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Cuando ya no eres tú

El uso excesivo o indebido de las redes sociales causa alteraciones negativas del comportamiento social

06 feb 2017 / 22:56 h - Actualizado: 06 feb 2017 / 23:11 h.

Cuando
¿Alguna vez se ha cruzado con uno de sus amigos de Facebook que no le saluda por la calle? ¿Alguien que no conoce de nada le ha hecho una crítica personal excesiva a través de Twitter? ¿Le han evitado en una discusión personal que han zanjado vía Whatsapp? Seguro que cada lector usuario de redes sociales ha pasado por al menos una de estas situaciones.

A nadie se le escapa ya que las redes sociales han cambiado por completo nuestra manera de comportarnos socialmente. Han fomentado el conocimiento de los distintos elementos de la sociedad entre sí, han acercado de nuevo la opinión pública a la opinión publicada, han estrechado lazos personales, han mejorado nuestras dotes comunicativas y han llenado muchos espacios de soledad. Sin embargo, deteniéndonos en las cuestiones negativas, en las redes se han generado comportamientos que empiezan a poner en peligro la convivencia social. Es el caso de los mensajes de Twitter que denigran o agreden verbalmente. En el caso español, por ejemplo, temas como la tauromaquia, la religión, los nacionalismos o el fútbol son el medio idóneo para que se establezcan este tipo de salidas de tono que, además de dejar un profundo malestar en quienes las sufren, crean dinámicas de seguidismo que elevan estos temas a los primeros puestos de la polémica social.

España está también profundamente afectada por aquella división política y social que denunció Ortega y Gasset a principios del siglo pasado: las Dos Españas continúan atizándose, ahora mucho más con las redes sociales.

A nivel psicológico se han generado perturbaciones nocivas del comportamiento que cada vez preocupan más. Aquí detallamos algunos de esas alteraciones... mucho más serias que las que planteábamos en el arranque de este texto.

Cuando
NARCISISMO. NECESIDAD DE SER ACEPTADOS POR LOS DEMÁS

Un estudio reciente de la Universidad de Florencia sobre el uso de las redes sociales puso sobre la palestra el concepto de «narcisistas vulnerables» en contraposición al de «narcisistas grandiosos». Estos últimos son claramente identificables por su acusado exhibicionismo y porque interactúan muy poco con las personas que, para ellos, son «inferiores». Psicológicamente son personas fuertes y, aunque no suelan caer bien, están algo más protegidas de posibles alteraciones serias de personalidad. Sin embargo, los narcisistas vulnerables sí tienen una necesidad, no ya de exhibirse, sino de encontrar aceptación entre los demás. El alimento del ego para estas personas se convierte en una necesidad, por lo que es frecuente que caigan con facilidad en algún tipo de trastorno cuando se encuentran alejadas de las redes sociales.

Cuando
TRASTORNOS DE APARIENCIA. HIPERCONSCIENCIA DE NOSOTROS MISMOS

Que una persona publique autoretratos (selfies, en inglés) en sus redes sociales no tiene por qué ser una muestra inequívoca de vanidad o narcisismo. El problema viene cuando lo hace muy a menudo. Para los investigadores de la Sony Brook University de Nueva York, el exceso de autorretratos puede llegar a provocar a largo plazo trastornos psicológicos graves, especialmente los relacionados con el peso. Tener una «hiperconsciencia» de nosotros mismos puede derivar en trastornos de ansiedad, estrés y depresión. Para «facilitar» las cosas están, además, los filtros de redes como Instagram (Amaro, Hefe, Lo-Fi), que «te dejan divino» aunque hayas dormido sólo tres horas.

Cuando
AUTOESTIMA BAJA: MÁS PUEDE QUERER DECIR QUE EN REALIDAD SE ES MENOS

Muy en relación con los dos apartados anteriores está el fenómeno de los «selfis de gym» (autoretrato de gimnasio), todo un clásico a estas alturas. Es frecuente ver a usuarios de gimnasios que se fotografían con su móvil frente a los grandes espejos de estos establecimientos, exhibiendo musculatura o cintura de avispa, por poner algunos ejemplos. El fenómeno ha dado lugar incluso a la aparición de nuevos palabros, como welfie, para designar las autofotos haciendo ejercicio, o belfie, que engloba a las fotos de tu propio trasero. Para los investigadores de la Universidad de Brunel, en Londres, se trata en realidad de una señal de baja autoestima, cubierta por una pantalla de artificialidad y vanidad. El caso de los «selfis de gym» son la muestra más clara de «máscaras de falsa autoestima que cubren la falta de aprecio hacia uno mismo y favorecen la necesidad de aprobación por parte de los demás» (como lo define la psicóloga María Cartagena), pero en este mismo sentido se encuentran, por ejemplo, la necesidad imperiosa por obtener likes en un post o una foto, o que crezca tu número de amigos de Facebook.

Cuando
ADICCIÓN. UNA ENFERMEDAD QUE PUEDE LLEGAR A SER CRÓNICA

Que las redes sociales provocan adicción ya no es una suposición, sino una realidad confirmada por numerosas instancias científicas. La Asociación Mundial de Psiquiatría Dinámica ya lo dio por fundamentado en su congreso de 2014, en el que además añadió el adjetivo «crónica» a esta enfermedad. La necesidad de aprobación por parte de tus pares es uno de los motores de este tipo de adicción, mucho más frecuente en adolescentes y jóvenes. Acoplada a ella está la adicción al teléfono móvil, que ha dado lugar a un curioso concepto: la nomofobia, que es el miedo a olvidar el móvil. Se trata de una adicción conductual, como pueda serlo la ludopatía, pero que tiene un funcionamiento idéntico al de las adicciones químicas (tabaco, drogas, alcohol, etc). El tratamiento puede llegar a ser largo y, según los terapeutas, exige combinar métodos personalizados con medicamentos, psicoterapia y rehabilitación.

Señales de alarma:

-¿Pierdes horas de sueño por estar conectado a las redes sociales?

-¿Descuidas la atención a la familia, las relaciones sociales en vivo, el trabajo, el estudio o el cuidado de la propia salud?

-¿Recibes quejas de familiares sobre el uso excesivo que haces del móvil? Son especialmente llamativas las observaciones que hacen los niños pequeños.

-¿No puedes dejar de pensar en la red y te irritas en exceso cuando la conexión es lenta o falla?

-¿No logras limitar los minutos de conexión y pierdes la noción del tiempo?

-¿Mientes sobre el tiempo que de verdad estás conectado, como por ejemplo, decir que estás jugando a un videojuego?

-¿Sientes euforia cuando estás frente al ordenador o con el móvil?

Cuando
TRASTORNOS DE LA ALIMENTACIÓN. APOLOGÍA DE LA EXTREMA DELGADEZ

La exposición excesiva de cuerpos idealizados trae como consecuencia directa un efecto de imitación en miles de las personas que los ven. No poder conseguir los mismos resultados llega a causar gran angustia entre algunas personas, que normalmente acaban con algún trastorno psicológico, por leve que sea. Sin embargo, existen casos extremos, pero más frecuentes de lo que pudiera parecer. La extrema delgadez se ha llegado a convertir también en las redes sociales en otro objeto de exposición, admiración y consecuente emulación. La anorexia amenaza a aquellas personas (en su mayoría mujeres de entre 18 y 35 años) que, por ejemplo, siguieron con devoción los hashtags #thinspo o #thinspiration en redes como Twitter, Pinterest e Instagram (que llegó a prohibirlos). Bajo esa etiqueta se alinearon durante el pasado año un enorme número de mensajes de alegoría a la delgadez, con constantes exposiciones de cuerpos al tiempo musculados que raquíticos, junto a otras etiquetas como «fitness», «salud» o incluso «huesos hermosos».

Cuando
DISTANCIA PSICOLÓGICA. EL CAMINO PARA DENIGRAR A LOS MÁS DÉBILES

Uno de los efectos perversos de las redes sociales es el que llega con frecuencia a los espacios informativos cuando se producen vejaciones verbales contra personas que han sufrido, como el reciente caso de la muerte de Bimba Bosé. Pilar Aguilar, profesora de Psicología Social en la Universidad de Loyola, nos habla del concepto de «distancia psicológica». El hecho de no conocer personalmente a la persona a la que se denigra, facilita que se hagan comentarios hirientes hacia ella. En redes sociales como Twitter es un fenómeno que se produce a diario, con mayor o menor repercusión, siendo especialmente preocupantes aquellos en los que los «agresores verbales» ni siquiera ocultan su verdadera identidad.

Cuando
CIBERBULLYING. ACOSO MÁS ALLÁ DEL TRABAJO Y LAS AULAS

La facilidad para el insulto en las redes sociales se extiende también al fenómeno del acoso, y muy especialmente al acoso escolar entre adolescentes. Si bien en la mayoría de los casos de acoso «en vivo» son atajados por profesores y padres, el hecho es que cada vez son más las ocasiones en las que estos episodios tienen su continuación a través de las redes sociales. Mostrar vídeos en Youtube en los que se ridiculiza a algún compañero o incluso amenazas directas a través de Whatsapp son dos de los fenómenos más comunes del llamado ciberbullying. Por supuesto, los adultos no están exentos de este tipo de acoso. En su caso, es Facebook el principal escenario de este tipo de escarnios.


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