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La aventura del misterio

Fenómenos paranormales en Madre de Dios

Hoy les llevo a conocer un lugar encantado muy silenciado pero no por ello imposible que suceda lo que les quiero narrar. En su interior se viven fenómenos que, cuando menos, no dejan de sorprendernos ya que, según los expertos, son inexplicables.

17 jul 2022 / 04:00 h - Actualizado: 17 jul 2022 / 04:00 h.
"La aventura del misterio"
  • Fenómenos paranormales en Madre de Dios

Uno de esos lugares encantados de Sevilla, allá donde se viven fenómenos extraños es la vieja Escuela de Comercio de Sevilla, hoy CICUS, en cuyo interior sucede lo inexplicable.

Siempre se había comentado que en la Facultad de Relaciones Laborales ocurrían todo tipo de sucesos extraños pero se tenía más por una leyenda urbana que por una realidad. Nadie había investigado en su interior y los hechos eran poco menos que indemostrables. Pero el azar quiso de 1994 a 1998 cursara allí estudios (lo que venía a ser Graduados Sociales) y la información sobre el caso fue aún mayor...

Recuerdo como el último año de carrera tenía buenos amigos dentro de la misma, trabajaba en una televisión local de Sevilla y mi rostro era medianamente conocido en la ciudad, al llegar por la mañana, a primera hora, a una de las clases de Derecho Administrativo, el vigilante de seguridad me dijo: “José Manuel... No sabes lo que ha pasado esta noche, ve a ver a XXX que está en el bar... Casi se muere del susto”.

Sin saber bien lo sucedido fui a buscar a un compañero de mi amigo al que encontré tomándose un café, con mala cara, y mi pregunta fue inmediata: “¿Qué te ha pasado esta noche?”. Y él me dijo: “Tu si me vas a creer” comenzando un relato impresionante mientras que se apoyaba un paño con hielo en el labio.

Testimonio aterrador

Así esta persona comenzó su exposición: “Estaba sentado en la garita, sin nada particular que hacer en ese momento, entonces vi por uno de los monitores que el ascensor de atrás se iba para la última planta, me llamó la atención por qué ese ascensor es de los que se accionan sólo para casos especiales como minusválidos y eso... Bueno, observé y bajó de nuevo a la posición original, por si acaso lo anoté. Pero al rato, serían la una y algo, entonces otra vez para arriba y se quedó allí, fue cuando me dije que debía pasarle algo, una avería o algo. Tiré a la última planta y al final del pasillo estaba el ascensor con las puertas abiertas, al llegar le di al botón del cero para que se fuera para abajo, yo me quedé arriba por si subía de nuevo. Esperé allí un par de minutos por si volvía a hacer la operación pero no...” comentaba aún con la impresión en el cuerpo.

“Me fui a coger las escaleras contrarias bordeando el claustro y fue entonces cuando me pasó algo muy raro... Por el rabillo del ojo vi, cuando iba a doblar la esquina, algo luminoso que me llamó la atención, pensé que se trataba del ascensor que había vuelto a subir y abierto las puertas, pero no, al mirar vi, claramente, delante, una mujer con un traje y era como si brillara. Nada más verlo supe que era algo raro y, por eso, me dije “sal de aquí ya” y comencé a bajar las escaleras pero aquella luz me seguía, me seguía donde yo iba y a mí no me iba a coger así que comencé a acelerar la marcha hasta llegar a la garita pero pensé: “¿Para qué me voy a meter ahí dentro? Si lo hago estoy perdido... Y decidí tirar para fuera. Pero cuando estaba buscando la llave de la puerta sentí un frío impresionante a mi espalda... No era normal. Me giré poco a poco, mientras escuché una voz, casi un susurro que me decía “no mires atrás” y fue entonces cuando vi a una mujer, la misma de arriba...”

Cuando se dio cuenta nuestro protagonista se encontraba en el suelo: “Perdí el conocimiento, desperté con un sabor a hierro en la boca, no sabía bien donde estaba, estaba aturdido, entonces fue cuando me acordé de lo que había ocurrido. En la caída me había golpeado la barbilla o la boca y tenía sangre, era el sabor a hierro... Pedí ayuda y hasta ahora. Lo que yo he vivido esta noche se queda para mí, jamás pensé que pudiera pasar tanto miedo”.

Otras experiencias

Muchas otras personas dijeron haber tenido otro tipo de experiencias dentro de este edificio, desde el servicio de limpieza a los propios estudiantes, uno de ellos, amigo además, me decía: “José Manuel, fue muy raro lo que pasó en clase de “micro” –refiriéndose a Microeconomía-, estábamos esperando a que llegara el profesor y de repente de comenzó a escuchar como una respiración por la megafonía de la clase y mucho ruido, al poco tiempo lo que se escuchó es un “Hola”, pero muy claro. Nos miramos todos y pensamos que igual era una interferencia o algo así y no prestamos más atención, pero luego nos dijeron que eran circuitos cerrados de audio, el propio profesor dijo que: “Será el fantasma” y nos contó que allí siempre se había dicho que había cosas raras”.

Reconozco que el edificio tiene una estética muy propicia para dejar volar la imaginación, tiene la estructura de una vieja casa señorial de Sevilla pero, en este caso, próximo y vinculado al viejo convento ubicado en la manzana y que podría tener alguna relación con el caso y la aparición que afectó a nuestro protagonista.

En muchas ocasiones los ecos del pasado se asoman a nuestra realidad, a nuestro más rabioso presente, para recordarnos que están ahí y que pueden mostrarse sin ánimos de asustarnos aunque a nosotros, simples mortales, nos den un susto de muerte. El pasado siempre tiene las pistas del presente, sólo hay que saber buscar y hacerse preguntas, tal vez no encontremos las respuestas pero estaremos más cerca de comprender el fenómeno.


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