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Crónicas dominicales

¿Libertad de prensa? ¡Y dos huevos duros!

Todavía transitamos por el mes de la libertad de prensa. Fue el pasado día 3 pero como estábamos en Feria no quise aguar la fiesta. Ni me quise molestar en algo que es propio del mercado y de la evolución humana. Si hay que acordarse de ella es porque la echamos de menos

15 may 2022 / 04:00 h - Actualizado: 15 may 2022 / 04:00 h.
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Libertad de prensa, hay, usted quiere fundar un periódico y si tiene un capital lo aporta o abre un sitio en la red y lo paga. Otra cosa es libertad de expresión del periodista, rigor, y eso ya es discutible. Todos los años el informe sobre la profesión que edita la Asociación de la Prensa de Madrid recoge quejas de los encuestados sobre coacciones a su libertad. Y es lógico, la prensa no la inventó “el pueblo” sino el poder para conocer qué se cocía por esos mundos de Dios y conformar la mentalidad de los más a su favor. Y para ganar dinero. ¿Cómo queremos que exista? Ahora está bastante avanzada pero la esencia sigue ahí: la información es poder y es, sobre todo, del poder más ancestral.

Desde el momento en que un medio de comunicación tiene que adaptarse a los gustos y mentalidades de determinado sector de la audiencia, la libertad de prensa se ha terminado o merma y uno se ve obligado a leer un periódico de periódicos si desea enterarse de algo sólido, ejercicio reservado para profesionales de la comunicación e investigadores, más algún fanático de la prensa que haya por ahí, hoy llamados frikis porque quieren complicarse la vida que es lo que debe hacer un ser humano si desea aprehender algo o bastante del mundo al que lo han traído. Y, claro, como coloca el listón muy alto, le endosan esa palabra despectiva: friki. El flojo, el indolente, siempre tiene salida para no hacer nada y encima presentarse como víctima. Es lo que Pablo Población llama “poder desde abajo” en su libro Psicología del poder.

Y desde el momento en que un medio, además del hecho anterior, o sin él, tiene detrás un universo empresarial globalizador de mercado, se ve obligado a ser la voz de sus amos, que es lo que son la mayoría de los medios occidentales autoproclamados importantes. Lo estamos viendo en la guerra de Ucrania, ¿quieren mayor prueba que ésa? Por favor, echen un vistazo en el cuadro que acompaña a estas líneas a los accionistas que el grupo Prisa/El País tenía en 2018-2019.

¿Libertad de prensa? ¡Y dos huevos duros!

Es un simple ejemplo, no hay que complicarles más la vida con otros muchos de todos los continentes. El orden de los factores no altera el producto. Capital inglés, norteamericano, qatarí, israelí, mexicano... Actualicemos algunos factores. La multinacional francesa Vivendi, que lo mismo vende agua que medios como Canal+ Francia y se alía con Berlusconi, quiere comprar el capital qatarí. El Grupo Godó (La Vanguardia) quería entrar como accionista en el grupo matriz, pero las firmas más defensoras de la Moncloa se lo impiden. Godó ya estaba aliado con Prisa en la Cadena SER y ahora se quiere ir de la SER o Prisa Radio. Prisa le va a dar a Godó -o le ha dado- 45 millones de euros por sus acciones (20%) y adiós, muy buenas. Y eso que Prisa está en quiebra técnica, aún debe unos 700 millones de euros aunque eso no es nada para los miles de millones que llegó a deber y que ha enjugado en parte a base de vender medios, sedes y decretar despidos. Y con la comprensión eterna de la banca y otros benefactores.

Por supuesto, todos los accionistas nos dirán que ellos no influyen en la libertad de sus periodistas. “Y dos huevos duros”, como decía Groucho Marx en Una noche en la ópera. Ahora resulta que, donde hay patrón, manda el marinero. ¡Si es que nos vamos a morir de un orgasmo democrático!

“Periodismo bajo asedio digital” es el tema definido por la UNESCO para la celebración del Día Mundial de la Libertad de Prensa 2022, que se conmemoró el pasado 3 de mayo. La fecha fue proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1993, en cumplimiento de una recomendación aprobada en la 26ª reunión de la Conferencia General de la UNESCO en 1991. La decisión de la ONU se dio en respuesta a un llamamiento de los periodistas africanos que en 1991 elaboraron la histórica Declaración de Windhoek sobre el pluralismo y la independencia de los medios de comunicación.

Está bien lo de “asedio digital” ya que a estas alturas las máquinas pueden elaborar ellas solas determinadas informaciones y, a su vez, no pocos periodistas se llevan todo el día ante las pantallas esperando que les llegue el maná informativo y no salen a la calle ni para que les dé el aire, sólo para ir al gimnasio, eso sí.

Antes de 1991, durante casi toda la década de los años 80, en la misma UNESCO se produjo una amplia discusión en la que se puso de manifiesto la falta de libertad de prensa en el mundo ya que el Sur se veía a sí mismo con los ojos del Norte. Nada se ha recordado este tremendo debate estos días, un conflicto que se saldó con la salida de la UNESCO de EEUU, Gran Bretaña y otros, que acusaron a los protestones de estar “sovietizados”. Hasta le costó el puesto de director general de la UNESCO, el senegalés Amadou Mathar M’Bow, por defender un mundo menos colonizado mediáticamente.

Por otra parte, en los años 90 tanto en Estados Unidos como en el resto del mundo occidental se publicaron leyes que estimulaban la concentración de medios en pocas manos. Así va a seguir esto por más que los colegios de periodistas y las asociaciones de la prensa hagan públicos comunicados con buenas palabras e intenciones. Pueden guardarlos para el año que viene igual que yo puedo guardar estas líneas. Se le cambia la fecha y ya está. Los medios con poder alternativo que han aparecido son asunto de dictadores que sólo proyectan propaganda. Nosotros somos los buenos. Esa bondad es la que hay. Quien desee otra, que se sume a la guerra y al mercado.


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