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La Pelo: «Una cosa es retocar una foto y otra es operarte tú misma en Photoshop»

La youtuber sevillana que ha conquistado a casi 200 mil personas a través de su mejor herramienta: el humor. Hablamos con ella sobre su trayectoria, los cánones de belleza, las opiniones comprometidas y su próximo libro

Verónica Ojeda verojeper /
21 ago 2020 / 04:00 h - Actualizado: 21 ago 2020 / 04:00 h.
"Internet"
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No os engañéis. Por muchos seguidores y desparpajo que se gaste La Pelo (Sevilla, 1993), la youtuber sevillana del momento sigue siendo la misma de siempre: «mi vida no ha cambiado tanto. Me paran por la calle y me piden fotos, pero luego yo sigo desayunando y haciendo lo mismo que siempre en mi barrio, Torreblanca. Tampoco es que de un día para otro sea Beyoncé, simplemente me reconocen y poco más». Aunque sí que ha confesado que varias veces se ha llevado un susto cuando se ha encontrado a gente por la calle que, al verla, llora y chilla. «Esas situaciones tan surrealistas me chocan en mi mundo de persona normal y corriente», añade. Así es La Pelo, una sevillana de 27 años que lleva 3 años inmersa en el mundo de YouTube con un público «muy fiel», sus ‘pelowers’, como ella llama a sus fans. Siempre ha estado sumergida en el mundo audiovisual y, de hecho, ha estudiado el grado superior de imagen y ha trabajado como fotógrafa durante muchos años. Una artista de nacimiento que confiesa que cuando era pequeña quería ser presentadora de Art Attack -un programa de televisión infantil sobre manualidades-. Ahora, se gana la vida haciendo vídeos para YouTube, un sitio web en el que ella cuenta con 196 mil suscriptores; todo ellos usuarios de distintas partes del mundo como Estados Unidos, Australia, Japón, Latinoamérica, España o incluso, de países que, según La Pelo, no «sabía ni que existían».

Sumida en su creatividad y siendo ella misma, el 11 de octubre de 2017 cruzó la frontera de la fama y subió su primer vídeo: «Semanas de sequía», un boom con casi 600 mil visualizaciones que ha supuesto un antes y un después en su vida. La Pelo asegura que pensaba que la figura del youtuber la había inventado ella y de repente se dio cuenta de que «ya había gente antes», afirma entre risas. Ella lo mismo sube un vídeo de manualidades y, con unas tijeras y una cartulina te hace reír hasta evadirte de la realidad, que lo mismo te planea un viaje low cost en pocos minutos, te restaura un traje de gitana o te da consejos para «ponerte guapa por 1 euro». «Aquí no se tira nada» es su lema.

Esta chica tiene una gracia natural cuando cuenta las cosas y denota espontaneidad y alegría cuando responde al teléfono para hablar con este periódico. Todavía no ha querido desvelar su nombre real y, según ella, la razón es que su nombre casi que ha desaparecido desde que la empezaron a llamar ‘La Pelo’. «Es el típico mote que te ponen por ponerte y al final cuaja y se apodera de ti». Esta andaluza no sabe cómo definirse ni se identifica con etiquetas como influencer o youtuber: «Yo que sé, yo soy La Pelo y ya está». La Pelo, sin adjetivos y etiquetas, nos cuenta un poco más sobre la persona que hay detrás de la pantalla y profundiza en esta entrevista sobre el movimiento que hay en redes sociales para naturalizar y dar visibilidad a todos los tipos de cuerpos de mujeres. Qué mejor que hablar con una mujer que empodera para recapacitar sobre los cánones de belleza.

- ¿Esperaba llegar a tener el éxito que tiene?

Para nada me esperaba llegar a tener el éxito que tengo. Yo soy muy fan mía y a mí me hace mucha gracia lo que hago porque si no, no lo haría. Los vídeos que grabo los subo porque a mí me gusta el resultado final y, además, me divierto haciéndolos. Eso fue lo que me hizo lanzarme a subir el primer vídeo. Pensé que, si a mí me hacía gracia, seguro que habría más gente a la que también y a lo mejor con el tiempo llegaría a tener mi público. Pero lo que no me esperaba es que, de un día para otro, mis vídeos tuviesen un boom tan bestial.

- ¿Percibe el mundo de YouTube y de redes sociales igual que antes de ser tan popular?

Yo no sabía ni que existían los youtubers cuando comencé, te lo prometo. Yo me metí ahí y luego vi que había más gente que hacia lo mismo que yo. No llegaba a ser consciente de lo que suponía ser un influencer, pero ahora sí que lo soy. Creo que, en ese sentido, hay mucha gente que no sabe tampoco lo que es ser influencer. Tener un millón de seguidores no presupone que lo seas. Tienes que influir y cambiar la vida de las personas que te siguen, ya sea cambiándole la forma de ver la vida o haciendo que la gente vea que, de todo lo malo, se puede sacar algo bueno. Esa es la clave. Yo antes no lo concebía así, pero cuando me di cuenta de que podía cambiarle la vida a la gente, mi percepción cambió y me di cuenta de que no solo me dedicaría a subir vídeos.

- ¿Y cómo le cambia usted la vida a sus ‘pelowers’?

Muchos de mis ‘pelowers’ me cuentan que están pasando por situaciones malas, están tristes o tienen serios problemas y, para desconectar, se ponen mis vídeos, se ríen y ven que yo me tomo la vida de otra forma. Si algo sale mal, me río y me da igual. Hay mucha gente que no se toma la vida de esa forma. Por eso, cuando mis seguidores me ven a mí, que me da igual las cosas malas e incluso, intento sacarles partido a esas situaciones difíciles, les abro un mundo nuevo de cómo tomarse la vida.

- Ahora las influencers os estáis implicando en redes sociales para dar visibilidad a todos los tipos de cuerpos de mujeres, ¿es una necesidad social?

Yo es que no tengo otra cosa que mostrar, salvo yo. ¿De qué sirve inventarte un personaje que no es real y decir que eres perfecta? Si tienes un cuerpo perfecto es estupendo, pero si no es el caso, ¿por qué hay que ocultarse? Me da pereza tener que ser perfecta, por eso me muestro tal y como soy. Yo soy fotógrafa y entiendo que las fotos tengan retoques por estética de la imagen en cuanto a contraste, saturación, etcétera. Pero de ahí a ponerte la cara de otra persona o modificar tu cuerpo entero hay un límite. Entiendo que haya personas que se borren, por ejemplo, un granito, pero otra cosa es que subas una imagen que no se corresponde contigo. Por tanto, una cosa es retocar una fotografía y otra es operarte tú misma en Photoshop. Es intentar engañar.

Además, soy consciente de que soy una referente para muchas niñas. Hay que tener dos dedos de frente a la hora de subir contenido a las redes sociales y hay que saber qué es real y qué no lo es. Yo siempre intento empoderar a mis seguidoras y lo noto muchísimo en los mensajes que recibo. Siempre estoy diciendo que tengo los muslos gordos y expresiones así para naturalizar cualquier cuerpo de mujer y, en este sentido, muchas personas que me siguen me mandan mensajes diciéndome que, en lugar de acomplejarse, se ríen de tener muslos gordos. La vida hay que tomársela así. En este tipo de casos es donde veo la influencia que tenemos los influencers y veo que el cambio se está generado, ya no solo por mi parte, sino que soy consciente de que hay otras influencers que también están por la labor de mostrar los cuerpos reales. Es muy necesario. Me parece una tontería fingir ser alguien que no soy, pero cada uno vive en su mundo de fantasía. Yo vivo en el mío, que es la realidad.

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Échele papas a esta Potra que carne ya lleva ??

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- ¿Siempre muestra en sus redes sociales toda su realidad? ¿O hay momentos que prefiere no mostrarlos?

Siempre intento estar bien y hacer reír a la gente en mi canal, aunque obviamente también tengo momentos malos que no los cuento. Creo que ya está el telediario para dar noticias malas y no quiero mostrar mi drama a la gente. Pero eso no quiere decir que cuando estén las cosas regular haga cómo si no pasase nada. No hay por qué estar las 24 hora sonriendo y en nuestra vida perfecta, porque eso no sería real. Aun así, siempre intento transmitirles a mis seguidores felicidad y alegría, no dramas. Ahí juega también un poco ese doble sentido de querer que la gente disfrute, pero también ser consciente de que tengo momentos duros en mi vida que no salen a la luz. De alguna forma, pongo una cortinilla y no muestro todo de mi vida personal. Primero, porque creo que no es necesario y segundo, porque puede perjudicarte. Todo el mundo tiene opiniones y hay ciertos temas muy delicados que, si tú los das a conocer, te pueden hacer daño. Hay cosas que creo que es mejor decir de puertas para adentro.

La Pelo: «Una cosa es retocar una foto y otra es operarte tú misma en Photoshop»

- Entonces, ¿se siente condicionada a la hora de hablar sobre determinados temas en redes sociales?

Yo creo que cualquier influencer que se dedica al mundo de las redes sociales debe tener de vez en cuando una cremallera en la boca. Hay que separar la vida privada de las opiniones personales, y más aún, en la época en la que estamos donde el mundo está muy sensible. No hay necesidad de dar una opinión radical delante de miles de personas. Yo estoy para hacer reír a la gente, no para dar mi opinión personal de un partido político o sobre la religión. Eso es enfangarse sí o sí. Primero, creo que no es necesario y segundo, no encajaría con el contenido que ofrezco.

- Ahora que hablamos de opiniones, ¿cómo afronta las críticas?

La verdad es que no tengo muchas críticas, por no decirte ninguna. Yo misma me sorprendo porque me preparé mucho antes de subir un vídeo a YouTube para que las críticas no me afectaran. Sin embargo, el 99 por ciento de los mensajes que recibo son de apoyo, de gente riéndose y que se lo pasa bien, por lo que si hay algún amargado que suelta un comentario negativo no me compensa mucho en la balanza. Tengo miles de comentarios buenos y a lo mejor hay uno malo que me da coraje, pero luego digo ‘paso, no será feliz ese hombre o esa mujer en su casa’.

- Y en cuanto al acento andaluz, ¿ha recibido alguna vez una crítica?

Al principio sí hubo bastantes comentarios que decían: ‘no sabes hablar’, ‘vocaliza’, ‘habla más despacio’. Pero es como dice Manu Sánchez, yo no hablo castellano, yo hablo andaluz. La persona que es de Galicia habla gallego y yo, que soy de Sevilla, hablo como se habla aquí. Lo que sí intento es hablar un poco más despacio porque sé que hay gente que me ve desde la otra punta del mundo. Por eso, a veces digo ‘vamos a calmarnos porque como le meta mi ritmo, no se entera ni la gente de Sevilla’ e intento hablar un poco más despacio porque como coja carrerilla, apaga y vámonos. Pero, aun así, la gente se ríe y hay muchos comentarios que dicen: ‘no me he enterado ni de la mitad, pero aun así me he hartado de reír’. Yo me quedo con eso.

- ¿En qué se inspira a la hora de grabar los vídeos con tanta originalidad?

A mí es que me encanta transformar, crear y renovar las cosas. Me vienen las ideas sin más y a cualquier hora. Lo mismo una noche me desvelo a las cuatro de la mañana porque se me ha ocurrido una idea y voy corriendo a apuntarla, que un día empiezo a grabar un vídeo para hacer una determinada cosa y, al final, acabo haciendo otra completamente distinta. Me gusta improvisar, ser natural y dejar que fluyan las cosas. Creo que cuanto más se preparan las cosas, más quedan como un programa de televisión. La gente está ya cansada de eso y quiere naturalidad. Aunque, si tuviese que comparar mis vídeos con un programa de televisión, sería con Callejeros Viajeros. En la calle, con la cámara en mano y viviendo situaciones normales y corrientes. No todo tiene que estar perfectamente guionizado. La gente está cansada de eso.

- ¿Y alguna vez se ha quedado sin un tema para un vídeo?

La verdad es que no. Tengo una libreta con mil ideas que voy encajando según me voy sintiendo. Sin tema nunca me quedaré. Tengo por lo menos 3 años de ideas para vídeos.

- Ahora que hablamos sobre el futuro, ¿qué proyectos tiene en mente?

Muchos. De momento, he sacado un libro junto a otras youtubers sobre el machismo que se llama «Más guerreras, menos princesas». Además, este año tenía pensado también sacar mi propio libro, que es una guía para saber cómo ser una reina de las gangas. De hecho, iba a salir en junio, pero nos ha pillado este apocalipsis y hemos tenido que paralizarlo todo porque no podríamos hacer firmas ni reuniones, por lo que no habría un contacto directo con el fan. En cuanto esta situación mejore, lo lanzaré.

- ¿Y ha pensado alguna vez lanzarse al teatro?

Me piden mucho que haga teatro y monólogos, pero no funciono con un guion. Me gusta tanto improvisar que no me veo haciendo un monologo, al menos de momento no. A lo mejor dentro de unos años me animo, pero de momento estoy bien como estoy y no me apetece cruzar la línea.

- ¿Le preocupa el día de mañana de los influencers o youtubers?

Pues 50 y 50. Sé que esta profesión es el futuro de la publicidad y, eso quieras o no, nos garantiza un pan que llevarnos a la boca más adelante. Al final, la gente está dejando de ver la televisión y consumir otros medios de comunicación para estar todo el día viendo YouTube, TikTok o Instagram. Y nosotros estamos ahí al pie del cañón. Pero sí que es verdad que cada vez hay más influencers, mini influencers y gente que no es influencer, pero que se cree que lo es y nos quita el trabajo haciéndolo gratis. Es un mundo complicado, pero yo creo que si la cosa sigue así somos el futuro de la publicidad; y por ahí tenemos a qué acogernos.


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