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La aventura del misterio

Casas malditas del mundo

Hay edificios que están marcados por la tragedia, por el dolor, por el sufrimiento y por la privación de libertad...

13 dic 2020 / 04:00 h - Actualizado: 13 dic 2020 / 04:00 h.
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  • La antigua cárcel de Charleston.
    La antigua cárcel de Charleston.

No debe ser fácil visitar una casas encantada (en eso tengo experiencia) peor aún es vivir en ella. Repasamos algunas en cuyo interior no le gustaría quedarse solo, en mi último libro “Casas encantadas del mundo” escribo sobre ello, esto es solo un anticipo.

Los fantasmas de la antigua cárcel de Charleston

Hay edificios que están marcados por la tragedia, por el dolor, por el sufrimiento y por la privación de libertad, que es el don más bello que tiene el ser humano, la capacidad de hacer lo que quiera en el momento que quiera, siempre que se rija por un comportamiento cuerdo y social. Son, por tanto, lugares en los que hay muchas emociones y rabia contenida, a veces hasta agresividad.

Uno de esos edificios es el que podemos encontrar en Charleston, en Carolina del Norte (Estados Unidos) y es la vieja cárcel de esta ciudad, que fue construida en 1802 y que estuvo en activo hasta 1939. En ella fueron recluidos miles de personajes de los bajos fondos y el mundo del crimen, así como esclavos del sur americano, al igual que tuvo su peso durante la guerra civil norteamericana con el ejército federal.

El recinto se construyó en un lugar dedicado anteriormente a trabajos forzados, hospital y hospicio. Una vez construido el recinto, quedó para albergar a 130 prisioneros, pero la realidad es que superaba los 300. Tal masificación de presos en la cárcel originaba todo tipo de conflictos entre los reclusos, amén de epidemias o peleas habituales.

En el periodo que estuvo en activo se calculó que más de 10.000 personas murieron en 137 años por diferentes causas, incluidas ejecuciones. Así, entre los reclusos que tuvo la prisión, cabe destacar a Lavinia Fisher –la primera asesina en serie de los Estados Unidos–, Denmark Vesey –esclavo liberto que organizó diferentes revueltas– o Jacques Alexander Tardy –pirata que envenenaba a sus víctimas–. Todos ellos murieron ejecutados en la prisión por el método de la horca.

La cárcel se vendió al American College of Building Arts en el año 2000 y rehabilitaron el edificio ajustándose a su aspecto original. Desde entonces, en su interior se han narrado encuentros con espectros que moran en la cárcel y que creen haber identificado a Lavinia Fischer. Se cuenta que antes de morir ahorcada dijo a los asistentes a su ejecución a voz en grito: “si alguno tiene un mensaje para el Demonio, que me lo diga, pues habré de verlo en unos momentos”.

Su espíritu, junto con el de otros reclusos andaría aún por los viejos corredores de la prisión, donde se han podido captar psicofonías, voces del misterio, extrañas siluetas negras, luces que se encienden o apagan solas, puertas que se abren y se cierran o apariciones fantasmales que han llevado a diferentes empresas a hacer tours misteriosos, tan de moda en estos últimos tiempos, para llevar a turistas a este lugar en busca de lo sobrenatural.

Programas como Buscadores de fantasmas se adentraron por las viejas celdas y corredores en busca de lo paranormal, en busca del misterio, en busca de lo imposible, captando, en una ocasión, la psicofonía tétrica que decía: “el Diablo”. La vieja cárcel de Charleston, que sigue teniendo el sabor añejo de los años en los que privó de libertad y en los que ahora, tiempo después, vuelven a reverdecer sus viejos fantasmas.

La casa encantada de Butler Street

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La casa de Butler Street, en Springfield, Massachusetts (EEUU).

¿Qué pensaría si todas las ventanas de la casa donde vive saltaran por los aires, que estallaran sin motivo aparente? Pensaría que ha habido una especie de temblor o una onda sónica que podría haberlas roto, lo que nunca pensaría –seguramente– es en fantasmas como causantes de la misma. Sin embargo, algo muy similar ocurrió en la localidad estadounidense de Springfield, en Massachusetts, en enero de 1959.

Los protagonistas de nuestra historia son la señora Charles Papineau, una octogenaria que vivía con su nieto Wayne, de 13 años. Fueron ellos los aterrados testigos de ver con sus propios ojos como todas las ventanas de la casa estallaban sin que hubiera ninguna explicación. Previamente, en un denominador común en las casas encantadas, dijeron haber sentido en la misma sonidos como pasos que no originaba nadie o raps, pequeños golpes que dejaban confusos a los habitantes de la casa. Después de ello, las 39 ventanas de la casa quedaron rotas sin explicación aparente.

Conforme a lo que les dijo el cristalero que se encargó de reponer los vidrios en las ventanas era “cómo si algo hubiera golpeado los cristales desde el exterior del edificio, pues estos cayeron en el interior de la misma”, pero en el exterior no se podían encontrar objetos contundentes como bien pudieran ser piedras o similares. La policía, ante la denuncia, no pudo encontrar pruebas de nadie que hubiera realizado la agresión a los cristales de la casa, nadie vio nada y nadie apuntó a ningún responsable dentro del vecindario, las ventanas parecían que se habían roto de forma espontánea, incluyendo aquellas que se habían encontrado como parte de la estructura interna de la casa; en el vecindario no se localizó otra casa que hubiera podido tener un suceso similar.

Una vez repuestos los cristales en las ventanas, estos se volvieron a romper, pero no en todas, solo en algunas. El fenómeno no duró más de una semana y no pudo ser explicado correctamente, ni en la investigación policial ni por miembros de la compañía de seguros, que no encontró explicación a lo sucedido. El arquitecto John C. Parker instaló una serie de termómetros para tratar de controlar la temperatura y el efecto que tendría esta dentro de la estructura y la rotura de los cristales, pero no pudo dictaminarse a esta causa como el origen el misterioso fenómeno.

El fenómeno de la casa encantada de la calle Butler desapareció como apareció, ante la incredulidad de los testigos que poco más pudieron añadir ante un fenómeno cuya naturaleza desconocían. No les apetecía pensar que en algo tan sagrado como el hogar pudieran tener un fantasma que ensombreciera su existencia más allá de cualquier otra circunstancia.

El fenómeno vivido en el hogar de la señora Papineau tuvo una enorme trascendencia en los medios de comunicación, que recogieron el mismo en sus páginas preguntándose por la identidad del fantasma que destrozó las 39 ventanas de la casa. Hasta el día de hoy sigue siendo un verdadero misterio sin resolver.

La casa embrujada de Amityville

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La casa de Amityville, en Nueva York.

Existen casas que ni aunque las regalen o las pongan a precio de saldo se venden, este es el caso de la casa ubicada en 112 de Ocean Avenue, en Amityville en Nueva York, donde ocurrió el asesinato en 1974, y que dio lugar a la conocida película.

La mañana del 14 de noviembre de 1974 la pequeña localidad se despertó con la terrible noticia del asesinato de seis miembros de una familia. A las 03:15 horas de la madrugada, el mayor de los hermanos, Ronald DeFeo de 23 años de edad, mató a sus padres, sus dos hermanas y sus dos hermanos.

Provisto de una escopeta de calibre 35, asesinó a todos los miembros de su familia mientras dormían. Todos yacían boca abajo, con la cabeza reposando sobre sus brazos en cruz. A todos les disparó en la espalda, menos a su madre, Louise, que le disparó en la cabeza.

Después de aquello, Ronald se fue a un bar, The Witches’ Brew, y le dijo al chico que trabajaba ahí, que había disparado a sus padres.

Ronald aseguró que una voz fantasmal le había dicho que matara a su familia, fue declarado culpable y condenado a 25 años de cárcel por cada uno de sus asesinatos. Actualmente sigue encarcelado en Green Haven Correctional Facility, Beekma, Nueva York.

Un año después, una familia compró la casa por 60.000 $, un precio barato, después de 28 días la familia salió de allí junto a un cura exorcista.

Hablaban de “desagradables olores, ruidos espeluznantes, manchas desconocidas que aparecían y desaparecían en las paredes. Con el paso de los días, George, el padre de la familia, comenzó a mostrar síntomas muy extraños. Sentía un frío mortal y pasaba las horas frente a la chimenea. Dejó de asearse, convirtiéndose en una persona desaliñada y huraña que gruñía por los rincones de la casa. Su carácter se volvió agresivo y solitario...”, así lo contó la prensa local el día que la familia huyó de la casa.

A raíz de esto, los Lutz rentabilizaron el dinero que invirtieron en la casa dando entrevistas y conferencias sobre su experiencia. Se hizo una película y un libro sobre la leyenda de la casa.

Fantasmas y fenómenos paranormales en la Casa Blanca

Uno de los edificios más emblemáticos del mundo es la célebre Casa Blanca, en Estados Unidos, residencia oficial de los presidentes de los Estados Unidos, pero no solo destaca por su importancia política, sino también por su actividad paranormal.

La primera vez que se habló de fantasmas en la Casa Blanca fue en el año 1911, en el verano, cuando uno de los sirvientes de William Taft, Butt –asistente militar del presidente y secretario personal–, afirmó haber tenido encuentros con el fantasma de la Casa Blanca, tal y como narró en una carta dirigida a su cuñada Clara sobre los sucesos y apariciones espectrales en el edificio presidencial.

Butt indicó que los criados hablaban de una presencia que les tocaba el hombro y sentían cómo su invisible mano les presionaba levemente, igualmente de las discusiones sobre la existencia de fantasmas o no a raíz de los incidentes vividos.

Cuenta la leyenda de la Casa Blanca que en su interior podría estar manifestándose el espíritu del presidente Abraham Lincoln, aunque sobre ello se matiza: “No es un presidente o una primera dama, es un adolescente de unos 14 o 15 años”.

Helen Taft fue la primera dama en la Casa Blanca y notó esa misteriosa presencia, así como la visión de una forma que describió como la de un niño con ojos tristes y pelo descuidado. El presidente Taft se interesó por la historia del fantasma a través de las quejas presentadas por los sirvientes, pensaba que todo era parte del miedo, la sugestión y los cuentos que se narraban sobre el edificio.

El único niño que habitó la Casa Blanca –en la época– fue Willie Lincoln, que murió en el segundo año de mandato de su padre, tenía solo 11 años de edad y falleció como consecuencia de unas fiebres muy altas. Hoy día se dice que padre e hijo se manifiestan en los pasillos y estancias del mítico edificio.

El fantasma en el misterioso hotel Stanley

Es uno de los hoteles que más misterios evoca y que, sin dudas, más terror ha creado en millones de espectadores de todo el mundo, se trata del hotel Stanley, aquel en el que se inspiró el escritor Stephen King para escribir su novela El resplandor. En su interior dicen que se producen fenómenos paranormales y hasta que mora un fantasma. Ruidos extraños y desplazamiento de objetos de forma inexplicable que agrandan aún más su leyenda.

Se encuentra en Colorado, en Estes Park, y se ha decidido que se convierta en una especie de museo temático del terror, con un auditorio, con exhibiciones itinerantes y un escenario para rodajes. Quizás los tiempos en los que vivimos hacen que el hotel se reconvierta y trate de explotar aquello que más fama le dio.

El hotel está a poca distancia de un entorno natural bellísimo, como lo es el parque nacional de las Montañas Rocosas, que abrió a principios del siglo XX. Tras la película se ganó la fama de estar embrujado, siendo la fuente de inspiración de Stephen King cuando en el lejano año de 1977 se alojó allí para escribir El Resplandor. Magistralmente interpretada en el cine por el actor Jack Nicholson y dirigida por el genio Stanley Kubrick. Ahora es el origen de historias de miedo y de actividad paranormal.

En el transcurso de un retiro espiritual en el hotel, el matrimonio formado por John Mausling y su esposa Jessica, al hacer una fotografía en la escalera, captaron a la intrigante figura traslúcida: “Al principio intentamos ser coherentes y le preguntamos a nuestros hijos y amigos si recordaban haber visto a una nena en las escaleras”. Colgaron la imagen en las redes sociales y preguntaron si alguien bajó en ese instante, pero nadie lo hizo y ellos recuerdan que no vieron a nadie.

Dentro del programa Fact or Faked: Paranormal Files, presentado por Ben Hansen –exagente del FBI– analizaron la fotografía y expresaron no haber encontrado ningún indicio de manipulación o fraude. El propio autor de la imagen, John Mausling, indicó que en el momento de tomar la misma, en las proximidades de la escalera solo había dos personas cercanas a ella, un guía turístico y un participante del retiro espiritual que hablaba por su teléfono móvil. Cabe destacar que no es la primera imagen extraña que se capta dentro del hotel Stanley, un lugar en el que el pasado año ya se captó una forma similar en las escaleras.

En 1974, el escritor Stephen King se hospedó en el hotel y diseñó en un escenario similar la trama de una inquietante historia de locura y fantasmas. En 1977 ese libro fue llevado al cine, donde se convirtió en todo un éxito de taquillas y el hotel en un símbolo del misterio en los Estados Unidos y en el mundo del misterio.

Apasionante... ¿Verdad? Me quedo si espacio pero les prometo que este viaje continuará...


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