como Matemáticas, Psicología, Ciencias del Deporte, y decidió seguir dedicado al deporte, y no tiene miedo a formarse en otras competencias dentro de unos años. Como en tantas familias, eso descolocaba, porque la pauta social es no salirte de la línea de puntos que sigue toda la gente, y hacerlo con la misma edad que los demás. Mi hermano Fernando nos está enseñando otra perspectiva: lo importante es hacer lo que te gusta, marcarte tus objetivos, y a por ello. A cualquier edad. En el mundo de hoy existen oportunidades para formarse y para alcanzar metas sin secundar un modelo preestablecido. Dedícate intensamente a lo que de verdad te llena.


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