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La aventura del misterio

El caso de la «casa encantada» y la «viejecita fantasma» en el Aljarafe sevillano

En el mundo de la investigación sucede que, muchas veces, somos partícipes de experiencias muy personas vividas por personas que confían, como si fuera un confesor, del investigador y curiosos de hechos que son imposibles. Hoy les quiero hablar de uno de ellos

05 jul 2022 / 04:00 h - Actualizado: 05 jul 2022 / 04:00 h.
"La aventura del misterio"
  • El caso de la «casa encantada» y la «viejecita fantasma» en el Aljarafe sevillano

Sucedió a una pareja sevillana con residencia en el Aljarafe de Sevilla. Santiago buscaba ayuda y apoyo en alguien que le supiera decir lo que le estaba sucediendo y, en cualquier de los casos, que no se lo tomara como una locura ni una tomadura de pelo.

Él quiso contarme lo que le estaba sucediendo y comenzó por presentarse: “Buenas noches, mi nombre es Santiago y tengo 33 años, quería hablar contigo de “algo” que me está pasando” comenzaba.

Entrando en la confianza que se le puede dar a una persona con un problema que, de inicio, es desconocido, él se animó a decirme: “La verdad estoy un poco nervioso por una situación que he tenido con mi mujer hace escasos días. Os sigo en el programa de radio desde hace unos cuantos años y por desahogarme y porque sé que no vais a creer que estoy loco os escribo”, palabras que no dejaban de crecer mi curiosidad en lo que les estaba sucediendo.

Santiago quiso confesar la situación que vivía: “Os pongo en contexto... Estamos en casa, hacía una noche estupenda y más bien calurosa. Mi mujer y yo nos encontrábamos en el comedor y, de repente, a la vez, nos dijimos: “¿Qué frio no?” y, en ese momento, se encendieron, casi a la vez, unos “walkie talkies” de juguete que tiene mi hijo. Un segundo, o menos después, la televisión se encendió y cuando fue a decir la primera palabra se cayó una mochila de la mesa que estaba casi en el centro de la misma...” algo que resultaba totalmente imposible y antinatural, en una concatenación de hechos que les hizo estar en estado de alerta y, también, de miedo.

En su estado de nervios confesaba: “no sé ni porque os escribo pero necesitaba decírselo a alguien... “

Pero no fue lo único que pasó pues comenzaron a vivirse hechos extraños allí: “Apartir de vivir esta situación mi mujer me ha comentado que últimamente pasan cosas raras en casa...” y añadía a todo ello ante mi pregunta de qué sensación tuvieron y si tuvieron miedo: “Si... No con la agresividad de ese día... Pero si me he dado cuenta que cuanto menos caso hacemos aunque veamos caerse algo o encenderse la tele o abrirse armarios como que menos fuerza tiene. No sé cómo explicarlo...” y es comprensible desde el punto de vista energético del que hablan los parapsicólogos.

Le quise preguntar si habían tenido alguna experiencia más y me respondió: “Lo último ha sido mi hijo de 4 años al que hemos pillado hablando solo en una esquina y riéndose. Le pregunté que con quién hablaba y me dijo que estaba hablando con su amiga viejecita que estaba allí, pero la verdad no noto miedo cuando pasan esas cosas aunque ese experimenté muchísimo miedo” concluía.

Santiago añadía “te llevo escuchando muchísimos años, así que asimilé y me tranquilicé. Ahora todo va mucho mejor”.

Le pregunté sobre aspectos de la casa como si por ejemplo era vieja a nueva a fin de esclarecer y algún hecho luctuoso pudo haber sucedido en su interior, me respondía: “la casa no es nueva, para nada, tiene ya sus años”.

Sobre el comienzo de esos fenómenos en casa me respondía: “todo empezó cuando mi mujer se quedo embarazada. Ella ahora está de 7 meses” en unos momentos en los que todo parece haber calmado.

Imagínese a su hijo hablando y riéndose con una amiga “viejecita” en medio del salón y con objetos que se caen o puertas que se abren y cierran solas... ¿Qué haría?


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